Perder la noción de las horas entre los viñedos dorados de Nexus & Frontaura. Foto: agencia.
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Existen lugares donde el tiempo no corre, sino que madura. Lo comprendí mientras el sol de la mañana se filtraba entre los viñedos de Pesquera de Duero, tiñendo de un dorado casi místico las tierras que acogen a la Bodega Nexus & Frontaura
Como bien decía el inmortal Salvador Dalí:“Quien sabe degustar no bebe jamás el vino, sino que degusta secretos”. Y en esta casa, los secretos están escritos en la piel de la uva tempranillo.
Bienvenidos a una crónica de sabor, arquitectura y alma, donde el enoturismo trasciende la simple visita técnica para convertirse en una experiencia de Gastroystyle puro.
Líneas limpias, acero y cristal custodiando el alma de la uva Tempranillo. Foto: agencia.
La arquitectura del silencio en su primer encuentro
Llegar a Nexus es enfrentarse a un contraste delicioso. La vanguardia arquitectónica de la bodega se alza como un monumento a la precisión, desafiando la sobriedad del paisaje castellano. Es un edificio de líneas limpias, acero y cristal que parece custodiar, celosamente, el tesoro líquido que duerme en su interior.
Al cruzar el umbral, el aroma me golpeó con la elegancia de un perfume francés: una mezcla de madera noble, tierra húmeda y esa promesa frutal que solo los grandes tintos de la Ribera del Duero pueden cumplir. La recepción no fue un trámite, sino una invitación al hedonismo. Aquí, el servicio entiende que el lujo no es la ostentación, sino el detalle.
Descubriendo los secretos de la tierra en cada rincón de esta catedral de barricas. Foto: agencia.
El viñedo es donde la tierra se hace poesía
Nuestra jornada comenzó a pie de campo. Caminar por el viñedo de es entender el concepto de terroir en su máxima expresión. Las cepas, retorcidas y orgullosas, se hunden en un suelo calizo que obliga a la planta a sufrir para dar lo mejor de sí.
“El vino es la única obra de arte que se puede beber”, afirmaba Luis Fernando Olaverri.
Mientras tocaba los granos de uva —pequeños, concentrados, con una piel que es pura estructura— comprendí que el vino de Frontaura no nace en la barrica, sino en la paciencia del viticultor. La gestión de la biodiversidad aquí no es una moda de marketing; es un compromiso real con el entorno. La brisa que recorre el valle del Duero actúa como un regulador natural, manteniendo la sanidad de una uva que llegará a la mesa convertida en elegancia pura.
La catedral de las barricas y el sueño del roble
Descender a la sala de crianza es entrar en un templo de recogimiento. El silencio es casi absoluto, roto solo por el murmullo lejano de algún trasiego. Cientos de barricas de roble francés descansan en una penumbra controlada, donde la temperatura y la humedad son orquestadas con precisión quirúrgica.
Aquí es donde ocurre la alquimia. El vino, que entró con el ímpetu de la juventud, se va puliendo, ganando matices de vainilla, torrefactos y especias. Es un proceso que recuerda a las palabras de Robert Louis Stevenson: “El vino es poesía embotellada”.
Del frescor del verdejo a la fuerza elegante de Toro: el clímax de una cata perfecta. Foto: agencia.
La cata es un diálogo entre el paladar y el tiempo
Si la visita es el prólogo, la cata es el clímax de la experiencia. Nos dirigimos a una sala para descorchar la historia.
Nexus blanco (verdejo de Rueda): aunque estamos en tierra de tintos, su incursión en Rueda es magistral. Un vino que rompe el mito de que el verdejo debe ser ligero y fugaz. Presenta un amarillo pajizo con reflejos verdosos, una explosión de fruta de hueso y una untuosidad que invita a la siguiente copa.
Nexus crianza: el estandarte de la casa. Equilibra la potencia del Duero con una sofisticación casi borgoñona. Notas de fruta roja madura abrazada por cacao y pimienta negra. Es, en esencia, un abrazo líquido.
Frontaura Aponte (Toro): la bodega también extiende sus raíces hacia Toro. El Aponte es la prueba de que la fuerza puede ser elegante. Es un vino racial, con carácter, para aquellos que buscan emociones fuertes pero bien dirigidas.
Resumen de la experiencia Gastroystyle
Concepto
Experiencia Nexus & Frontaura
Atmósfera
Vanguardia y tradición en equilibrio absoluto.
Trato
Personalizado, experto y profundamente cercano.
Sabor
Vinos con identidad propia y gran potencial de guarda.
Entorno
Un oasis de paz en la Ribera del Duero y el alma de Toro.
Reflexión final: ¿Por qué volver?
El viaje a la Bodega Nexus & Frontaura no es solo una excursión de fin de semana; es un recordatorio de que en España hacemos las cosas excepcionalmente bien cuando ponemos el corazón en la tierra.
Me fui de allí con el sabor del regaliz y la mora aún presentes, y con unas botellas bajo el brazo para descorchar en una ocasión especial. Porque, al final del día, el vino tiene esa capacidad mágica de congelar momentos.
¿Mi consejo?. No vayas con prisa. Deja el reloj en el coche, apaga el teléfono y permítete el lujo de escuchar lo que el vino tiene que decirte. Porque en cada copa de Nexus, hay una historia que merece ser escuchada con los cinco sentidos.