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La formación de los suelos de Los Montes de Toledo, la cordillera más antigua de la Península Ibérica, se remonta al periodo Precámbrico, hace más de 600 millones de años. Fue entonces cuando surgieron estas elevaciones, junto a otras secciones del Sistema Central. En suelos muy pobres, a una altitud de casi 900 metros y con pH bajo, donde predominan materiales como la cuarcita, la arena y la pizarra; se asientan los viñedos de Vallegarcía. En una “Raña” o formación sedimentaria típica de los Montes de Toledo formada durante el final del período Terciario y comienzo del Cuaternario.


