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El tiempo parece haberse detenido en ese rincón exacto donde la memoria se sienta a comer y bajo los artesonados de la histórica Hostería del Estudiante. «La mesa de los Alcántara» no es solo un menú; es un viaje sensorial al corazón de los años 60 y 70, un homenaje entre fogones a la familia que nos enseñó a leer nuestra propia historia
En este escenario de piedra y solera, el Parador de Alcalá rescata del olvido el perfume de las cocinas de barrio y los domingos de mantel largo. Es el reencuentro con la honestidad de unas patatas a la importancia. También el crujir dorado de los soldaditos de Pavía y esa dulzura final —de leche frita y arroz con leche—. Saben a la infancia que todos, de alguna manera, compartimos frente al televisor.
El sabor de una vida: un domingo en la mesa de los Alcántara
Hay lugares donde el tiempo no pasa, sino que se queda a vivir entre las piedras. Eso sentí al cruzar el umbral de la Hostería del Estudiante en Alcalá de Henares. No era solo el aroma a leña y tradición; era el eco de una España que aprendió a soñar en blanco y negro para terminar despertando a todo color.
Como bien dijo el poeta Antonio Machado:
«Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.»
Y en ese caminar, Cuéntame cómo pasó nos llevó de la mano durante 25 años. Hoy, Alcalá —que fue escenario de las travesuras de Carlitos y los anhelos de Mercedes— nos abre las puertas de su memoria culinaria con «La mesa de los Alcántara».
Una liturgia de vidrio y sabor
Sentarse a la mesa es, en esencia, un acto de amor. Volver a ver la mítica vajilla Duralex en la mesa no es solo un detalle retro. Es recuperar el brillo de aquellos domingos donde la familia era el único refugio seguro. Es recordar que, como decía Marcel Proust, «el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos» (o en este caso, nuevos paladares para viejos sabores).
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El inicio: unos «Aperitivos Cuéntame» que saben a hogar. Esa ensaladilla rusa y los soldaditos de Pavía que son poesía crujiente.
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El alma: unas patatas a la importancia con almejas que susurran historias de una España que empezaba a florecer.
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El ritual: la paella del domingo, esa sugerencia que corona la semana y que nos recuerda que la felicidad, a veces, tiene forma de grano de arroz compartido.
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Un viaje gastronómico al pasado con el menú especial inspirado en Cuéntame cómo pasó. Foto: agencia.

