Tiempo de lectura: 3 minutosEl Skrei, cuyo nombre significa nómada en noruego antiguo, nada cada año contracorriente más de 1.000 kilómetros, atravesando las gélidas aguas del Ártico para desovar en el mismo lugar que le vio nacer, las Islas Lofoten, un enclave natural único.
Durante esa travesía épica cambia su fisionomía, tensando su musculatura y aportando esa textura suya tan característica. Es capturado de forma sostenible y llega a nuestros restaurantes y mercados fresco y salvaje, en contraste con el bacalao sazonado al que estamos más acostumbrados.






