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Al Ándalus inaugura su mayor centro en Madrid: Puerta de Hierro se convierte en el nuevo referente de bienestar
En el corazón de Madrid, un santuario de serenidad ha abierto sus puertas, y he tenido el privilegio de sumergirme en su abrazo. Hammam Puerta de Hierro, el nuevo referente de bienestar de Hammam Al Ándalus, no es solo un spa; es un viaje, una oda a la reconexión y al «biensentir» que tan elocuentemente describe su fundador, José María García.
Desde el instante en que crucé su umbral, la velocidad del mundo exterior se desvaneció, reemplazada por un ritmo ancestral. «El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me desgarra, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego,» decía Borges, y en este Hammam, el tiempo se estira, se moldea, se convierte en un aliado.

El recorrido por el agua, el calor, el aroma, la luz íntima de las velas y la iluminación sutil y el silencio son una danza para los sentidos. La primera fase es un despertar del cuerpo, es un torbellino de contrastes: el vapor que envuelve, el agua fría que vivifica, los masajes que disuelven nudos. Es aquí donde el cuerpo, como un templo, es purificado y revitalizado, preparándose para la siguiente etapa.
Luego, el alma encuentra su remanso. En los espacios diseñados para el silencio, la mente se aquieta, las emociones se despliegan. «El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos,» nos recordaba Marcel Proust. Y con cada inhalación de aire perfumado, con cada rayo de luz que se filtra suavemente, una nueva perspectiva se revela. Es un recogimiento interior, una conexión profunda con el ser, donde el ruido del mundo exterior se convierte en un eco lejano.


