Ni tarde, ni temprano: la hora del vermut es sagrada. Foto: Pixabay.
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El vermut lleva años recuperando espacio en las barras de nuestros santos bares
Nunca desapareció del todo, pero en la última década ha resurgido con fuerza, impulsado por una oferta cada vez más amplia y variada. Elaboradores artesanos, marcas históricas recuperadas y ediciones especiales han devuelto a esta bebida su merecido protagonismo, adaptándola a las nuevas tendencias del consumo actual.
Un claro reflejo de este renacer se observa en el certamen “Las 12 Horas del Vermut”, capitaneado por Javier Fernández Piera, su impulsor e ideólogo. Este salón, que se celebra en Madrid, reúne cada año a los vermuts con mayor presencia en el mercado y a las novedades más interesantes del panorama nacional e internacional.
Una bebida con historia milenaria
Aunque hoy viva una edad de oro moderna, el vermut es una de las bebidas más antiguas conocidas por el ser humano. En 2024, un estudio de la Universidad de Pensilvania confirmaba el hallazgo de restos de vino de arroz mezclado con ajenjo, crisantemo y flores en una vasija china del siglo XI a. C., perteneciente a la dinastía Shang.
En la Grecia clásica, Hipócrates, considerado el padre de la medicina, ya recomendaba el vino infusionado con ajenjo y otras hierbas por sus beneficios digestivos. Más tarde, Plinio el Viejo, en su célebre Historia Natural, describía cómo mezclaba meticulosamente hasta aproximadamente 66 botánicos y algunas flores para elaborar una pócima que podría considerarse el antecedente directo del vermut.
Tras la caída del Imperio Romano, la receta se difundió por Europa, especialmente por Alemania, donde el término wermut, ajenjo, acabaría dando nombre a la bebida. De ahí lo tomó el italiano Antonio Benedetto Carpano, quien, en año 1786, en Turín, elaboró su célebre mezcla de vino Moscato con una treintena de hierbas aromáticas. La llamó vermut, y su éxito en el popular café Bicerin marcó el inicio de una tradición que pronto conquistaría el mundo entero.
El vermut en España
El vermut llegó a nuestro país en 1892, primero a Barcelona, donde en 1902 se abrió el legendario Café Torino, primer templo dedicado al culto de esta bebida tan preciada. Poco después nacerían las primeras etiquetas españolas: De Muller (1851), Perucchi (1876), Cisa (1880), Yzaguirre (1886), Rofes (1890), Mariol (1945) o Miró (1957), entre otras muchas.
Hoy, el consumo de esta bebida, ha vivido un resurgir extraordinario, acompañado de una feliz consecuencia: la recuperación de la cultura del aperitivo, ese momento social previo a la comida que tanto forma parte de nuestra identidad mediterránea.
En la barra y en la mesa
Clásico y elegante, el vermut es una bebida versátil, capaz de acompañar desde el aperitivo más informal hasta una comida de nivel gastronómico. Su personalidad depende del estilo —blanco, rojo o rosado— y de la intensidad aromática de los botánicos que lo componen.
Vermut blanco: armoniza a la perfección con aceitunas verdes, patatas fritas, gambas o mejillones al vapor. También con quesos suaves como el brie o el camembert, tortilla española, gildas y ensaladas ligeras.
Vermut rojo: más intenso y especiado, combina bien con patatas bravas, champiñones al ajillo, aceitunas negras, mejillones en escabeche o quesos curados como el cheddar o el idiazábal.
Vermut rosado: de perfil más fresco y floral, armoniza con pescados a la parrilla, ensaladas frescas, verduras asadas, tacos de salmón ahumado o berberechos al vapor.
Servicio:
El vermut puede servirse en distintos recipientes, desde el clásico vaso chato madrileño hasta copa de cristal fino, según la ocasión y el tipo de vermut. Los vermuts blancos se acompañan habitualmente con agua soda, el clásico sifón y una rodaja de limón, mientras que los rojos suelen servirse con la rodaja de naranja.
La temperatura de servicio recomendada para consumo en solitario es de 6–8 °C. Una vez abierta, la botella debe conservarse refrigerada para preservar sus aromas y su estabilidad.
Sol, aceitunas y un buen vermut. La felicidad es esto… Foto: Pixabay.
Los grandes nombres del vermut internacional
Al clásico Carpano Antica Formula se suman hoy marcas que definen el estilo global: Martini & Rossi, Cinzano, Noilly Prat, Dolin, Punt e Mes, Cocchi, Lustau o el británico Sacred, como ejemplos
En España, junto a los históricos Miró, Perucchi o Yzaguirre, destacan elaboraciones contemporáneas como Zecchini, Lacuesta, Petroni, Izaguirre Reserva 1884, Vermut Lustau Rojo o Zarro, entre otros muchos, demostrando el extraordinario momento que vive esta bebida.
El vermut ha vuelto, y con él, esa deliciosa costumbre de celebrar la vida a media mañana o al caer la tarde. Porque, al fin y al cabo, cada hora puede ser la hora del vermut.
La Ruta del vermut de Reus
Si hay una ciudad que encarna y representa tradicionalmente el espíritu del vermut en España, esa es Reus. Pasear por sus calles modernistas es sumergirse en el aroma de botánicos, raíces y especias que evocan una tradición centenaria. El vermut, aquel vino macerado en hierbas aromáticas y plantas, nació para acompañar el aperitivo y ha vuelto a ocupar un lugar de honor en barras, terrazas y bodegas. Reus huele y sabe a vermut por los cuatro costados. En las paredes de sus bodegas, se ha escrito la mejor historia del vermut español.
En Reus, el vermut no es una moda: es parte de su identidad. Las familias elaboradoras guardan celosamente sus fórmulas secretas, transmitidas de generación en generación, y hoy forman el eje de una ruta enoturística que combina historia, cultura, degustación y autenticidad.
La ruta imprescindible del vermut de Reus
Esta ruta recorre las bodegas más emblemáticas de la ciudad y su entorno, algunas con más de un siglo de historia. En cada parada se descubren fórmulas centenarias, procesos de maceración, aromas mediterráneos y el espíritu artesanal que distingue al auténtico vermut de esta ciudad vermutera por excelencia.
De Muller
Fundada en 1851 por el alsaciano Augusto de Muller, esta bodega tarraconense se hizo célebre por sus vinos rancios, dulces y de misa —fue proveedora oficial del Vaticano—. Pero su nombre también brilla por el vermut Iris, cuya fórmula se remonta a mediados del siglo XIX. La casa adquirió la marca Cochs, junto a su receta secreta, y con ella dio origen a uno de los vermuts más finos de España. En su macerado participan más de 150 ingredientes entre plantas, raíces y especias del Mediterráneo. Un perfume de historia que define la esencia de Reus.
Yzaguirre
Pionera absoluta del vermut español, Bodegas Yzaguirre nació en Reus hace más de un siglo de la mano de Enrique Yzaguirre. Hoy, bajo la dirección de la familia Salla-Solé y con sede en El Morell, mantiene viva la tradición combinando innovación y autenticidad.
Su fórmula incluye hasta 80 botánicos que envejecen en barricas de roble junto a vino y alcohol de melaza, creando vermuts equilibrados y aromáticos. En sus visitas guiadas, los visitantes descubren el proceso, los secretos de su mezcla y el legado de una marca que ha llevado el nombre de Reus por el mundo.
Casa Vermut Padró
La saga Padró comenzó su historia en 1886 en Bràfim, elaborando vinos, mistelas y aguardientes. Con el tiempo, la familia se especializó en vinos embotellados y, ya en el siglo XXI, apostó por vermuts de alta gama como Padró & Co. y Myrrha.
En la visita a la casa del vermut se puede observar el reposo al sol y a la serena durante 12 meses, la selección y secado de cítricos, y la maceración de botánicos. Todo culmina en una cata comentada que resume la elegancia y complejidad de sus elaboraciones.
Vermut Miró
Con raíces en Cornudella del Montsant, la familia Miró se instaló en Reus en 1957 para centrarse en la producción de vermuts y licores. Cuatro generaciones después, su fórmula —guardada en secreto— sigue dando vida a uno de los vermuts más emblemáticos del país.
La modernización de sus instalaciones permitió ampliar la producción y exportar a numerosos países. Hoy, Vermuts Miró supera los cuatro millones de litros anuales y ofrece una visita que combina tradición, tecnología y el inconfundible sabor reusense.
Rofes
Fundada en 1890 por Marcel·lí Rofes, esta casa comenzó en un pequeño local del centro de Reus antes de trasladarse a su actual emplazamiento. En la antigua fábrica hoy se levanta un restaurante donde aún se respira el aroma a vermut.
Su propuesta “Vermut Experience” permite degustar sus elaboraciones, recorrer la vieja fábrica mediante una visita teatralizada y disfrutar de la historia viva del vermut. Cada segundo sábado de mes, la experiencia culmina con una cata guiada que revive los tiempos dorados de la ciudad.
Museu del Vermut
Este museo es el broche final de lujo de esta ruta. Este singular espacio modernista, diseñado por Pere Casellers i Tarrats en 1918, sobre la antigua casa Aixemús, reúne más de 5.000 piezas relacionadas con el vermut: botellas, carteles, utensilios y recuerdos de todas las épocas. Su fundador, el coleccionista Joan Tàpies, inició la colección con una botella de Cinzano que aún preside el museo.
Ubicado en un edificio modernista, el Museu del Vermut combina exposición, restaurante y homenaje a las marcas históricas de la ciudad, como Miró, Yzaguirre o Iris. La visita libre se convierte en un placer para los sentidos si se acompaña con una copa y alguna de sus tapas.