Ruperto de Nola
Elegí firmar como Ruperto de Nola por pura admiración —y un punto de atrevimiento— hacia quien fue, probablemente, el primer gran autor gastronómico de la cocina española. Aquel cocinero del siglo XV no solo escribió recetas: ayudó a cambiar la forma de sentarse a la mesa, dejando atrás la cocina medieval, especiada y simbólica, para abrir el camino hacia una gastronomía más técnica, más ordenada y reconocible, que ya miraba de frente al Renacimiento.
Ese espíritu es el que humildemente me interesa invocar. No para repetir el pasado, sino para dialogar con él. Innovación, sinceridad y mirada propia son los ingredientes que intento llevar a cada texto. No escribo desde la neutralidad —no creo en ella—, sino desde una reflexión personal y subjetiva sobre aquello que toco: restaurantes, productos, vinos, parrillas, tendencias y personajes.













