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El Grillo y La luna propone una experiencia maridaje a través de una cata vertical para conocer las tres referencias más icónicas de Grillo
Bajo la majestuosidad de los Pirineos, donde el sol besa las viñas, nace una experiencia que trasciende el paladar. Bodega El Grillo y la Luna te invita a un peregrinaje enológico, un susurro entre barricas y fogones, donde el vino y la gastronomía se funden en un abrazo eterno.
Se trata de un viaje sensorial: del viñedo a la mesa, con alma de Grillo.
La sinfonía del viñedo
Esta experiencia exclusiva está diseñada para auténticos «grillados», aquellos que buscan sumergirse en el mundo del vino, sean o no expertos.
El viaje comienza en el corazón del viñedo, donde cada cepa cuenta una historia y cada grano de uva es un verso. El recorrido comienza con un paseo panorámico que ofrece vistas espectaculares de los viñedos, con los Pirineos de fondo.
Durante la visita por el entorno exterior de la bodega, se dan a conocer los secretos de la zona, las diferentes parcelas en función del tipo de uva, así como los procesos de vendimia cuya recolección es seleccionada y recogida 100% a mano; también los trabajos de campo con métodos tradicionales como el labrado con caballo para oxigenar la tierra, conservando de esta manera la cubierta vegetal y la estructura del suelo.
La viña, que se poda en verde, marca el momento óptimo de recogida de la uva, dando las características y singularidades de cada añada. “Lo importante no es el calendario ni el tiempo, sino la uva. Sentimos un profundo respeto por la tierra y la viña, siempre cuidando cada detalle del proceso. Lo que buscamos con esta experiencia es descubrir al visitante cómo hacemos nuestros vinos y contagiarle de la pasión que sentimos en cada parte del proceso”, explica Alberto Santiago, director técnico de la bodega.
Ya en el interior, nos acercamos a las particularidades de los procesos de vinificación en barricas de roble francés de diferentes bosques, además de la cuidadosa selección de la uva. Cada cosecha es recolectada y seleccionada a mano al 100% y se realiza una doble selección manual de racimo y grano que busca que solo las mejores uvas lleguen a la gama Grillo. La madurez y la calidad de la uva es la que marca la diferencia de cada uno de sus vinos. Por eso, la producción de vino de esta bodega nunca es igual en kilos recogidos, litros, ni en número de botellas.

La vendimia es un ritual ancestral que se realiza con manos que acarician la tierra. Manos que seleccionan solo la esencia, la pureza. En el silencio de la bodega, el vino reposa en barricas de roble francés, cunas de aromas y sabores que se entrelazan en una danza mágica. La cata vertical de tres añadas de Grillo: 2012, 2013 y 2014 está dirigida por el equipo de la bodega. Es un viaje en el tiempo que revela la singularidad de cada cosecha, la huella imborrable del año.
En esa sesión es donde se aprecian las diferencias y singularidades de cada año que podrán ir anotando en sus cuadernos de cata. “El mundo del vino es complejo pero vivirlo en bodega de primera mano consigue acercarles al producto y todo lo que hay detrás. Yo en cada botella, en cada cata, me sigo sorprendiendo de lo que Grillo ofrece”, comenta Santiago.

El viaje culmina en Barbastro (Huesca), en el restaurante La Oveja Negra, un restaurante recientemente galardonado con la mención Bib Gourmand de la Guía Michelin. El chef compartirá los secretos de esta exquisita propuesta culinaria durante la degustación.
Aquí es donde el chef Rafa Bautista, un poeta de los fogones, crea un menú de siete pases. Se trata de toda una oda a los productos de la tierra, a las recetas tradicionales con alma vanguardista. Cada plato es un verso inspirado en las parcelas de la bodega, en las variedades de uva que dan vida a Grillo.
«Grillados entre barricas y fogones» es más que una experiencia. Se trata de un canto a la pasión. Es un tributo a la tierra, al vino, a la gastronomía. Es un viaje para aquellos que buscan la esencia, la emoción, la poesía en cada sorbo, en cada bocado.
Estos son los detalles del viaje:
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Disponibilidad: Abril, mayo, junio, septiembre, octubre, noviembre y diciembre, de miércoles a domingo.
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Precio: 90€.
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Reservas: A través de la página web de la bodega.
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La bodega apuesta por el enoturismo de calidad

