Los once galardonados de la X Edición de los Premios de Gastronomía de la Comunidad de Madrid posan junto a autoridades tras la ceremonia en la Real Casa de Correos. Foto: agencia.
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Madrid corona a los campeones de su gastronomía en los X Premios de la Academia
La Real Casa de Correos corona a los campeones de su gastronomía en los X Premios de la Academia con la Puerta del Sol como testigo. Madrid se transformó en el epicentro de la excelencia culinaria. En una velada cargada de emoción, se celebró la X Edición de los Premios de Gastronomía de la Comunidad de Madrid. Un aniversario redondo para unos galardones que nacieron en 2016 y que hoy, consolidados como los más prestigiosos del sector regional, radiografían una verdad incuestionable: Madrid ya no solo se visita, Madrid se devora.
En la Comunidad de Madrid, esa premisa se ha convertido en una filosofía de vida y en un motor económico de primer orden.
Madrid es un destino en ebullición cultural y culinaria
«Madrid está en un momento de ebullición y se ha convertido en un destino gastronómico de primera división», aseguró con firmeza Rogelio Enríquez, presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía. Las cifras y el ambiente respaldan sus palabras. Hace una década, el turismo llegaba atraído por los museos o el fútbol; hoy, el buen comer es el segundo motivo para cruzar las fronteras de la región, solo por detrás de la oferta cultural.
La genialidad de la gastronomía madrileña reside en su naturaleza hospitalaria y diversa. Es una cocina de aluvión, un crisol donde conviven con naturalidad los callos y el ramen, el cocido y el ceviche. En Madrid, las estrellas se descubren a diario en cada esquina, en cada barrio que despierta con propuestas renovadas que expanden el mapa del sabor más allá del centro histórico.
Momento del Reconocimiento a Toda una Vida otorgado a Botín, el restaurante más antiguo del mundo, tras haber celebrado recientemente su tercer centenario. Foto: agencia.
Los once guardianes del sabor madrileño en 2026
La velada, que reunió a las principales figuras de la política, la cultura y la hostelería, desveló un palmarés que equilibra de forma milimétrica la vanguardia indómita, la tradición mística del producto y la innovación empresarial.
El chef Dani Ochoa recoge el premio en la categoría de Restaurante/Cocina por su firme y personal apuesta por la cocina silvestre de la Sierra de Guadarrama en Montia. Foto: agencia.
Restaurante / Cocina: Montia. Desde San Lorenzo de El Escorial, Dani Ochoa elabora una cocina silvestre y recolectora que late al ritmo de la Sierra de Guadarrama. Una estrella Michelin que rinde culto a la naturaleza indómita.
Restaurante de Producto / Casa de Comidas: El Pedrusco de Aldealcorvo.Los hermanos Gonzalo y Antonio de Pedro mantienen vivo en Chamberí un horno centenario, demostrando que el asado castellano tiene un futuro brillante cuando se mima con respeto.
Sala / Sumiller: Luis García de la Navarra.Un faro de la hospitalidad y la cultura vinícola en la capital. Su trayectoria dignifica el servicio, recordando que el vino es, ante todo, compartir.
Puesto de Mercado: LaLópez.Sergio Mayor y Mai López han transformado un rincón del Mercado de Antón Martín en una auténtica casa de comidas contemporánea, revitalizando la vida de barrio.
Cocina Internacional: Sen Omakase. La pureza y el misticismo de la técnica nipona encuentran su templo en Madrid. Una experiencia de confianza absoluta entre el itamae y el comensal.
Bar / Taberna: El Fogón de Trifón. Más de veinte años de fidelidad al producto y al recetario tradicional. La taberna madrileña con mayúsculas, gobernada por la pasión de Trifón Jorge.
Vinos y Licores: Caiño. Un soplo de aire fresco y contemporáneo que apuesta por pequeños productores y vinos de mínima intervención, conectando con las nuevas generaciones.
Producto de Madrid: DOP Aceite de Madrid. El oro líquido de la región. Una joven denominación que protege más de 20.000 hectáreas de olivar y celebra un carácter multivarietal único.
Pastelerías Mallorca recibe el galardón en la categoría Dulce/Repostería, consolidando casi un siglo de tradición artesanal y arraigo en la memoria de los madrileños. Foto: agencia.
Del dulce idilio familiar al Olimpo de la eternidad
El tramo final de los galardones tocó la fibra sensible de la memoria madrileña. En la categoría Dulce / Repostería, el premio fue para Pastelerías Mallorca. Fundada en 1931, esta icónica firma familiar ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder un ápice de su esencia artesanal. Sus napolitanas y roscones forman parte de la genética sentimental de la región.
Por su parte, el galardón al Proyecto Empresarial Gastronómico reconoció la audacia de Red Panda Madrid. Lo que nació en 2024 como una ingeniosa dark kitchen especializada en cocina asiática sin gluten, de la mano de María y Alfonso, es hoy un restaurante de referencia que demuestra cómo la flexibilidad y la identidad visual pueden enamorar al público joven.
El clímax de la noche llegó con el Reconocimiento a Toda una Vida, otorgado a Botín.Fundado en 1725 y certificado como el restaurante más antiguo del mundo por el libro Guinness, acaba de celebrar su tercer centenario. Sus paredes han inspirado a Hemingway, Galdós o María Dueñas, y su horno de leña sigue asando con el mismo fuego desde hace tres siglos.
Rogelio Enríquez destaca el gran momento culinario de la región durante la gala del décimo aniversario de los Premios de Gastronomía de la Comunidad de Madrid. Foto: agencia.
La Academia Madrileña de Gastronomía, en colaboración con la Comunidad de Madrid y Mahou San Miguel, ha vuelto a demostrar que el relato culinario de esta región no tiene techo. ¡Por otra década de éxitos y buen provecho!