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TATEL Madrid no cumple diez años; cumple una década de ser la musa que inspira el epicentro de la capital
No es un restaurante, es un escenario donde la alta cocina, la coctelería de autor y la música en vivo danzan en un aquelarre de elegancia y sabor. Se consolida, no como un lugar, sino como el máximo exponente de la gastronomía española. Aquí es donde cada plato es un verso y cada velada, un poema.
En este octubre de 2025, Madrid se rinde ante la estrella que brilla más fuerte. TATEL celebra su 10º aniversario rodeado de un firmamento de celebrities y líderes del panorama empresarial y social. Lo hace demostrando que «el éxito no es la clave de la felicidad, la felicidad es la clave del éxito». Desde 2015, ha forjado su leyenda: pionero en fusionar la tradición española con la innovación contemporánea, llevando el arte del buen vivir a los rincones más exclusivos del mundo.
Una noche estelar: la fiesta de los sentidos
En TATEL, la vida se celebra sin tregua. Más de 1,2 millones de comensales han cruzado su umbral. Lo hacen buscando ese santuario de 700 m², ahora embellecido con El Jardín de TATEL, un oasis urbano donde el tiempo se detiene y la gastronomía florece al aire libre. Para sellar esta década triunfal, la casa convocó a más de 300 almas elegidas en un cóctel que fue una sinfonía de gastronomía, lifestyle y melodías en directo. Manuel Campos Guallar y Vicente Gil recibieron a las musas del cine, la música, el deporte y los negocios. Fue una noche donde el pasado, el presente y el futuro se abrazaron con fervor, fiel al espíritu inconfundible del restaurante: «Celebrar la vida a través de la gastronomía.»
Durante la noche, Manuel Campos Guallar, socio y presidente de MABEL Hospitality y fundador de TATEL, y Vicente Gil, nuevo CEO de la compañía, recibieron a las personalidades del mundo empresarial, de la música, el deporte, el cine y el ámbito digital. Entre los que destacaron, los empresarios Pedro Trapote e Iñigo Onieva, el actor Guillermo Campra y creadoras de contenido y personalidades como Carly Duarte, Victoria Caro, Guillermo Revilla, Jana Quiles, Iván Martín, Aida Redru o Gabriela de la Puerta, entre otros amigos de la casa y empresarios españoles.
La evolución que alimenta el alma
A lo largo de estos diez años, la cocina de TATEL ha sido un crisol de alquimia. No solo rinde homenaje a la autenticidad española, sino que la reinventa. Platos icónicos como la milanesa de TATEL o la croqueta de jamón de bellota Cinco Jotas no son solo recetas, son un legado, una «obra maestra» de sabor y textura.
Cada bocado es un viaje: el buñuelo de bacalao, crujiente por fuera y tierno por dentro; la ensaladilla TATEL con carpaccio de cigala gallega, un lienzo de modernidad; o el atún rojo fino, un secreto guardado con aliño mágico. Desde la sencillez sublime hasta la vanguardia del risotto de sémola con trufa, la cocina de TATEL demuestra que «lo simple es lo más difícil de hacer».
Poesía líquida y melodías eternas
La coctelería de TATEL es un portal a la elegancia de los speakeasies de los años 20. La barra no solo sirve copas, sino que destila arte, ofreciendo creaciones exclusivas como el Lady Madrid o un Negroni reinventado. Logran una experiencia sensorial que acompaña el convite con una gracia inigualable.
Y como banda sonora de este sueño, la música en vivo es el corazón latente de TATEL. Cada día del año, desde el jazz hasta el flamenco y el cabaret, el restaurante se transforma en un vibrante tablao. Y confirma que «donde las palabras fallan, la música habla».
El chef ejecutivo global, Juan Antonio Medina, lo resume con la pasión del maestro: «Liderar las cocinas de TATEL es un reto constante. Cada plato que servimos… busca sorprender, evolucionar y emocionar a nuestros comensales.»

Experiencia Gastroystyle
Diez años después, TATEL sigue siendo mucho más que un restaurante: es una forma de vivir Madrid. Su visión global promete que esta llama, encendida con pasión y excelencia, brillará aún más en el firmamento del mañana.
Tuve el placer de celebrar un hito gastronómico: el 10º Aniversario de Tatel en Madrid. No fue solo una comida, fue una auténtica experiencia que confirma por qué este restaurante se ha convertido en un referente de la gastronomía española con un toque de glamour y sofisticación.
Desde que cruzas la puerta, el ambiente te envuelve. La decoración Art Decó es espectacular, pero lo que realmente lo hace especial es esa energía, ese savoir faire que te recuerda que estás en un lugar donde la tradición se viste de fiesta.

El viaje culinario
En un aniversario, la carta siempre tiene un sabor especial. Decidimos apostar por algunos de sus clásicos y una que otra novedad:
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Para empezar: No podíamos saltarnos la famosa Ensaladilla con carpaccio de gamba blanca y, ¡madre mía! La textura era cremosa, el sabor a mar, sublime. También probamos los Buñuelos de bacalao, crujientes por fuera y jugosos por dentro, que son una maravilla.
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El Plato Estrella: Mi elección fue [Menciona tu plato principal, por ejemplo: la Milanesa de Tatel, la Tortilla trufada, el Arroz con costilla de vacuno]. La presentación impecable, y el sabor… [Describe brevemente, por ejemplo: «la carne de la milanesa era tiernísima, la trufa elevaba cada bocado»]. Mi acompañante probó [Menciona el plato de tu acompañante, por ejemplo: el Solomillo] y me confirmó que la calidad del producto es de diez.
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El Broche de Oro: La Tarta de queso de Tatel, que dicen que es de las mejores de Madrid, estuvo a la altura de su fama. Es cremosa, tiene el punto justo de dulzor… la mejor manera de terminar una celebración.


