El bartender Marc Álvarez es un apasionado de El Puerto de Santa María. Su coctelería en Barcelona ‘Sips’ ha sido ganadora en 2023 como el Mejor Bar del Mundo según ‘The World’s Best Bars’. Acaba de abrir en Madrid ‘Fluid’ donde sus cócteles, con vinos generosos de El Puerto y Jerez hacen furor. Foto: Ruperto de Nola.
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En Madrid, Bombay Sapphire dio rienda suelta a su espíritu creativo al reunir a sus tres maestros por primera vez en España
Desde que se cruzaba el umbral, el ambiente respiraba sofisticación: mesas iluminadas con tonalidades azules, aromas sugerentes y murmullos expectantes sobre las copas en formación. El menú fue un diálogo sutil entre botánicos y gastronomía de vanguardia. Menú pensado para revelar capas aromáticas inesperadas.
La maestra destilera Dr. Anne Brock y el maestro botánico Alessandro Garneri, embajadores de la ginebra y de sus ingredientes, se alían con Marc Álvarez, referente de la gastronomía líquida. Foto: Ruperto de Nola.
El cóctel “Cilantro” inauguró la experiencia. Es una mezcla de Bombay Sapphire con reducción de vino blanco Muscat, Noilly Prat Dry y cordial de semillas de coriandro tostadas. Se acompañó de dos aperitivos. Por un lado, un crujiente de gamba con tartar de gambón, ligero, marino, crujiente. Por otro, un ninoyaki de rabo de toro con tonos azules, sorpresa de textura y profundidad que anticipaba lo que vendría.
Luego llegó “Regaliz”, un trago que conjugaba tintura de regaliz, espuma de regaliz, lima y licor Saint Germain, maridado con un tiradito de corvina con leche de tigre, flores azules y perlas de yuzu —un juego entre frescura marina, acidez y delicadeza.
El cóctel “Enebro”, con pera clarificada, ácido málico y óleo saccharum de enebro, precedió al plato principal: roastbeef templado con salsa de pimienta, acompañado de un suave gratín de patata, cebolletas glaseadas y spaghetti de judías verdes. Una combinación que equilibraba la intensidad de la carne con la sutileza vegetal.
Una mini tarta de limón y merengue, ligera, cítrica y reconfortante, un broche perfecto a la velada. Foto: Ruperto de Nola.
El cierre vino con “Piel de Limón”, una mezcla de sherbet y soda de limón al cardamomo decorada con hoja de limonero. Se sirvió junto a una mini tarta de limón y merengue, ligera, cítrica y reconfortante, un broche perfecto a la velada.
Gastroystyle registró cada momento: el tintinear de las copas, la coordinación entre chef y mixólogo, los murmullos de aprobación entre los invitados. Fue una tarde en la que la coctelería se convirtió en poesía y la gastronomía en versos aromáticos.