El restaurante Abya , ubicado en el Palacio de Saldaña de Madrid, ofrece una experiencia exclusiva concebida para los amantes del arte y de la alta gastronomía. Foto: agencia.
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Gastronomía, espejos y mestizaje: cuando un restaurante se convierte en una obra de arte habitable
Ubicado en el histórico Palacio de Saldaña, este restaurante reconocido con un Sol Repsol ha sabido construir una identidad propia donde gastronomía, arquitectura y atmósfera dialogan con naturalidad. En conjunto, las obras superan las 200 piezas, entre pintura, escultura, instalación y fotografía, convirtiendo a Abya en una de las colecciones privadas comisionadas más ambiciosas del ámbito gastronómico internacional.
El artista mexicano Amador Montes aporta su poética visual a las salas del restaurante Abya. Foto: agencia.
Durante dos años de funcionamiento el restaurante ha convivido con la colección artística que ha ido dado identidad a este espacio. Marzo sitúa a Madrid en el epicentro cultural europeo. Entre galerías y museos, el ritmo cultural se intensifica y también lo hace la necesidad de encontrar espacios donde prolongar esa experiencia. Así nace el “menú del arte”, una propuesta que invita a descubrir las obras mientras se degustan platos y maridajes inspirados en ellas. Se trata de una experiencia exclusiva concebida para los amantes del arte y de la alta gastronomía.
El Palacio de Saldaña presenta el “Menú del Arte”, una exclusiva y singular propuesta que marida arte, gastronomía y enología.
El “Menú del Arte” permite a los comensales disfrutar de la colección de más de un centenar de obras, creadas expresamente para el palacio. La propuesta incluye tres platos seleccionados de la carta, dos maridajes enológicos y un cóctel, integrados en un itinerario que atraviesa diferentes estancias del palacio.
El “Menú del Arte” es el resultado de un trabajo conjunto entre el chef, el sumiller, el curador de la colección y el responsable de coctelería de Abya. Cada plato es presentado por uno de estos expertos, que introduce la obra, contextualiza la propuesta gastronómica y explica el porqué del maridaje. La experiencia está concebida para grupos reducidos (entre dos y cuatro personas) y se articula en distintos espacios del palacio.
La carta, con la firma del chef Óscar Castellano, conecta Latinoamérica y Europa a través de platos universales y creativos. Reconocido con un Sol Repsol en 2024, ABYA se ha consolidado como un referente de ocio en Madrid, abierto a todos los públicos y a cualquier hora del día gracias a su cocina non stop.
En pleno barrio de Salamanca, el Palacio de Saldaña (calle Ortega y Gasset nº32 Madrid) revive hoy un espacio donde arte y gastronomía dialogan entre espejos, latón y miradas pintadas. Madrid se prepara para su intensa y extensa temporada de arte, donde museos, ferias y galerías presentan sus apuestas y novedades. El restaurante abre por fin al público el secreto que guardaban sus paredes: una colección de arte mexicano que transforma la experiencia culinaria en un recorrido sensorial por cuatro plantas. ABYA presenta el “Menú del Arte”, una exclusiva y singular propuesta que marida arte, gastronomía y enología
Las obras expuestas simbolizan el mestizaje cultural que define tanto el restaurante como su colección artística. Foto: agencia.
La restauración del Palacio de Saldaña: un reto casi imposible
El proyecto comenzó como un reto casi imposible. El edificio, levantado en 1903 por el arquitecto Joaquín Saldaña durante la Belle Époque madrileña, estaba completamente derruido cuando fue adquirido por el empresario y filántropo mexicano Manuel González. Su restauración implicó cinco años de obra y una reconstrucción casi artesanal de cada espacio. González tomó personalmente las riendas de la búsqueda y selección de los artistas que debían dar vida a la colección que había imaginado. Y así emprendió una larga travesía por Latinoamérica, visitando estudios, galerías y talleres de diferentes artistas y creativos. Y les transmitió el concepto de ABYA, inspirándoles para emplear técnicas y estilos que fusionan la identidad indígena con lo mejor del arte contemporáneo.
Así es como surge Abya, la colección de arte creada en exclusiva para este restaurante donde la cultura se mezcla y entrelaza con la alta gastronomía, la enología de referencia, el ocio y la coctelería de autor. No se trataba de decorar un restaurante, sino de construir un universo visual, coherente y vibrante que acompañara la experiencia gastronómica y emocional del espacio. Había una idea clara: devolverle el alma al palacio sin traicionar su historia. El resultado es un lugar donde lo clásico y lo contemporáneo conviven con naturalidad.
Chipirón de anzuelo con vichyssoise, entre los platos ofrecidos en el «Menú del Arte.» Foto: agencia.
El mestizaje como lenguaje artístico
El concepto del restaurante gira en torno a una palabra: Abya, que evoca la idea de una tierra madura donde confluyen culturas. Las obras que recorren el edificio —muchas creadas expresamente para el espacio— están llenas de rostros y ojos. No es casualidad. Según explica la responsable del proyecto, Bárbara de la Cruz, estos elementos simbolizan el encuentro entre dos continentes y el mestizaje cultural que define tanto al restaurante como a su colección artística.
Cada artista trajo consigo un universo propio: Vladimir Cora desplegó su exaltado sentido del color. Amador Montes aportó su poética visual. Miguel Milló sumó su precisión textil y táctil. César López Negrete trabajó con el símbolo del rostro como puente ritual entre mundos. Paola Martínez intervino el espacio con color, ritmo y atmósfera. Y Antonio Mújica incorporó su lenguaje experimental, casi performativo.
Los artistas aceptaron el reto de pintar sobre espejos —una superficie poco habitual— para crear profundidad y permitir que el espectador también forme parte de la obra. Bárbara destaca que los artistas que decoran el restaurante “nunca habían pintado en espejo, fue idea del propietario que lo hicieran así; lo divertido es que tú te veas a través del espejo, creas el espacio, creas la profundidad“.“Amador Montes fue el único que no quiso pintar caras porque él es muy fiel a su concepto, pero en sus obras sí dejó frases escritas para el mundo; mestizaje, tiempos. En todas las obras está escrito algo referente a su madre fallecida, “Sin ti no soy nadie”, o frases de este tipo”, añade Bárbara. Se trata de un artista muy reconocido en México y que también quiso formar parte del proyecto.
Costilla de vaca asada. La carta, con la firma del chef Óscar Castellano, conecta Latinoamérica y Europa a través de platos universales y creativos. Foto: agencia.
Latón, ónix y lámparas hechas a mano
La decoración del espacio responde a una obsesión casi artesanal por los materiales. Durante la construcción llegaron desde México varios contenedores de latón que después fueron cortados, patinados con ácido y moldeados a mano. Las lámparas, diseñadas por el propio propietario, están hechas con este material y bombillas de ónix. Muchas de ellas nacieron durante la pandemia construidas literalmente en casa, pieza a pieza.