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John Barker, director de la OIV: “El mundo del vino ha cambiado; no es una catástrofe”

Tiempo de lectura: 7 minutos

“Las técnicas de autenticación del vino más precisas dirán mucho en el futuro.” “Desde nuestra organización, queremos escuchar más al sector privado.” “Las D.O son herramientas valiosas para los países, pero no son magia.” “Aunque estamos en un momento difícil se están haciendo los mejores vinos de la historia”

En el mundo del vino, como en la vida, hay dos opciones: ver la botella medio vacía o medio llena. El sector del vino parece que respira en los últimos años un cierto pesimismo. La OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino), con sede en Dijon (Francia), considerada la ONU del vino, tiene una estructura científica sólida y una presencia global en el mundo, con 51 países miembros.

Con cien años de vida, la OIV ha logrado salir de crisis como la filoxera o la ley seca en los Estados Unidos. ¿Por qué no confiar entonces en que un organismo que agrupa la fuerza de 51 países logre la unidad necesaria para continuar adelante con un producto, el vino, nacido hace 8.000 años?

El neozelandés John Barker, director de la OIV, tomó en 2023 el testigo al español Pau Roca, cuya brillante trayectoria en esta organización siempre se recordará.

En esta entrevista, Barker da a conocer las líneas estratégicas de la OIV, en un momento crucial para el sector: el cambio climático y las tendencias de consumo plantean desafíos sin precedentes. Entre otras medidas, Barker quiere invitar a una mayor participación del sector privado en su organización.

Asimismo, opina que la adaptación y la colaboración son claves para afrontar este panorama en constante evolución. Se trata de asegurar el futuro del vino como un producto cultural y económico vital que une a personas y culturas de todo el mundo.

P- Sr Barker, ¿por qué es importante la OIV para la industria del vino y qué beneficios aporta en estos momentos de cierta incertidumbre en el mercado?

R- La OIV aporta beneficios como la promoción del intercambio de conocimiento, la creación de redes entre profesionales y la representación del sector en foros internacionales como la FAO y la Organización Internacional de Comercio. También mantiene relaciones con la OMS, compartiendo datos y estadísticas, guiándose siempre por la ciencia y la evidencia científica para promover un enfoque equilibrado sobre el vino. No olvidemos que la OIV es un organismo intergubernamental científico y técnico que actúa como la «ONU del vino», con 51 países miembros y 17 observadores. La OIV trabaja para apoyar la cooperación, armonización de prácticas y establecimiento de normas y recomendaciones reconocidas por los Gobiernos para la viña y el vino.

P- ¿Qué acciones concretas planea realizar la OIV en 2026 para impulsar el sector vitivinícola?

R- Además de celebrar su aniversario, 2024 fue crucial para la OIV ya que ministros de 30 países firmaron una declaración ministerial en la que se reconoce el valor del sector del vino. Tras ese acto institucional, de lo que se trata es que, a lo largo de 2026, esas “bellas palabras se conviertan en compromisos reales”. En esta nueva etapa, la OIV se está abriendo al mundo y con el nuevo plan estratégico queremos escuchar más al sector privado. Por primera vez se llevarán a cabo reuniones entre funcionarios, representantes de gobierno y el sector privado para hablar de comercio, sostenibilidad y cultura. Es decir, sobre el valor del vino como producto desde un punto de vista global. Aunque estamos en un momento difícil, hay que destacar que se están elaborando los mejores vinos de la historia, se cuenta con tecnología, terruños; productos de alta calidad que ofrecer a los consumidores.

P- ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta hoy el sector vitivinícola a nivel global?

R- El cambio climático ha tenido un impacto real y serio con la vendimia de 2024, siendo la más pequeña desde 1961 debido a condiciones climáticas extremas. Afecta a la calidad y a la cantidad de la producción de uva. Esto supera la capacidad de compensación de la variabilidad de las cosechas, requiriendo adaptación y estrategias conjuntas para mitigar sus efectos. Hay subida de temperaturas, patrones de precipitación irregulares, mayor frecuencia de sequías, inundaciones y granizadas, y una mayor incidencia de plagas y enfermedades. Otros desafíos son los cambios en los patrones de consumo y conductas sociales, incertidumbre en el comercio internacional y la necesidad de adaptarse a las nuevas generaciones y a mercados en evolución.

P- ¿Qué estrategias están llevando a cabo los productores para adaptarse al cambio climático y mitigar sus impactos?

R- Los productores están invirtiendo en investigación y en el uso de tecnologías, como la viticultura de precisión, para una gestión más eficiente de los recursos en la selección de variedades de uva, y portainjertos más adaptados a las nuevas condiciones climáticas. La colaboración entre productores, investigadores y Gobiernos es crucial para desarrollar y compartir soluciones efectivas y sostenibles.

P- ¿Qué tendencias se observan en el consumo de vino a nivel global y qué factores influyen en estas tendencias?

R- El consumo de vino ha disminuido un 3,3% en 2024, debido a factores económicos como la inflación y la incertidumbre, así como por cambios generacionales y sociales. Hay variaciones significativas por país y región. Hay tendencias hacia vinos frescos, más livianos y blancos, con espumosos como el Prosecco y el Cava, estos últimos más resilientes en el consumo. Los vinos sin alcohol son un pequeño sector, pero ofrecen más opciones al consumidor. Si los excluyes de la familia del vino, lo dejamos abiertos a otros productos que parecen vino y están compitiendo de forma desleal.

En los principales mercados tradicionales, como Europa y América del Norte, el consumo ha estado disminuyendo por varias razones. Pero también hay un cambio a largo plazo hacia la “premiumización”, es decir, beber menos pero vinos de mayor calidad.

P- ¿Cómo se está comportando el comercio internacional del vino en términos de volumen y valor?

R- El comercio muestra precios estables y altos, con un promedio de 36 euros por litro. Italia lidera en volumen de exportaciones, mientras Francia destaca en valor. Hay una vulnerabilidad en el comercio y cambios en la dinámica del mercado influidos por factores como las políticas de EE.UU.

P- ¿Qué papel juega la sostenibilidad en el futuro del vino y por qué es importante?

R- La sostenibilidad es clave y ofrece oportunidades para que el vino lidere en este ámbito. Es importante para conectar con consumidores, validar el terroir y mantener el vino como un producto de alto valor, reflejando su conexión con el lugar y la cultura. Hay que invertir para conocer a los nuevos consumidores. El mundo ha cambiado; no es una catástrofe. Hay que contar la historia del vino a los nuevos consumidores.

La trazabilidad también es fundamental para acceder a mercados internacionales, con exigencias específicas y uso de tecnologías como códigos QR. La OIV está trabajando en aspectos de trazabilidad para garantizar la autenticidad y origen del vino, respondiendo a requisitos de los grandes mercados.

P- ¿Cómo aborda la OIV el tema del consumo de alcohol y la salud, y cuál es su enfoque?

R- El enfoque de la OIV se guía por la ciencia y la evidencia científica, apoyando el consumo moderado y de bajo riesgo del vino, y destacando su valor cultural y económico.

P- ¿Cómo ha evolucionado la producción mundial de vino y qué cambios se observan en la distribución geográfica?

R- Tradicionalmente, Europa ha dominado la producción vinícola mundial, con países como Italia, Francia y España a la cabeza. Sin embargo, la producción en otras regiones, como América del Norte (particularmente Estados Unidos), América del Sur (Chile y Argentina), Australia y Nueva Zelanda, está creciendo rápidamente. Este cambio se debe, en parte, a la inversión en tecnología vitivinícola avanzada, la mejora de las prácticas de cultivo y la adaptación a las condiciones climáticas locales específicos de cada región. La competencia se intensifica en el mercado global, y los productores deben innovar y diferenciarse para mantener su posición y aprovechar las oportunidades en diferentes mercados.

P- ¿Qué impacto tiene la globalización en el mercado del vino y cómo afecta a los productores?

R- La globalización ha creado un mercado del vino más dinámico y competitivo a nivel mundial. La globalización impulsa la innovación y la mejora continua en la producción y comercialización del vino. Los productores deben ser flexibles y estar atentos a las tendencias globales y locales para tener éxito. Además, la globalización facilita el intercambio de conocimientos y tecnologías, lo que puede beneficiar a la industria en su conjunto.

P- ¿Cuáles son los desafíos regulatorios que enfrenta el sector vitivinícola a nivel nacional e internacional?

R- El sector vitivinícola está sujeto a una compleja red de regulaciones y políticas que varían según el país y la región, abarcando aspectos como la producción, el etiquetado, la comercialización, la importación y la exportación de vino. Los desafíos incluyen la armonización de regulaciones entre diferentes países y regiones, la protección de las indicaciones geográficas (IG), y el cumplimiento de estándares de calidad y seguridad. La simplificación de las regulaciones y la reducción de barreras comerciales son importantes para facilitar el comercio internacional de vino.

P- ¿Por qué es importante la protección de las indicaciones geográficas (IG) para el vino y cómo se gestiona?

R- La protección de las indicaciones geográficas es crucial para proteger la reputación y el valor de los vinos producidos en regiones específicas que cumplen con ciertos estándares de calidad y tradición. Las IG ayudan a garantizar la autenticidad y origen del vino, protegiendo a los productores y a los consumidores contra la falsificación y el fraude. La gestión y protección de las IG involucra a autoridades nacionales e internacionales, y es un tema importante en acuerdos comerciales y en la política vitivinícola global.

Las Denominaciones de Origen son herramientas valiosas para los países. Son como una propiedad intelectual que permite a los pequeños productores promover sus productos bajo una “marca” colectiva; les ayuda a mantenerse a flote, pero no es magia. Necesitan estar respaldados y apoyados con inversiones.

P- ¿Cómo está impactando la innovación tecnológica el sector vitivinícola en términos de producción y calidad del vino?

R- La innovación tecnológica está transformando significativamente el sector vitivinícola, mejorando la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad de la producción de vino. Tecnologías como la viticultura de precisión, que utiliza sensores, drones y análisis de datos para optimizar el manejo del viñedo, están permitiendo un uso más eficiente de los recursos y una mejor gestión de los viñedos. En la enología, técnicas avanzadas de fermentación y crianza están contribuyendo a la producción de vinos de alta calidad de manera más consistente.

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