Premios Cubí 2026: Celebrando el talento de una profesión capaz de unir a la sociedad a través de la emoción, la cultura y el orgullo de la Marca España. Foto: Agencia.
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Nada más cruzar la entrada del Palacio de los Duques de Pastrana tuve la sensación de que el tiempo se detiene y haber dejado Madrid al otro lado de la verja
Apenas unos pasos bastan para pasar del tráfico, las prisas y el ruido a un jardín que parece suspendido en otra época. Un pequeño oasis donde el bullicio desaparece, las conversaciones bajan de volumen y uno empieza a respirar de otra manera.
Quizá fuera el entorno o quizá fueran las personas.
Pocas veces he visto reunida tanta elegancia sin ostentación y tanta educación sin artificios. Se respiraba cordialidad, respeto y una serenidad que hoy resulta casi un lujo. Nadie parecía tener prisa. Nadie necesitaba levantar la voz. Todos estaban allí por una razón muy sencilla: celebrar a quienes llevan años haciendo más feliz la vida de miles de personas.
Porque esa es, en el fondo, la misión de un gran cocinero.
Tuve la fortuna de asistir a la X edición de los Premios Cubí, organizados por FACYRE, la Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de España, una cita que ya se ha consolidado como uno de los grandes encuentros de la gastronomía nacional. Más de doscientas personas, entre chefs, empresarios, periodistas, representantes institucionales y personalidades de muy distintos ámbitos, se reunieron para homenajear a quienes convierten la cocina en cultura, economía y emoción.
Mientras conversaba con algunos de ellos hubo un detalle que no dejé de observar.
Mirándolos a los ojos se percibía una paz interior difícil de explicar. La tranquilidad de quien sabe que ha encontrado su lugar en el mundo. Personas que soportan jornadas interminables, trabajan bajo una enorme presión y, sin embargo, transmiten una serenidad contagiosa. Es la calma de quienes viven una auténtica vocación.
Quizá por eso nuestros grandes cocineros son mucho más que excelentes profesionales, son artistas creadores e innovadores. Personas que dedican su vida a emocionar a los demás a través de algo tan aparentemente sencillo como un plato.
Un oasis de elegancia y serenidad en el Palacio de los Duques de Pastrana. La noche en la que el bullicio de Madrid se detuvo para homenajear a nuestros grandes creadores. Foto: Agencia.
La gran ventaja de España
España posee probablemente una de las gastronomías más competitivas del planeta.
Nuestros chefs figuran desde hace años entre los mejores del mundo, pero aquí la alta gastronomía ofrece una relación calidad-precio difícil de encontrar en otros grandes destinos internacionales.
Quien viaje con frecuencia sabe perfectamente que comer en un restaurante de gran nivel en Madrid cuesta bastante menos que hacerlo en Nueva York, San Francisco, Londres, Ginebra o París. Y no porque allí cocinen mejor simplemente porque España sigue ofreciendo una calidad excepcional a un precio extraordinariamente competitivo.
Detrás de la presión y las jornadas interminables, habita la calma de la auténtica vocación. Un reconocimiento a los chefs que convierten la cocina en pura magia. Foto: Agencia.
Una profesión que pone de acuerdo a todo el mundo
Vivimos tiempos donde reina Maquiavelo…cualquier asunto termina dividiendo a la sociedad, pues bien la gastronomía hace exactamente lo contrario,
Alrededor de la buena cocina desaparecen las etiquetas, Empresarios, trabajadores, políticos de cualquier ideología, periodistas, estudiantes, jubilados o deportistas… todos comparten exactamente el mismo deseo: disfrutar de una buena mesa.
No conozco otra profesión capaz de generar una admiración tan unánime y tal vez esa sea una de las mayores victorias de nuestros cocineros.
Mucho más que restaurantes
Nuestros chefs no solo llenan comedores… llenan hoteles, aviones. Ciudades. Cada año más viajero llegan a España atraídos por nuestra cocina y eso es turismo de calidad.
En mi caso, siempre valoro la relación calidad-precio de un destino. No es lo mismo recorrer una ciudad donde cada taxi, cada hotel y cada comida obligan a sacar la calculadora, que visitar un país donde puedes permitirte disfrutar de una gastronomía excepcional sin que el presupuesto arruine la experiencia.
Ahí España juega una liga propia, en efecto nuestros cocinerosson probablemente los mejores embajadores del país. Pocas actividades representan tan bien a España en el mundo como la gastronomía.
El verdadero triunfo de la noche: lograr lo imposible en estos tiempos. Sentar a personas muy diferentes en la misma mesa y conseguir que todas salgan con la misma sonrisa. Foto: Agencia.
Una noche para celebrar el talento
La organización de FACYRE estuvo, sencillamente, a la altura de lo que representa la gastronomía española.
La ceremonia transcurrió con elegancia, cercanía y ese ambiente relajado que solo aparece cuando todos los asistentes sienten que forman parte de un mismo proyecto incluido el excelentísimo ministro de agricultura pesca y alimentación Luis Planas Puchades quien anuncio iniciativas para potenciar el sector.
Después llegó el cóctel, por supuesto, estuvo magnífico, excelente producto, magnífico servicio y un recorrido gastronómico impecable entre los jardines del Palacio de los Duques de Pastrana.
Más que restaurantes: economía, turismo de calidad y embajadores únicos en el mundo. La gastronomía española demuestra en los Premios Cubí por qué juega en una liga propia. Foto: Agencia.
Premios Cubí 2026: los galardonados
La décima edición de los Premios Cubí reconoció a algunas de las figuras e instituciones más destacadas de la gastronomía española:
Trayectoria en Repostería: Angelines González y Fernando Sáenz.
Apoyo a la Gastronomía: José Manuel Miñones Conde (Mercasa).
Trayectoria y Contribución a la Gastronomía Española: Carme Ruscalleda.
Tradición y Defensa de la Cocina Local: Las Percebeiras de Corme.
Concepto y Trayectoria en Sala: Toni Gerez.
Difusión de la Gastronomía: Paula Monreal (Paufeel).
Premio Solidario: Paco Arango, presidente de la Fundación Aladina.
Protección del Patrimonio Europeo: Euro-Toques España.
Homenaje Especial: Los Cocineros de Bosnia, por su compromiso con los soldados españoles destinados en el país.
Promoción Gastronómica: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Y, si me permiten una pequeña licencia, aquella noche se entregó un premio que no aparecía en el programa.
El premio a una profesión capaz de lograr algo que parece imposible en estos tiempos: sentar en la misma mesa a personas muy distintas y conseguir que todas salgan con la misma sonrisa.
Y quizá por eso nuestros cocineros son, hoy más que nunca, uno de los mayores motivos de orgullo de la Marca España.