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San Bernabé y su almuerzo de familia en el Centro Riojano de Madrid

Tiempo de lectura: 4 minutos

El Centro Riojano de Madrid concentra el espíritu del “riojanismo” en la entrega de las distinciones de honor de la región

Existen lugares donde todo resulta familiar. Quizás los cuadros, la luz tras la cortina, el olor, hace que te sientas en casa. Ocurre con el Centro Riojano en Madrid. Al subir las escaleras del palacete situado en la calle Serrano 25, algo te dice que estás entre los tuyos. Se trata de una atmósfera creada a través de los 125 años transcurridos desde que echara a andar una institución dedicada a “impulsar los valores propios de la región”. Para acoger a quienes nacieron en la tierra que ha dado un vino universalmente conocido y a quienes por lazos conyugales o simplemente por vocación se sienten hijos del lugar. “Es el riojanismo”, como lo denominó el presidente José Antonio Rupérez Caño.

Pedro López Arriba, nuevo presidente del centro Riojano, a la izquierda, Rodrigo Tejeiro Fuss, subdirector de Cooperación Internacional del gobierno de La Rioja y José Antonio Rupérez Caño, presidente saliente del Centro.Foto: María José Cavadas
Pedro López Arriba, nuevo presidente del centro Riojano, a la izquierda, Rodrigo Tejeiro Fuss, subdirector de Cooperación Internacional del gobierno de La Rioja y José Antonio Rupérez Caño, presidente saliente del Centro.Foto: María José Cavadas

¿Qué es el riojanismo?

Es orgullo de pertenencia. Algo que nos une y da sentido a nuestras vidas vida. Si hay un día donde ese sentimiento es especialmente palpable, es en la festividad de San Bernabé, patrón de Logroño. Cada 11 de junio, los riojanos del mundo se reúnen bajo la advocación de uno de los primeros apóstoles de Jesucristo. Bernabé, cuyo nombre inicial fue José, no estuvo dentro del primer círculo de los Doce, sin embargo, jugó un papel esencial en la promoción de Saulo de Tarso. Le abrió las puertas a la comunidad cristiana que veía con recelo al converso de Damasco. Con ojos de hoy, Bernabé jugó un papel diplomático, la carta de presentación del futuro San Pablo.

Con motivo del patrón, el Centro Riojano celebra la solemne entrega de las distinciones del año en una celebración que tiene ese aire de almuerzo en familia.

Asociación Cultural Escuela de Dulzaina de la Rioja. Foto: María José Cavadas
Asociación Cultural Escuela de Dulzaina de la Rioja. Foto: María José Cavadas

Embajada espiritual

El Centro ejerce de “Embajada espiritual”, proclamó Rupérez antes de entregar las distinciones de Socio de Honor a Fernando López de Silanes Busto; Escudo de Honor a Pedro Crespo Mangano, expresidente de la Cofradía del Vino de Rioja; Placa Exaltación de Valores Riojanos al diario La Rioja, a la Asociación Cultural Escuela de Dulzaina de la Rioja y la Unión Deportiva Logroñés.

Las Guindillas de Oro han correspondido a Isaac Palomares Campos, periodista de Radio María, presentador del acto; Pilar Bellod Thomas, coordinadora de la Coral Polifónica del Centro Riojano de Madrid; Federico Soldevilla Agreda, cronista oficial de Logroño; Leopoldo López Gil, exdiputado del Parlamento Europeo y Rodrigo Tejiro Fuss, subdirector general de Cooperación Internacional y Centros en el Exterior del Gobierno de La Rioja.

Entre los premiados había claros ejemplos de cómo el riojanismo puede anidar en quienes nacieron en otra tierra. Isaac Palomares, manchego de nacimiento, no podía imaginar que asistir a una cata de vinos en su juventud iba a suponer tal “enganche” con la región. Pilar Bellod, nacida en Madrid, primero fue riojana consorte hasta convertirse en riojana de corazón. Casos similares son los de Leopoldo López, nacido en Venezuela, y Rodrigo Tejeiro Fuss, en Montevideo.

Botellas de vino de Rioja en el Centro. Foto: María José Cavadas
Botellas de vino de Rioja en el Centro. Foto: María José Cavadas

La mejor historia

-Mi padre dejó el bar y cruzó el charco en busca de mejor vida. “Me transmitió que hay lazos más allá de la distancia”, afirmó el subdirector de Cooperación Internacional.

Para el cronista logroñés, a quien todos llaman Fede cuando se lo cruzan por la calle, “todos tenemos una historia. Y es la mejor”.

Para la Unión Deportiva Logroñés la buena historia está en su presente más inmediato, en el regreso a Primera Federación Versus e-Learning tres temporadas después de haber sido apartados de esa categoría.

El periódico La Rioja es “la ventana para que cualquier riojano, esté donde esté, pueda seguir vinculado a la tierra que le vio nacer», declaró Jorge Matute, columnista del diario.

Para la Asociación Cultural Escuela de Dulzaina, cada actuación es una piedra más en acercar la tradición. “La dulzaina y el tamboril son una forma de entender nuestras costumbres.” “Son instrumentos duros y simples, con los que expresamos lo que somos, con fuerza y pasión”, aseguró su presidente, Rafael Pereda.

En los salones de Serrano, 25, edificio construido en 1923, por el arquitecto Enrique Pfitz y López, adornado con tapices franceses del siglo XIX, con hermosos artesonados y vidrieras emplomadas, el Centro Riojano, vivió una página más de su historia centenaria.

En esta ocasión tenía el aroma del relevo. José Antonio Rupérez Caño, (Haro, La Rioja). Licenciado en Biología y Bioquímica por la Universidad de Salamanca, Máster en Biotecnología por ALITER, Escuela Internacional de Negocios y Miembro de la AEPEV, Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino, daba el relevo a quien fue su antecesor en la presidencia del Centro Riojano de Madrid en el periodo comprendido entre 2007 y 2018, Pedro López Arriba, Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Funcionario del Cuerpo Superior de Interventores y Auditores de la Administración de la Seguridad Social.

Rupérez se despide con un legado en el que destaca la promoción internacional del Centro, impulsando las relaciones con las embajadas acreditadas en España, así como la celebración de catas de ámbito internacional.

El ambiente de fiesta familiar que flotaba no fue una impresión personal. Oscar Sánchez, maître del restaurante localizado en el Centro, lo corrobora: «intentamos que la gente se sienta como en la propia Rioja”. A mi introducción al “riojanismo” contribuyeron Elvira y Eloisa, socias del Centro, que me trataron como una más de la familia.

Por mucho tiempo resonarán en mi cabeza las palabras de Rafael Pereda: “Sabemos que nunca seremos músicos famosos, que no llenaremos estadios. Nuestro sitio está en la calle. Provocando una sonrisa”. “Valorad, la música en directo, donde quiera que la encontréis”. Riojanismo en estado puro.

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