Enclavado en pleno barrio de Moratalaz, el restaurante Vinateros 28 ya es todo un referente de buena cocina
En marzo de 2014 decidió abrir las puertas del local su dueño, Antonio González, con una apuesta decidida por la cocina de mercado y la materia prima de primera calidad. Su idea es la de fusionar la gastronomía clásica con un toque marcadamente personal que le da su sello de identidad.
Este emprendedor infatigable trabaja desde hace más de 20 años transmitiendo a sus clientes y amigos el entusiasmo, la ilusión y la pasión por la buena mesa y la calidad de servicio. Una cocina llena de sabor y muy personal, basada en la sencillez y los productos de temporada, y que ha ido perfeccionando a lo largo de su trayectoria profesional en restaurantes como José Luis.
El local tiene un ambiente moderno y acogedor con tonalidades de color blanco. Ha utilizado krion en gran parte de su mobiliario, un material cálido al tacto y similar a la piedra natural. La barra, las mesas del comedor y las mesas y taburetes del exterior son un buen ejemplo de ello. Dispone también de terraza climatizada para disfrutar de una buena comida y cena, ahora que no hace buen tiempo en Madrid.
Entre los platos de su carta se pueden encontrar un excelente tartar de atún, sardinas marinadas con parmentier de frutos secos, unas cremosas croquetas de jamón o langostinos crujientes con romescu. No podemos dejar de mencionar tampoco sus habitas tiernas con chipirones y langostinos, el bacalao faroe a la riojana, el arroz con bogavante o un estupendo rabo de toro deshuesado.
Dicen que la existencia de buenos vinos es fundamental para valorar las cualidades de un restaurante, y en este sentido podemos decir que en Vinateros 28 cuidan mucho de su selección al mejor precio. La carta de vinos, realizada por Antonio González, se va renovando periódicamente en función de la temporada y de las novedades más interesantes que llegan a sus manos.
Y, por supuesto, para poner la guinda a la comida y tener una dulce despedida recomendamos el crujiente de almendras con mascarpone y fruta de la pasión. Sin olvidarnos de las filloas de crema con helado de vainilla o el coulant de chocolate con helado.