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Una iglesia de Dublín guarda tradiciones, casi en secreto para el mundo, los restos del santo patrón del amor, San Valentín
El romanticismo embriaga los pueblos y ciudades de Irlanda en San Valentín. Aunque la obligada distancia social haga que este año los besos y abrazos tengan lugar a través de una pantalla.
Y es que los vínculos del país con el santo patrón del amor son antiguos y muy fuertes. En el año 269 d.C., San Valentín fue ejecutado en Roma por celebrar bodas para los soldados en contra de los deseos del emperador Claudio II. En 1835 sus restos fueron regalados por el Papa Gregorio XVI al padre John Spratt, un respetado fraile carmelita irlandés.
Un año más tarde, este sacerdote decidió llevar los restos del santo a Irlanda. Desde entonces San Valentín descansa en la iglesia de Whitefriar Street, cerca del centro de la ciudad de Dublín. Desde este santuario, el padre del amor vela porque este sentimiento tan verdadero siempre triunfe.
Parejas de todo el mundo visitan el santuario en cualquier época del año. El motivo es pedir a San Valentín que les proteja en su vida amorosa. El libro de visitas de la iglesia se llena cada seis semanas con las esperanzas y peticiones de amor.. Por supuesto, en torno al 14 de febrero las visitas a la iglesia se intensifican.



