Tiempo de lectura: 4 minutos“El neón en una secuencia cinematográfica nocturna es como la cumbre; Es el momento de explosión de la luz”, afirma el director y guionista Álex de la Iglesia, quien compartió los detalles más desconocidos y sorprendentes del rodaje de su obra maestra El día de la bestia: “La película contribuyó a convertir el neón de Schweppes en protagonista del imaginario audiovisual de Madrid. Al estar en la cima del Edificio Carrión, con su lujosa arquitectura Art Déco muy ligada al cine y a los musicales de la época, yo sentí la sensación de estar en la zona más New York de España. Una sensación de fascinación o sueño”, confiesa.
Un homenaje al luminoso más icónico de Madrid, que reunió a expertos en arquitectura, historia, iluminación y cine el cual concluyó con la primera proyección pública en formato 4K de “El día de la bestia”, del director Alex de la Iglesia. Los encuentros continuarán con el tour cultural “Neón colosal de Schweppes y las Historias por iluminar”, que el público podrá disfrutar gratuitamente todos los miércoles de octubre y hasta el 14 de noviembre en la Gran Vía
En la memoria gráfica de Madrid, siempre va a estar presente el setentoso luminoso de Schweppes, colgado en las alturas del conocido acervo arquitectónico de la ciudad como lo es el Edificio Carrión. Una ya centenaria construcción moderna de placas de cristales horizontales quizás la menos anclada en el historicismo español de las primeras décadas del siglo XX, pero que siempre se ha impuesto, magistralmente, al comenzar el tránsito por la cogestionada Gran Vía.
Para rendirle homenaje a este rótulo publicitario y poner en valor su legado publicitario, en días pasados se celebró “Bajo el Neón de Scheweppes”, una proyecto cultural que reivindica al famoso luminoso no solo como elemento del paisaje urbano, sino como parte del patrimonio emocional, visual y cultural de la capital española.
El encuentro reunió a distinguidos personajes de la arquitectura, el cine, el periodismo y la historia del diseño de iluminación concluyendo con la proyección de la primera producción pública en formato 4k de la película “El día de la bestia” (1995) del director español Álex de la Iglesia, hecho que hizo recordar al imaginario colectivo el protagonismo que tuvo el singular neón fluorescente en el rodaje.

Cabe resaltar, que en el año de 1783, el alemán Jacob Schweppes desarrolló en la ciudad suiza de Ginebra, un ingenioso método para carbonizar el agua, naciendo así el primer refresco con gas de la historia que posteriormente llegó a España en 1957, convirtiéndose enseguida en la tónica líder del mercado. Posición que mantiene actualmente debido a su diversificación en cuanto a sabores naturales y su inigualable proceso de maceración que hace que su especial burbuja sea más duradera.
La prestigiosa marca de refrescos de adultos comprende en su “line up” además de la Tónica Original, la innovadora versión Pink elaborada con grosellas naturales y la Zero Ginger Ale, al igual, que las cítricas Naranja, Limón y Citrus Original que se complementan con la recién lanzada Pomelo.
Aquella luz amarilla, azul y roja…
No hay dudas de que la ciudad empezó a transformarse a partir de ese neón. Para ese entonces, Madrid era como un centro comercial gracias al desarrollo de la Gran Vía. Fue una apertura total en materia de comunicación y hasta del vestir. La ciudad en la noche no resultó ser “un invento europeo abominable”, como manifestaron no pocos americanos de manera beligerante en contra de ella.
Más tarde en Europa, hacia los años 20, empieza a surgir un interés por la luz artificial cuando el cristal comenzó a usarse como material de construcción generalizado que permitía que los edificios se convirtieran en verdaderos emisores de luz por dentro y por fuera.
Para la periodista Eugenia Bugallal, el neón ha sido el hilo conductor de la transformación de Madrid: “El luminoso no solo ha presenciado el relevo de varias generaciones sino que también las ha conectado”. Por su parte, la arquitecta María Teresa Muñoz, estudiosa de todas las particularidades del curvado Edificio Carrión, defiende que el reconocible neón de Schweppes instalado en él “es y seguirá siendo visible y reconocible en todos los ángulos”, ya que “uno aporta la arquitectura y el otro la identidad”, afirma.


