Motor, gastronomía y alta coctelería. Del 11 al 13 de septiembre, Li-Onna vibra al ritmo de la Fórmula 1 en Recoletos con DJs, pantalla completa, 4 cócteles con Tequila Patrón y un Menú Degustación Premium con caviar, trufa y Wagyu. ¡El place to be del fin de semana en Madrid! Foto: agencia.
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El Madring más sabroso de la ciudad
Madrid estrena MADRING, un circuito urbano donde durante tres días rugirán motores, neumáticos y egos. Pero conviene recordar una verdad universal: ningún piloto gana un Gran Premio con el estómago vacío. Ni un periodista gastronómico escribe una crítica con una triste ensalada delante.
Ahí entra Li-Onna, que ha decidido montar su propio paddock en Recoletos. Y, francamente, me parece una idea mucho más sensata que intentar adelantar a Verstappen por la Castellana.
Madrid se viste de Gran Premio y Li-Onna traslada la emoción del circuito al corazón de la capital. Músicón en directo, retransmisión en vivo y una propuesta gastro exclusiva con sello de autor para vivir la velocidad a mesa puesta. Foto: agencia.
Semáforo en verde… para el apetito
Durante el fin de semana del Gran Premio, Li-Onna retransmite entrenamientos, clasificación y carrera, con DJ, música y un ambiente festivo que promete más adelantamientos en la barra que en la curva nueve del circuito.
Porque seamos sinceros: hay gente que vive la Fórmula 1 por la estrategia de neumáticos. Y otros por la estrategia de pedir otro cóctel justo cuando sale el coche de seguridad.
La F1 se celebra en la pista y se saborea en Li-Onna. Este fin de semana, el spot de Recoletos estrena un menú de 125 € repleto de bocados gourmet (foie, Wagyu, caviar) y tragos con Tequila Patrón para acompañar cada vuelta de la carrera. ¡Planazo chic!. Foto: agencia.
El Menú Degustación Premium NP Fórmula 1 con más caballos que Ferrari
Li-Onna ha preparado un Menú Degustación Premium que cuesta 125 euros y que, visto lo visto, tiene más estrellas que algunas escuderías.
La carrera gastronómica comienza con un tataki de res que acelera de cero a cien en un bocado. Luego aparecen un kushiage de queso, toro serrano con caviar, Gogo Roll con trufa, Li-Onna Roll con foie gras, nigiris de Wagyu con caviar, Hamachi con yuzu kosho y Toro con trufa… Una parrilla de salida donde nadie quiere salir último.
Si esto fuera la Fórmula 1, al caviar le sacarían bandera azul para que dejara pasar a la trufa. Y el Miso Sticky Toffee hace de vuelta rápida final: dulce, goloso y peligrosamente adictivo.
¿Buscas dónde vivir la fiebre de la Fórmula 1 en Madrid? Li-Onna une deporte, ambiente festivo y alta cocina en Recoletos: retransmisión de los entrenamientos, clasificación y carrera, DJ set y trago en mano. La experiencia VIP urbana que no te puedes perder. Foto: agencia.
Tequila, vodka de combustible y un poquito de pole position
Como toda buena carrera necesita combustible, llegan cuatro cócteles especiales creados únicamente para el Gran Premio.
El Alto Tommy’s Margarita entra fresco como un adelantamiento por el exterior. La Paloma tiene más recorrido que un DRS abierto. El French Martini se presenta con elegancia parisina, aunque uno termina hablando madrileño castizo. Y el Espresso Martini... cuidado. Es el equivalente líquido a cambiar neumáticos blandos a falta de diez vueltas: uno cree que aguanta una copa y termina pidiendo la clasificación del sábado y la repetición del domingo.
Motores encendidos y copas arriba. Li-Onna celebra el regreso de la F1 a Madrid fusionando el mejor vibe musical con una barra de cócteles exclusivos y un menú degustación único. ¡Sabor, sofisticación y la mejor retransmisión de la ciudad!. Foto: agencia.
Japón hace escala en Latinoamérica… con parada en Madrid
Li-Onna juega a mezclar cocina japonesa con raíces latinas, y lo hace con bastante descaro.
Es como si Tokio y Ciudad de México hubieran decidido compartir piso en Recoletos y cocinar juntos. El resultado tiene chispa, picardía y bastante glamour. Un mestizaje culinario donde el wasabi conversa con el ají sin necesidad de intérprete.
El Gran Premio de los que disfrutan de la vida
Confieso una cosa: nunca he entendido esa obsesión por medir quién hace la vuelta más rápida. Yo prefiero medir quién consigue que la conversación dure un plato más, una copa más y unas risas más.
Y en eso Li-Onna parece haber encontrado la trazada perfecta.
Mientras en MADRING los pilotos buscan décimas de segundo, en Recoletos uno busca décimas de placer. Mucho menos estresante y bastante más sabroso.
Así que, si estos días oyen rugir un motor por Madrid, no se asusten. Puede ser un Fórmula 1… o puede ser mi estómago entrando en boxes para pedir otro nigiri de Wagyu.
Y entre nosotros, hay carreras que se recuerdan por quién levantó el trofeo. Las mejores se recuerdan por quién pidió repetir el postre.
Bandera a cuadros. Pero que nadie recoja todavía la mesa.