El Café de la Ópera reivindica el cocido madrileño en tres vuelcos, una coreografía de sabores que respeta la tradición castiza con producto galardonado. Como decía Cervantes: “La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hace que no se estimen”; aquí, la calidad del garbanzo castellano y el morcillo aseguran que cada bocado sea un tesoro. Foto: agencia.
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Con el aroma del hogar y el pulso de la tradición madrileña, El Café de la Ópera se prepara para celebrar el próximo 27 de febrero el Día Internacional del Cocido. Una cita imprescindible donde el garbanzo es rey y la plata se sirve con elegancia, rindiendo un homenaje sensorial a ese guiso que es, a la vez, historia viva y alma de la capital
Frente al Teatro Real, el ritmo frenético de Madrid se rinde ante la cuchara. Como decía Miguel de Cervantes: «La cocina de un país es su paisaje puesto en la cazuela». Bajo esta premisa, El Café de la Ópera (c/ Arrieta, 6) eleva el cocido madrileño a categoría de culto, fusionando un producto laureado con una técnica que honra el reposo absoluto.
Desde la croqueta inicial hasta el contundente tercer vuelco de carnes selectas, el menú despliega un desfile de producto galardonado que reivindica el recetario madrileño más castizo. Foto: agencia.
Sinfonía en tres vuelcos: un ritual galardonado
El festín arranca con una croqueta artesana, antesala de una sopa de fideos dorada y vibrante, escoltada por el toque castizo de las guindillas y la cebolleta fresca. Es el primer acto de una obra maestra.
En el segundo movimiento, el protagonismo recae en el garbanzo castellano, premiado por su textura mantecosa. Se despliega en bandeja junto a verduras de temporada y esa salsa de tomate al comino que despierta los sentidos, demostrando que la sencillez es la máxima sofisticación.
El tercer vuelco es la apoteosis carnívora: morcillo, tocino veteado, costillas y unchorizo asturiano de aroma profundo. Un conjunto equilibrado donde la gallina y la morcilla aportan el matiz final a una arquitectura gastronómica contundente.
Para cerrar el telón, la leche frita se presenta como el postre idóneo, un dulce refugio que estaba muy rico.
El emblemático cocido de El Café de la Ópera requiere más de 48 horas de cocción pausada para alcanzar su esencia. Una oda a la cocina de siempre frente al Teatro Real. Foto: agencia.
48 horas de fuego lento: el alma del sabor
«La paciencia es la madre de la ciencia… y de la buena mesa». El jefe de cocina revela que el secreto reside en una cocción de más de 48 horas. Solo así se logra una extracción de sabores tan pura, respetando la herencia madrileña desde la olla hasta el comensal.
Este templo culinario abre sus puertas cada viernes, sábado y domingo (13:00 a 16:00 h). No obstante, los devotos de la cuchara pueden solicitar este festín cualquier día bajo reserva previa de dos jornadas.
Apuntes de la carta:
Menú completo con postre: 29 € (IVA incluido)
Propuesta infantil: 14,50 €
Servicio: Fin de semana y bajo reserva
Cultura, lírica y sobremesa: mucho más que un plato
Celebrar el Día Internacional del Cocido aquí es un acto de resistencia cultural. El Café de la Ópera no solo alimenta el cuerpo, sino el espíritu. Es un espacio donde la historia madrileña y la música conviven en un maridaje perfecto.
Porque, como dicta la tradición: «El cocido no es una receta, es un estado de ánimo». Es memoria viva y la mejor excusa para una sobremesa infinita.
En este rincón lírico de la calle Arrieta, el cocido trasciende el plato para convertirse en una experiencia de identidad y celebración, culminada por su clásica leche frita artesana. Foto: agencia.
El Café de La Ópera: un referente único
Desde 1997, este enclave es el corazón bohemio de Madrid. Pionero en fusionar la cocina de autor con la lírica, destaca por sus Cenas Cantadas y su atmósfera elegante frente al Teatro Real. Un destino imprescindible para quienes buscan sabor con alma. www.elcafedelaopera.com