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España vista por Wang Lin, una joven china que vive en Madrid

Tiempo de lectura: 12 minutos

Consideramos que el contenido de esta entrevista realizada en julio del 2026 a Wang Lin, una mujer china de 23 años residente en Madrid, la capital de España, puede ser especialmente interesante para nuestros lectores de China

P.: ¿Cuántos años llevas viviendo en la ciudad de Madrid?

R.: Vivo en Madrid desde hace aproximadamente cuatro años. En este tiempo he continuado mis estudios y también desempeñado diversos trabajos.

P.: ¿Específicamente, a qué clase de estudios te refieres?

R.: Después de terminar el grado de Periodismo y estudios de Marketing, yo tenía la intención de cursar un máster en la especialidad de Marketing y Comunicación.

P.: ¿Y cuáles fueron los motivos que te impulsaron a elegir España con el fin de hacer el master?

R.: Mi propósito consistía en estudiar un máster que durara un período de un año. Finalmente, me matriculé en IE Business School. Este tipo de máster en España resulta más económico que en EEUU o Inglaterra. También descarté Canadá, ya que el máster allí se prolongaba por dos años.

P.: ¿Tenías otras motivaciones parar residir en España, aparte de tus intereses académicos?

R.: Confieso que sí. Deseaba saber hasta qué punto España podía ser un buen país para quedarme a vivir en el y desarrollar una actividad laboral. Una vez en España, me di cuenta de que me gustaba el clima, los días soleados. En cuanto a la gente, los españoles por lo común suelen ser amables y tratan bien a los extranjeros. Comunicarme con ellos me parecía relativamente sencillo.

P.: ¿Aprendiste el idioma español?

R.: Compaginé el máster durante mi primer año en España con el aprendizaje de la lengua española en una academia de idiomas, nivel básico o principiante. Naturalmente, esto me permitió desenvolverme mejor por Madrid.

P.: ¿Qué hiciste al finalizar el máster y el curso de español en la academia?

R.: Comencé a buscar trabajo, pero la verdadera dificultad radicaba en los trámites administrativos necesarios para obtener el permiso de trabajo. Superé esta dificultad. Primero me contrataron en una empresa china. Y en seis meses ya tenía en mis manos el documento del permiso de trabajo. Fue para mí una gran satisfacción. Posteriormente, continué trabajando en esa misma empresa.

P.: ¿Wang, qué tal te fue después en lo relativo al empleo y puestos laborales?

R.: Más adelante, cambié de trabajo en varias ocasiones. Siempre en puestos relacionados con el departamento de ventas y marketing. Tanto en empresas chinas como españolas.

Por ejemplo, durante medio año estuve empleada en una oficina de Fuenlabrada, a las afueras de Madrid. Justo donde está el enorme polígono industrial Cobo Calleja. Es un lugar con naves llenas a rebosar de productos y mercancías manufacturadas en China. Además, se distribuyen a otros puntos del territorio español y del continente europeo. Así mismo, impartí clases de chino mandarín en una academia. Todos mis alumnos eran niños y niñas de origen chino que estudiaban español en su colegio normal. Pero sus padres los enviaban a la academia para que también aprendieran el idioma tradicional de su cultura de origen.

Un viaje del wok a la mesa mediterránea: Para Wang, la gastronomía española es pura magia compartida; entre sus favoritos, un buen plató de jamón, la paella valenciana y la cultura de las tapas. Foto: agencia.
Un viaje del wok a la mesa mediterránea: Para Wang, la gastronomía española es pura magia compartida; entre sus favoritos, un buen plató de jamón, la paella valenciana y la cultura de las tapas. Foto: agencia.
P.: ¿En relación con la vivienda, cómo encontraste alojamiento en Madrid?

R.: Navegué por internet en busca de pisos de alquiler en el barrio de Salamanca, una zona céntrica y elegante de Madrid, con tiendas caras. Pronto apareció un piso de mi agrado, firmé el contrato de arrendamiento y empecé a vivir allí. Esta vivienda estaba muy bien comunicada, por su cercanía a la estación del metro de Goya. Medio año después y a través de una amiga china que me facilitó información, decidí trasladarme a otro piso. Esta vez por el área de Atocha, donde hay una importante estación de ferrocarril.

P.: ¿Esta amiga china que te ayudó a encontrar el piso de Atocha ya vivía en España antes que tú?

R.: Así es. Ella vivía aquí antes de que yo tomara la decisión de venir a Madrid. En conversaciones telefónicas, mi amiga solía hablar favorablemente de España. Por ejemplo, se refería en términos elogiosos a la comida: rica, aunque no con tantos platos e ingredientes como la de China, sana y, generalmente, de buena calidad, «cocina mediterránea», la llaman aquí de manera genérica. También me contaba que, sabiendo algo de español, casi seguro encontraría empleo. En realidad, esta amiga me influyó positivamente para que al final me decantara por España como lugar de residencia.

P.: ¿Qué nos puedes decir por lo que respecta a las visitas turísticas dentro de la ciudad de Madrid?

R.: Imprescindible visitar el Palacio Real, la Plaza Mayor, la Puerta del Sol, la Gran Vía, el Museo del Prado, el Parque del Buen Retiro y, quien quiera ver más cosas, puede añadir El Jardín Botánico. Tomando como punto de partida el Palacio Real, también llamado Palacio de Oriente, es posible hacer una ruta lineal a pie en la que encontraréis, uno a continuación del otro, todos los lugares y monumentos mencionados. Muy útiles a fin de obtener una panorámica general de la ciudad son unos autobuses de color rojo y doble planta que hacen un recorrido turístico por los puntos clave de Madrid. Los chinos que visiten España deben saber que partiendo de Madrid, se organizan excursiones al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, mandado construir por el emperador Felipe II en el siglo XVI y a Aranjuez para conocer su palacio y los jardines que le han dado fama.

P.: ¿Quieres añadir alguna cosa más sobre el la información que nos acabas de dar en lo concerniente a lugares o personajes históricos?

R.: Sí, porque el reinado del gran monarca español Felipe II está muy relacionado con China, aunque a primera vista resulte chocante. Felipe II, el Rey Prudente, impulsó de manera directa el establecimiento de la ruta comercial del Galeón de Manila. También denominada Nao de China, la cual conectó por barco, surcando el Océano Pacífico, las Islas Filipinas con Nueva España, actual México, territorio que entonces formaba parte del Imperio Español. El viaje duraba tres o cuatro meses. Dicha ruta transcontinental sirvió como eje central para el intercambio masivo de mercancías asiáticas y especialmente chinas. Debemos tener en cuenta que por aquel entonces China ya era un país productor de manufacturas a gran escala. Los comerciantes de la dinastía Ming acudían en gran número en juncos mercantes a Manila para vender sus productos a los españoles. En Manila, los productos chinos, fundamentalmente seda, porcelana y marfil, eran comprados por los mercaderes españoles con los codiciados reales de a ocho, la primera moneda internacional de la historia, avalada por la solidez del prestigio que a la sazón había adquirido la Monarquía Hispánica. Los reales de a ocho estaban acuñados con plata americana y eran transportadas en gran cantidad por el propio galeón desde Acapulco, en Nueva España.

Este comercio entre el Imperio Español y la Dinastía Ming se prolongó durante casi trescientos años. En los siglos XVI, XVII y XVIII y fue muy beneficioso para ambas partes. Se trata de una gran historia de intercambios comerciales de carácter verdaderamente global. Toda una historia de prosperidad económica, sin duda, pero también de intercambios culturales y sociales. Pongo un ejemplo destacado de esto último. Me enteré a través del profesor que me daba clases de español aquí en Madrid. La primera gramática europea que se escribió del chino mandarín es obra nada menos que del fraile español Francisco Varo, titulada «Arte de la lengua mandarina» y se publicó en Cantón en 1703. Bien merece la pena recordar estos hechos históricos. Ellos nos enseñan que las relaciones entre China y España son más antiguas de lo que solemos pensar.

Un extenso capítulo de la historia que nos deja sorprendidos, por supuesto, y que tanto chinos como españoles e incluso hispanoamericanos de hoy en día deberíamos conocer mejor en tanto en cuanto es nuestra historia compartida. Con razón el pensador romano Cicerón dejó escrito que la historia es en verdad testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida. Tus aleccionadores comentarios y descripciones acerca de las acciones de nuestros antepasados demuestran tu curiosidad por comprender no de manera superficial sino con más profundidad de lo habitual el país en el que te encuentras ahora, lo cual habla en favor de tu educación y valía personal.

Inspiración y patrimonio: De las murallas de Toledo a los arabescos de la Alhambra, Wang explora los rincones con más historia de España en su bitácora de viaje. Foto: agencia.
Inspiración y patrimonio: De las murallas de Toledo a los arabescos de la Alhambra, Wang explora los rincones con más historia de España en su bitácora de viaje. Foto: agencia.
P.: Siguiendo con la entrevista, Wang, me imagino que has aprovechado tu estancia para viajar por otros lugares de España, ¿verdad?

R.: He conocido algunas regiones y ciudades del país. Con respecto a la cornisa norteña, viajé a Asturias. Me encantó el paisaje asturiano, alfombrado de praderas de un verde intenso, no en vano a esta región la llaman: paraíso natural. Del sur visité las siguientes capitales: Sevilla, Granada y Málaga, todas  ellas  ubicadas  en  la  Comunidad  Autónoma  de Andalucía. Enseguida reconoces que estás en la comunidad andaluza por sus pueblos de paredes blancas, el clima bastante caluroso en verano, un acento distinto cuando hablan… Hice fotos a la Giralda de Sevilla. La visita al Palacio árabe de la Alhambra en Granada, único en Europa, se graba en la memoria por la fascinación que ejerce el refinamiento de su arquitectura revestida de arabescos en su interior, de veras. En Málaga me bañé en las aguas del Mar Mediterráneo. Se trata de un mar casi siempre soleado y en calma. Ah, se me olvidaba Córdoba, ciudad célebre por su maravillosa mezquita y por sus patios engalanados con innumerables macetas de flores. Al este, en el llamado Levante Español, visité Valencia, donde probé la paella, un plato típico valenciano, muy sabroso, cocinado con arroz. Esta ciudad es ideal para aprender español debido a que allí hay muchas academias y sus precios no son tan elevados como en Madrid. Si van a Barcelona, no dejen de visitar la Basílica de la Sagrada Familia, obra maestra del genial arquitecto Gaudí.

P.: ¿Alguna otra ciudad española que hayas conocido?

R.: Sería injusto dejar en el tintero a Toledo. Se trata de la antigua capital de España, además capital imperial y reflejo de la larga trayectoria histórica del país. A orillas del río Tajo, la ciudad de Toledo en sí misma ya es un monumento por muchas razones y no estoy exagerando. En sus calles, que misteriosamente parecen no haber cambiado durante centurias, descubres mansiones señoriales que lucen con orgullo escudos en sus fachadas, palacios pertenecientes a la alta nobleza, murallas  almenadas y con torreones, museos que exhiben entre sus tesoros culturales magníficas obras de arte, por ejemplo, las pinturas de «El Greco», templos cristianos como su bella catedral, de visita obligada y numerosos vestigios de varias épocas y civilizaciones. Urbes como la toledana, cargadas con el bagaje de tantos aconteceres humanos, unos favorables y otros por el contrario dramáticos, al igual que sucede en Granada o Zamora, han dado pie a incontables leyendas.

Se dice que España cuenta con muchos pueblos preciosos.

Es cierto. La geografía española está salpicada de pueblos pintorescos cuyos habitantes han sabido preservar lo mejor de su pasado. Así que animo a los viajeros que dispongan de más tiempo para que se acerquen a localidades de indudable belleza y un patrimonio espléndido, entre las que cabe citar a Chinchón, Sos del Rey Católico y Santillana del Mar.

P.: Cambiando de tema, ¿cada cuánto tiempo vuelves a China para visitar a tus familiares?

R.: Una vez al año aproximadamente voy a China y disfruto de la compañía de mi familia entre quince días y un mes.

P.: ¿Cuáles son tus planes para el futuro: seguir viviendo en España, cambiar de país, regresar a China o, quizás, aún no tienes nada pensado al respecto?

R.: Por ahora, seguir viviendo y trabajando en España.

P.: ¿Hay muchos chinos afincados en Madrid?

R.: Sí, hay una cantidad considerable y trabajan en tiendas de alimentación, boutiques de moda, bazares orientales, supermercados como la cadena Wenzhou, peluquerías de uñas y restaurantes de cocina china, en sus diferentes modalidades, que cualquiera puede ver fácilmente paseando por las calles de Madrid.

P.: ¿Hay algún distrito de Madrid donde se concentren en mayor número los emigrantes chinos de tal modo que sea una especie de «Chinatown»?

R.: Ese barrio existe y recibe el nombre de Usera. Especialmente, en la calle Nicolás Sánchez y sus alrededores abundan los comercios, así como teterías, cafeterías y restaurantes tradicionales adornados con los consabidos farolillos rojos en la puerta, costumbre muy nuestra, y que se anuncian mediante carteles con caracteres chinos. El distrito acoge la celebración del Año Nuevo Chino, que organizan eficazmente diversas asociaciones culturales chinas, un acontecimiento al que acude mucha gente. El Ayuntamiento de Madrid lleva a cabo proyectos de integración y también está promocionando turísticamente esta zona, debido a su carácter exótico, único en la capital de España. Prueba de ello es que las autoridades municipales han decidido levantar una gran puerta de estilo oriental, ahora en proceso de construcción, que señalará el acceso de entrada al popularmente conocido como «Chinatown madrileño». En Usera habita una colonia oriental muy dinámica emprendedora. Esto se desprende de mis palabras anteriores, compuesta por unas diez mil personas procedentes de la República Popular China.

A propósito de cifras, tal vez algunos lectores chinos sientan curiosidad por conocer cuántos compatriotas suyos están viviendo en Madrid y en España.

Según los registros recientes en la Comunidad de Madrid, viven cerca de 63.500 personas de origen o nacionalidad china. El número de ciudadanos chinos censados en España actualmente asciende a 209.000 personas.

Tradición y vanguardia en Usera: El epicentro de la comunidad china en Madrid florece entre teterías tradicionales, gastronomía autóctona y una agenda cultural llena de vida. Foto: agencia.
Tradición y vanguardia en Usera: El epicentro de la comunidad china en Madrid florece entre teterías tradicionales, gastronomía autóctona y una agenda cultural llena de vida. Foto: agencia.
P.: ¿Qué nos puedes decir acerca de los transporte en Madrid y Barcelona?

R.: Hay variedad en los tipos de transporte y, en términos generales, funcionan bien. Ambas ciudades están bien comunicadas entre sí. El viajero chino que venga a Madrid o Barcelona dispone sin problemas de metro, autobuses, trenes y avión. Salvo casos infrecuentes o situaciones de excepción suele respetarse la puntualidad prevista en las horas de salida y llegada. Los horarios de los transportes se pueden consultar cómodamente por el móvil.

P.: ¿De qué forma o con qué dispositivos se paga habitualmente en España?

R.: Si bien en China hoy día para pagar usamos de manera generalizada el móvil, en España se sigue utilizando el dinero en metálico, es decir monedas y billetes, aunque conviene puntualizar que se está usando cada vez más la tarjeta como método de pago y también el móvil. Los ciudadanos chinos que  vengan  a  España  deben  tener  esto  en  cuenta  y les recomiendo que traigan una tarjeta VISA para efectuar sus pagos en tiendas, museos y hoteles.

P.: ¿Hay algo que no te haya gustado o te parezca negativo en tu experiencia en Madrid?

R.: Al contario de lo que sucede en China, en el metro, parques o supermercados de Madrid y otras ciudades españolas no hay servicios públicos. Lo normal aquí es entrar en un bar o una cafetería, pedir un refresco o una botellita de agua y entrar al baño un momento. Muchos bares sólo permiten el uso del servicio para sus clientes.

P.: La última pregunta, Wang: ¿Tras haber conocido bastante bien Madrid y viajado por diversos lugares de España a lo largo de cuatro años qué más consejos o indicaciones darías a nuestros lectores chinos? ¿O algún comentario más, sobre aspectos concretos no tratados, tal vez una valoración personal que quieras aportar, a modo de conclusión?

R.: España me parece un país muy atrayente desde el punto vista turístico. Ofrece una gastronomía bastante buena, muchísimas playas ,destacan las de la costa mediterránea, buenos hoteles, entre los que hay que incluir los llamados «paradores nacionales», edificios históricos tales como castillos o monasterios convertidos en hoteles, museos y monumentos, oferta de teatro, espectáculos de varias clases: corridas de toros en la Plaza de las Ventas, Zarzuela, que es un género que mezcla canto, música instrumental, baile y partes habladas, noches de tablao flamenco, obras de teatro clásico del Siglo de Oro, etc.

«España y China comparten más historia de la que creemos»: Wang Lin nos abre las puertas a su vida en Madrid y reflexiona sobre el puente cultural que une a ambos mundos. Foto: agencia.
«España y China comparten más historia de la que creemos»: Wang Lin nos abre las puertas a su vida en Madrid y reflexiona sobre el puente cultural que une a ambos mundos. Foto: agencia.

Ahora voy a dar más información sobre la comida, ya que es un tema sobre el que me preguntan a menudo mis amigos de China. Ya me referí anteriormente a la paella y aconsejo a los viajeros chinos que degusten platos muy españoles como la fabada, el cocido madrileño, la tortilla española a base de patatas, el salmorejo cordobés, el rabo de toro, el cochinillo o el cordero asados. En general, la población china está familiarizada con el jamón. Pero, aparte del jamón, en España se elabora una extensa variedad de embutidos: lomo, salchichón, chorizo, cecina de León, sobrasada procedente de las Islas Baleares, morcilla, la de Burgos: excelente… Pruébenlos, son suculentos. El listado de quesos en España, al igual que sucede con los vinos, es interminable, por lo que selecciono unas pocas pero afamadas denominaciones de origen: queso manchego, quesos azules asturianos y la cremosa Torta del Casar, originaria de Cáceres.

Es de lo más común pedir en bares y restaurantes «raciones», que es un plato o bandeja con comida para compartir entre varios comensales, por ejemplo una ración de calamares, de pulpo a la gallega o de boquerones en vinagre. Imperdonable no mencionar las «tapas», un platito con un poco de comida que sirven de forma gratuita en los bares cuando pides cualquier bebida. Entre las bebidas, son bastante conocidos en China los vinos españoles, por nombrar algunos: el Rioja o el Jerez. Sin embargo, creo que son prácticamente desconocidas otras bebidas muy típicas españolas de carácter refrescante como la horchata, la sangría y la sidra. Quiero recomendar también para los interesados en visitar España, algunas fiestas populares de relieve internacional, rebosantes de alegre vitalidad y colorido,  como  los Sanfermines de Pamplona o las Fallas valencianas. En Semana Santa se celebran todos los años las tradicionales procesiones de carácter religioso que cautivan a millares de fieles y visitantes. Sobre los precios, afirmaría a modo de orientación que son similares a los de Shanghai y Beijing con la excepción de Madrid y Barcelona, donde son un algo mas caros.

Mil gracias, Wang, por haber compartido amablemente tus impresiones y experiencias en España. Te deseamos mucha suerte y una feliz estancia en este país que nos has ayudado a conocer un poco mejor en diversos aspectos. Estamos seguros de que tus instructivos comentarios y recomendaciones llenas de sentido práctico han sido de bastante utilidad para los lectores chinos de la revista digital Gastroystyle.

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