Descubrimos ALEVA Crianza 2023: un vino de guarda nacido de la maduración lenta y el respeto al origen. Con 20 meses de roble americano, destaca por su frescura mineral y unos taninos sedosos que piden una buena mesa. Un crianza con voz propia que honra a quienes nos enseñaron a amar el vino. Foto: Bodega
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Existen vinos que no solo se beben, sino que se heredan como un relato vivo. En la antesala del Día de la Madre, seleccionamos un crianza que huye de los convencionalismos para presentarse con una identidad rotunda y un carácter indómito, capaz de armonizar la frescura de la elegancia contemporánea con una envidiable vocación de guarda
No es solo una etiqueta; es el tributo perfecto para aquellos que, entre brindis y silencios, han sabido transmitir la cultura del vino generación tras generación. Una pieza de coleccionista destinada a quienes entienden que el mejor regalo es el tiempo, especialmente cuando se descorcha con la sabiduría de quien nos enseñó a apreciar el primer sorbo.
Aleva 2023 es el latido de un legado en la Ribera del Duero
Existen vinos que se beben y vinos que se escuchan. Aleva Crianza 2023 pertenece, sin duda, al segundo grupo. No es solo el nuevo capítulo líquido de la Ribera del Duero; es un susurro de gratitud, una conversación entre una hija y su maestro. Eva Fernández ha logrado embotellar el alma de su padre, el icónico Alejandro Fernández, para ofrecernos un tinto que trasciende la copa y se convierte en un regalo estupendo para este Día de la Madre.
A 940 metros de altitud, donde el aire se vuelve puro y el suelo arcilloso-calcáreo impone su ley, las cepas de tempranillo del Páramo de San Martín(Burgos) dibujan un paisaje de resistencia y belleza. Aquí, en un viñedo plantado en 2009 con la mirada puesta en el oeste, nace este proyecto personalísimo que equilibra la sabiduría de la tradición con una voz propia, fresca y vibrante.
«ALEVA es mi forma de honrar lo aprendido: escuchar la tierra y entender el vino como algo que se transmite, igual que los valores», confiesa Eva Fernández.
Más que un Ribera del Duero, es el tributo de Eva Fernández a la sabiduría de su padre. Un crianza indómito y eterno, perfecto para brindar con quien nos enseñó a apreciar el primer sorbo este Día de la Madre. Foto: agencia.
La arquitectura del equilibrio
La añada 2023 es el resultado de una paciencia casi poética. Una vendimia manual seleccionada al milímetro y una crianza de 20 meses en roble americano —marca de la casa—, rematada con un reposo en botella que termina por pulir las aristas de un vino con vocación de eternidad. El resultado es una pieza de orfebrería enológica que presume de frescura mineral y una complejidad que invita a la pausa.
Notas de cata: un viaje sensorial
A la vista: se presenta con un vestido burdeos profundo, de capa alta, brillante y de una limpieza absoluta que anticipa su nobleza.
En nariz: es un despliegue de elegancia. La fruta negra madura (moras, ciruelas) lidera el conjunto, escoltada por notas minerales y especiadas que revelan la altitud del viñedo. La madera noble aparece bien integrada, aportando recuerdos de cacao y torrefactos sutiles.
En boca: sorprende su estructura y volumen. Es un vino con «cuerpo y alma», de taninos que acarician el paladar con una sedosidad impecable. Su final es largo, persistente y deja un recuerdo de frescura que invita al siguiente trago.
Maridaje y potencial
Es el compañero de viaje ideal para carnes rojas a la brasa, lechazo asado o esos guisos de cuchara que reconfortan el espíritu. También brilla con quesos curados y, por qué no, con propuestas de alta cocina contemporánea que busquen un contrapunto de carácter.
Estamos ante un vino de guarda con mayúsculas: su capacidad de evolución promete sorpresas maravillosas en los próximos 15 años.
P.V.P.: 30 €
El veredicto Gastroystyle:un brindis por los que nos enseñaron a amar la tierra. Elegante, emocional y rotundo.