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La Ruta del Vino del Cava y Ribera del Guadiana conquista al viajero por su originalidad

Tiempo de lectura: 7 minutos

Bajo el hilo conductor del vino, el itinerario muestra una Extremadura llena de tesoros patrimoniales y naturales

La Ruta del Vino del Cava y Ribera del Guadiana ayuda a descubrir destinos tan sorprendentes en la provincia de Badajoz que alguien podría imaginar que son fruto del sueño de una noche de verano: balnearios, minas con minerales fluorescentes, yacimientos prehistóricos donde se celebraban los solsticios, pintar con vino, maridar migas o cerezas con cava: actividades que aportan un plus de originalidad al viajero que decide adentrarse por estos territorios de la comarca de Tierra de Barros.

Varios periodistas de la AEPEV (Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino) tuvieron la oportunidad de catar vinos de la Ribera del Guadiana, pero sobre todo conocer de primera mano, gracias a los bodegueros Juan Leandro Romero (bodega Prelum) y Marcelino Díaz (bodegas Marcelino Díaz), el camino imparable de innovación y genialidad viticultora que ambos emprendieron. Ellos son protagonistas de la extraordinaria transformación de unos vinos, Ribera del Guadiana, que hoy ocupan lugar destacado en el mapa vinícola español.

Los vinos de Ribera del Guadiana llevan décadas demostrando que Extremadura posee una personalidad vinícola propia. Entre variedades autóctonas y proyectos innovadores, las bodegas de la región han sabido conservar la tradición mientras exploraban nuevas formas de entender el vino.

En los viñedos, muchos cultivados en secano y bajo prácticas ecológicas, las cepas resisten el intenso sol extremeño y ofrecen uvas capaces de expresar el carácter de una tierra generosa y austera al mismo tiempo.

Tintos de gran personalidad, blancos aromáticos y elaboraciones singulares conviven con una generación de bodegueros que apuesta por la mínima intervención, las tinajas de barro y la recuperación de variedades autóctonas a punto de extinguirse (tortojona).

Extremadura espera a un viajero curioso, diferente, no convencional, que será conquistado por la singularidad de un patrimonio, gastronomía y vinos que definen una manera de entender el territorio.

El sueño de una noche de verano entre viñedos, burbujas y secretos subterráneos

El balneario de Alange lugar único en el que termas romanas conviven con galerías del siglo XIX y con las más modernas técnicas hidrotermales. Foto: Helena Molero.
El balneario de Alange lugar único en el que termas romanas conviven con galerías del siglo XIX y con las más modernas técnicas hidrotermales. Foto: Helena Molero.

Balneario, migas y cava

La primera visita fue al balneario de Alange, a sólo 20 minutos de Mérida, Declarado Patrimonio de la Humanidad. Es un lugar único en el que termas romanas de más de dos mil años de antigüedad conviven en armonía con galerías de duchas y bañeras del siglo XIX y con las más modernas técnicas hidrotermales.

Al día siguiente, el restaurante “El Abuelo”, en Almendralejo, nos ofreció migas con cava. Desde 1971, este típico restaurante sirve uno de los mejores desayunos de Extremadura. Imprescindible probar las famosas migas del abuelo Juan con cava de Almendralejo.

Bodegas Romero actualmente bodegas Prelum pionera en adoptar la viticultura ecológica en Extremadura. Foto: Helena Molero.
Bodegas Romero actualmente bodegas Prelum pionera en adoptar la viticultura ecológica en Extremadura. Foto: Helena Molero.

Viticultura ecológica y recuperación de variedades autóctonas

Más tarde pudimos conocer a Juan Leandro Romero, propietario y tercera generación de la bodega Prelum (anteriormente Bodega Romero); una de las primeras bodegas en Extremadura en adoptar la viticultura ecológica. Es también referente en la elaboración de vinos naturales y únicos como el Orange Wine “Prelum”. Juan Leandro destaca la continuidad de las prácticas tradicionales de su abuelo y la adaptación a las particularidades de su terruño y clima. Enfrenta así los desafíos de ser un productor orgánico en una región dominada por la agricultura convencional.

La bodega cultiva variedades autóctonas como eva-beba (uva de mesa utilizada para vinos secos y espumosos), alarije, cayetana, pardina y macabeo (blancas). En tintas, destacan tempranillo, garnacha y Alicante boucher, además de variedades en prueba como marselán y cariñena.

Juan Leandro es un romántico a la hora de elaborar vinos espumosos. Su producción es de dos tipos: ancestral y método tradicional. Realiza el proceso manual de removido (girar cada botella un octavo de vuelta) entre 20 y 25 veces por botella. Su volumen de producción oscila entre 2.000 a 3.000 botellas anuales. ¿Motivación? Principalmente por «capricho y satisfacción personal», más que por un ánimo de crecimiento o mecanización, comenta.

Las tinajas de barro para la elaboración de vinos promueve la clarificación natural según-afirma el-bodeguero Juan Leandro Romero. Foto: Helena Molero.
Las tinajas de barro para la elaboración de vinos promueve la clarificación natural según-afirma el-bodeguero Juan Leandro Romero. Foto: Helena Molero.

Tinajas de barro

Sobre el uso de tinajas de barro para la elaboración de vinos, Juan Leandro valora su capacidad para mantener el vino fresco, facilita el intercambio con el exterior sin aportar sabor a madera, y promueve la clarificación natural. “Los vinos se clarifican de forma natural en las tinajas, lo que permite embotellarlos directamente sin necesidad de clarificar ni filtrar, y con una adición mínima o nula de sulfuroso”.

En cuanto a la recuperación de la variedad autóctona tortojona, “se está llevando a cabo un proyecto de recuperación de la variedad tinta, originaria del norte de Extremadura, con el objetivo de estudiar su potencial enológico, habiéndose determinado que es más adecuada para claretes o rosados”.

La bodega participa en el Proyecto de Biodiversidad «Secanos Vivos» “para fomentar la biodiversidad en el viñedo, mediante la plantación de árboles, creación de setos y la instalación de cajas nido para murciélagos y aves, que actúan como control natural de plagas”.

La singularidad de los vinos Naranja

Juan Leandro Romero se describe como un pionero que prefiere hacer «cosas diferentes» y que, a pesar de no seguir las tendencias del mercado masivo, encuentra satisfacción en sus creaciones, como los Vinos Naranja (Orange Wine): “Se elaboran con uvas blancas pero fermentadas y maceradas con sus pieles, similar a los vinos tintos, lo que les confiere estructura, sabor y un perfil diferente a los vinos blancos tradicionales”.

El proceso de elaboración del vino naranja “implica una parte con maceración de pieles durante 4-5 días y otra de prensado directo. Ambas partes se mezclan y envejecen en tinajas durante seis meses, aproximadamente. La clarificación es natural, facilitada por el bajo contenido proteico de la uva Macabeo”. Algunos de sus vinos son más conocidos y accesibles en mercados internacionales (como Holanda) por su carácter peculiar.

Tejas de arcilla para cocinar y taller de pintura con vino

En Los Santos de Maimona,  a 26 minutos de Almendralejo, el restaurante Las Barandas ofrece un exquisito solomillo de cerdo ibérico preparado con tejas de arcilla. El chef Manuel Gil ha reinventado una receta basándose en la costumbre romana de cocinar con arcilla. Su cocina es un canto a la tradición y los productos de la tierra.

En Almendralejo asistimos al taller de pintura con vino “Matices de uva: arte y sabor”, dirigido por Pilar Triviño, de la academia de artes plásticas “Crearte”. El taller está ubicado en la Plaza de Toros de Almendralejo, única del mundo que cuenta con una bodega bajo su graderío.

No lejos de allí, se puede visitar el sepulcro prehistórico de Huerta Montero. Con más de 4.600 años de antigüedad, el sepulcro fue utilizado como enterramiento colectivo y lugar de culto en la Edad de Cobre. Destaca la ceremonia del solsticio de invierno, ya que la tumba está orientada para que durante ese día el sol, a modo de ofrenda a los difuntos, ilumine la cámara funeraria.

Cava es el vino que se escucha

También pudimos asistir a una cata de cava con Carlos Vivas, campeón de Extremadura de Sumiller, que estuvo maridada con cerezas. Vivas definió el cava como un comodín gastronómico por excelencia.

En cuanto a las cualidades visuales, “la burbuja que sea lo más fina posible; cuanto más fina, mayor calidad del cava. También que aparezca ese rosario de burbujas que va de abajo arriba. Y además que la burbuja rompa en la parte de arriba en forma de corona”. “Éste es el único vino que se escucha; y al escucharlo ya nos va a decir qué clase de vino es”, explica. “En boca, al final, esas notas de panadería, brioche, manzana blanca”.

El jamón ibérico se convierte en uno de los aliados naturales del cava. También las tradicionales migas encuentran en el cava un compañero inesperado. El contraste entre la textura humilde y reconfortante de este plato y la elegancia del cava crea una armonía tan sorprendente como deliciosa.

Vivas compartió anécdotas históricas como el descorche de botellas de champán con sable cuando los soldados de Napoleón celebraban sus victorias militares.

La mina de Santa Marta punto de referencia europeo para la observación de minerales fluorescentes. Foto: Helena Molero.
La mina de Santa Marta punto de referencia europeo para la observación de minerales fluorescentes. Foto: Helena Molero.

Minerales fluorescentes en la mina de Santa Marta

Las minas de Santa Marta son un destacado conjunto de patrimonio minero e industrial de principios del siglo XX, reconocido actualmente por su valor turístico, geológico y científico. Aunque históricamente se conoce a estas minas popularmente por la extracción de hierro y vanadio, su singularidad actual radica en ser un punto de referencia europeo para la observación de minerales fluorescentes.

Comenzamos la visita a la Mina Garandina, adentrándonos bajo tierra para descubrir uno de los espacios más singulares del proyecto. También visitamos el museo de la Minería.

Cerramos la jornada visitando el Museo del Turra, en la Cooperativa Santa Marta Virgen, donde disfrutamos de una cata de vinos locales.

Almendralejo es la ciudad del cava  

Para finalizar visitamos el Museo del Cava, con Marcelino Díaz, su director, y responsable de la elaboración del primer cava en Almendralejo. Marcelino supo ver la oportunidad para este rincón de Extremadura de ofrecer un cava diferente. Recientemente se ha publicado el libro “El conquistador del Cava”, sobre Marcelino Díaz, “donde se rescata del olvido una de las batallas legales y humanas más fascinantes de la España reciente: lucha por el reconocimiento de la Denominación de Origen del cava en Almendralejo”.

Nada más llegar al Museo del Cava, Marcelino nos habló de la trayectoria de su familia, dedicada al comercio y la producción de vino. Sus padres, salmantinos, se establecieron en la región como comerciantes de aceite, transportándolo en pellejos desde Extremadura y Andalucía hasta Castilla. Esta actividad les permitió adquirir fincas y elaborar su primer vino en 1931.

El museo familiar exhibe elementos históricos, como herramientas de análisis de aceite y vino.

A partir de 1976, Marcelino toma las riendas como enólogo, transformando la producción de vinos blancos a granel (destinados en parte a destilación) a la elaboración de vinos tintos de calidad. El vino «Lar de Barros» se presenta como un punto de inflexión para la enología extremeña, demostrando su capacidad para producir vinos de alto nivel. Otro de sus logros es el reconocimiento de Almendralejo como Ciudad Internacional del Vino en 1986. Durante la cata, Marcelino Díaz dio a probar su cava Puerta Palma, como también otros vinos de gran calidad.

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