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Castilla-La Mancha redefine su identidad en un viaje sensorial inolvidable y el despertar del terruño

Tiempo de lectura: 5 minutos

En Gastroystyle tuvimos el inmenso privilegio de asistir en Madrid, en los salones del hotel Princesa Plaza, a una presentación y cata excepcional que bien podría dictar las pautas del nuevo rumbo del vino español: ‘Los Paisajes de Castilla-La Mancha. La expresión del territorio en el vino‘

Organizado de forma impecable por Campo y Alma y la Fundación Castilla-La Mancha – Tierra de Viñedos. El encuentro no fue una simple degustación de etiquetas, sino una auténtica crónica del territorio narrada a través de la copa. Y así, sorbo a sorbo, fuimos testigos de cómo esta gran región suelta amarras con los complejos del pasado para abrazar su verdadera vocación premium: la singularidad del paisaje.

Voces de autoridad y un relevo generacional ilusionante

La velada estuvo magistralmente conducida por el experto y divulgador Antonio Candelas, una de las voces más autorizadas, respetadas y nítidas del panorama enológico nacional. Candelas, natural de Ciudad Real, desarmó con elegancia y rigor los viejos tópicos de la producción masiva, guiándonos por una geografía líquida rica en altitudes, suelos y microclimas.

El encuentro propició además un emocionante cónclave manchego al reunir a Candelas con dos titanes de la gastronomía y la sumillería nacional: el maestro Custodio López Zamarra (eterno faro de Zalacaín) y el genial Abraham García (creador del legendario Viridiana).

Antonio Candelas, bioquímico de formación y máster de enología y viticultura en la Universidad Politécnica se define como «manchego. Ahora mismo estoy en una etapa de asesoría enológica, de divulgación, y bueno, también mi rama de escritor en medios, pero ante todo, soy manchego» .

Ante la pregunta de ¿porqué ha hecho esta interesante selección de vinos? Antonio contesta: «Como manchego que soy siempre hemos tenido a Castilla-La Mancha como un océano de viñas. Esto tiene una parte muy buena porque al final se te conoce por ser la superficie de viñedo más extensa del mundo, pero tiene una parte mala y es que todo está como estandarizado y se prima la cantidad a la calidad». Añade además: «Esto es una realidad pero hay muchas otras realidades que son las que hemos querido mostrar en esta cata y que apuesta por la calidad y la idiosincracia del paisaje»

Y es que las cifras marean pero también inspiran: con el 50% del viñedo español concentrado en esta comunidad, un 41% de cultivo ecológico, 12 Denominaciones de Origen y 14 Vinos de Pago, la región se sitúa como el gran motor del relevo generacional en el sector. Como bien recordó Candelas, el histórico papel de las cooperativas hoy se transforma para seleccionar las viñas más cualitativas. En Castilla-La Mancha, el vino está cambiando de métrica hacia la excelencia.

Así vivimos la excepcional cata conducida por Antonio Candelas en el hotel Princesa Plaza; una crónica líquida que dicta el nuevo rumbo premium del vino español. Foto: Gastroystyle.
Así vivimos la excepcional cata conducida por Antonio Candelas en el hotel Princesa Plaza; una crónica líquida que dicta el nuevo rumbo premium del vino español. Foto: Gastroystyle.

Una cata en cuatro actos y con sus paisajes embotellados

El showroom profesional nos permitió sumergirnos en una selección de 29 vinos excepcionales, vertebrados en cuatro bloques que delimitan la nueva vanguardia de la región:

1. La nueva generación del paisaje

La audacia abrió la sesión con propuestas que desafían los cánones. Nos fascinó Guadianeja Airén Encastado 2025 (Familia Bellido, V.T. Castilla), un blanco trabajado con maneras de tinto que evoca la complejidad de los vinos naranjas. Le siguió La Tercia nº6 Suelo Calizo 2025 (D.O.P. La Mancha), un encomiable ejercicio de recuperación de la variedad airén según su suelo. Los hermanos Rafael y Federico Lucendo nos deslumbraron con su Rosé Volcánico 2025 (Bodega Quinta de Aves, D.O.P. Campo de Calatrava), finura pura. La viticultura biodinámica brilló con Latitud 40 2024 (Bodega Uva de Vida, D.O.P. Méntrida), un graciano de levaduras autóctonas, mientras que Soy Arena Tinto 2022 (Bodega Gratias, Manchuela) demostró que la madera va en retroceso en favor de una boca crujiente y una energía desbordante.

2. El Mediterráneo interior

En este bloque, las viñas miran al este pero echan raíces en la meseta. Los Bobalistas Cuvée 2022 (Bodegas Illana, D.O.P. Ribera del Júcar) encarnó a la perfección ese perfil fluido y cálido, mientras que Tres Patas 2023 (Bodegas Canopy, D.O.P. Méntrida) exhibió la vertiente más amable y con personalidad de las viejas garnachas de la zona. La majestuosidad de los Montes de Toledo y el entorno del Parque Nacional de Cabañeros se hicieron presentes en Nacelcanto 2023 (Bodega Dehesa del Molinillo), un ensamblaje de dehesa pura, antesala del rotundo D.C. Cabernet Sauvignon 2023 (D.O.P. Pago Dehesa del Carrizal), sin duda uno de los mejores exponentes de esta variedad en el suelo nacional.

3. Paisajes de altitud

El frescor y la elegancia del frío serrano se hicieron botella en Y Sólo Cuando el Río Calla 2022 (Agrícola Carrascas, V.T. Castilla), un chardonnay que mira de tú a tú a los grandes blancos de Borgoña desde El Bonillo. A 950 metros de altitud, Losares Monastrell 2021 (Bodega Piqueras, D.O.P. Almansa) reivindicó la historia y el prestigio de su denominación, complementado por la soberbia identidad varietal y la altitud extrema de Cerro del Lobo 2021 (D.O.P. Pago Finca Río Negro, Guadalajara), un syrah criado entre los 940 y 1.000 metros que acaricia el paladar.

4. La gran meseta manchega

El cierre de la sesión honró las raíces y el cooperativismo bien entendido. Gladium Viñas Viejas 2022 (Bodega Cooperativa Campos Reales, Cuenca) demostró el potencial de guarda de un cencibel nacido del esfuerzo de más de 450 socios. Finalmente, el broche dulce y aterciopelado lo puso Mainetes Monastrell Dulce 2023 (Coop. San Dionisio, D.O.P. Jumilla), un despliegue de madurez que rinde tributo a una de las cooperativas más importantes del mundo en la elaboración de esta uva.

Existen citas que no solo se disfrutan, sino que se graban en la memoria enológica como un antes y un después.

La nueva era del viñedo. Desde blancos trabajados con alma de tinto hasta tintos de altitud y frescura volcánica. Descubrimos la vibrante diversidad de una región que cambia de métrica hacia la calidad y el respeto a la dehesa. Foto: Gastroystyle.
La nueva era del viñedo. Desde blancos trabajados con alma de tinto hasta tintos de altitud y frescura volcánica. Descubrimos la vibrante diversidad de una región que cambia de métrica hacia la calidad y el respeto a la dehesa. Foto: Gastroystyle.

El veredicto Gastroystyle

Al abandonar el hotel Princesa Plaza, nos inundó la certeza de haber asistido a un punto de inflexión. Castilla-La Mancha ya no solo produce vino; hoy esculpe paisajes en cada copa, abraza su rica diversidad varietal y reclama su lugar en el Olimpo de las experiencias de lujo y autenticidad. Una jornada inolvidable, con sello de autor, que tardaremos mucho tiempo en olvidar y que confirma que la verdadera riqueza de una tierra reside, indiscutiblemente, en la fidelidad a sus raíces. ¡Salud!

Ana Belén Toribio
Ana Belén Toribio
Periodista y sumiller. CEO y Directora.

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