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La Dolce Vita ilumina la Navidad en el InterContinental Madrid

Tiempo de lectura: 4 minutos

La Noche de Oro celebra el lujo, la alta gastronomía y el arte de vivir con un menú que es pura emoción

Madrid se viste de gala. En el Hotel InterContinental, el lujo, el glamour y la magia vuelven a instalarse en el Paseo de la Castellana para celebrar una Navidad inspirada en La Dolce Vita, ese espíritu italiano que convierte cada momento en un arte. Este año, el hotel madrileño se supera con su esperada Noche de Oro, una cena de Fin de Año que combina sofisticación, música, champagne y, sobre todo, una gastronomía de ensueño firmada por el chef Miguel de la Fuente.

El escenario perfecto para la Dolce Vita

Entre arreglos florales, manteles impecables y copas que tintinean como notas de jazz, el InterContinental Madrid ofrece un entorno que invita al hedonismo elegante. Todo está cuidado al detalle, desde la cubertería que reluce bajo la luz dorada hasta la atmósfera envolvente que mezcla tradición y modernidad.
Pero la verdadera protagonista es la mesa. Tuve la suerte de asistir a la degustación previa del menú de gala, y lo que allí ocurrió fue, sencillamente, un festín memorable.

Un menú que celebra el placer

El viaje gastronómico comienza con una cigala crujiente y melosa, presentada con una elegancia que enamora. La cigala es, sin duda, mi marisco favorito. Me cautiva su delicadeza, su sabor a mar limpio, su textura suave y casi etérea. En este plato, aun siendo un clásico, el chef logra darle un giro original que la eleva sin perder su esencia. Una apertura brillante, delicada y llena de promesas.

Le sigue el pichón, esa ave que para mí no tiene rival. La pechuga poco hecha, jugosa y tierna, me parece una exquisitez capaz de superar incluso a las mejores carnes rojas. Aquí se presenta en ensalada, en escabeche de tamarindo, con brotes verdes y pompas de zanahoria: una composición de sabores dulces, ácidos y terrosos que son puro equilibrio.

A continuación, llega uno de esos platos que marcan un antes y un después: el foie gras asado con manzana cru y consomé clarificado. ¿Qué más se puede decir de un foie gras? Exquisito, delicioso… presentado con un caldito que te aporta ese punto exquisito y saludable que luego echas de menos toda la noche. Una creación que despierta los sentidos con su mezcla de suavidad, perfume y profundidad.

Después, el mar vuelve a la mesa con una combinación magistral: percebes y lenguado con caviar ahumado y trigueros nori. Es un plato de contrastes elegantes, donde la intensidad marina de los percebes se encuentra con la finura del lenguado en una danza aromática perfecta.

El principal, un tournedó de ternera de la Sierra de Guadarrama con colmenillas a la crema trufada y clorofila, es un canto al producto y a la tierra. La carne, tierna y sabrosa, se deshace con suavidad, mientras la trufa y las setas aportan ese toque de bosque que lo convierte en un plato redondo, de los que dejan huella.

Y para terminar, la tentación dulce: chocolate, limón y fresas ahumadas. Un postre elegante, fresco y aromático, que cierra la cena con una sonrisa. Todo ello acompañado por una cuidada selección de vinos y un Champagne Mumm Cordon Rouge, que aporta el punto burbujeante de la celebración.

Un menú que incluye productos premium con una elaboración primorosa con métodos tradicionales que resulta del todo innovador y sorprendente.

Una Navidad de lujo en el corazón de Madrid

Más allá de la Noche de Oro, el InterContinental Madrid propone también menús especiales para Nochebuena y Reyes, además de su legendario brunch navideño, con más de 200 propuestas y estaciones gastronómicas en vivo. La tarde de Reyes promete ser mágica, con una merienda especial y la posibilidad de ver la Cabalgata desde las habitaciones del hotel.

Desde su apertura en 1953, el InterContinental Madrid ha sido sinónimo de elegancia, hospitalidad y alta gastronomía. Este año, más que nunca, celebra La Dolce Vita: la pasión por el sabor, la belleza de los detalles y la alegría de compartir momentos inolvidables.

Porque la Noche de Oro no es solo una cena. Es una declaración de amor al placer, al buen gusto y a la vida misma. Y bajo la luz dorada del InterContinental, entre risas, copas y burbujas, Madrid despide el año recordando que vivir bien… también es un arte.

Fotos: Agencia y Gastroystyle.

Ruperto de Nola
Ruperto de Nola
Cronista Gastronómico

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