Tiempo de lectura: 4 minutos“A pesar de Trump debemos trabajar con optimismo; el mundo es muy grande”
“El verdejo de Rueda acaba de ganar la medalla de premio de plata en categoría joven, pero es que en categoría reserva en barrica también hemos ganado medalla de oro. Así que estamos muy orgullosos, no lo podía dejar de nombrar hoy” comenta Paloma Moro.
Emina Albariño, un vino que presenta innovación y respeto por las raíces
Bodega Emina traspasa las fronteras de la provincia de Valladolid y llega a Galicia. Así, la D.O. Rías Baixas, con el vino Emina Albariño, se convierte en la cuarta denominación de origen española de esta bodega castellana, después de la D.O. Ribera del Duero, D.O. Rueda y D.O. Cigales.
Emina Albariño es la última gran apuesta de Bodega Emina, que ha presentado en Madrid su presidenta, Paloma Moro, quien destaca la unión entre innovación y el respeto por las raíces: “Este vino nace del deseo de explorar nuevas variedades y territorios, manteniendo siempre el compromiso con la calidad, la sostenibilidad y la innovación que han caracterizado a Emina a lo largo de sus 30 años de historia”.
El nuevo albariño de Emina 2022 busca ser un tributo a la diversidad de la tierra, a la innovación manteniendo las tradiciones, y a la riqueza de la uva albariño de las Rías Baixas. Emina Albariño 2022 es un vino de carácter atlántico, complejo aromáticamente, donde destacan las notas florales, cítricas y de piña sobre fondo vegetal, bien integrados, que lo hacen persistente.
La elaboración del vino se basa en uvas de diferentes zonas de las Rías Baixas (Condado y Salnés) para obtener un equilibrio entre acidez, riqueza y mineralidad. La crianza sobre lías busca una mayor complejidad y plenitud en el vino. El resultado es un vino mineral, con notas cítricas y florales, y un precio de mercado inferior a 15 euros. La iniciativa surge de la demanda del mercado, que echaba en falta un albariño de Emina.
Emina Albariño se elabora en Salvaterra de Miño (Pontevedra), un albariño único de uvas procedentes de dos subzonas con mucha entidad dentro de la D.O. Rías Baixas, como Condado do Tea y Val do Salnés. La vendimia para la elaboración de Emina Albariño ha sido manual, en cajas de 12 kilos, con fermentaciones pausadas a baja temperatura para preservar todas las propiedades organolépticas de la variedad albariño. Tras la fermentación, se hace una crianza sobre lías durante 4 meses para adquirir el equilibro justo entre acidez, frescor y volumen.
Según el enólogo de la bodega, Rafael Salgado, la añada 2022 se caracterizó por la escasez de lluvias durante buena parte del año. “Esto permitió conseguir un fruto con gran concentración, de potencial alcohólico medio alto, y bien equilibrado con su acidez. Se ha elegido esta añada como la primera para este Emina Albariño porque las condiciones desafiantes se han traducido en un equilibrio perfecto”, añade Salgado.
Innovación y diversidad de tipos de vino
Fundada por el ingeniero agrónomo y bodeguero Carlos Moro en 2004, y ahora presidida por su hija Paloma Moro, Emina cuenta con bodegas en Ribera del Duero, en Rueda, y en Cigales lo que permite a la marca tener una gran diversidad de tipos de vinos: blancos, rosados, blancos fermentados en barrica, espumosos y tintos.
Su orientación hacia la elaboración de vinos de alta calidad, a partir de viñedos propios cultivados con esmero y pasión, y el respeto a la tradición y la innovación, son parte de su ADN. La bodega concibe la innovación y la sostenibilidad como una actitud y un concepto establecido en su filosofía. Los viñedos se monitorizan de forma inteligente; reciben agua, fertilizantes o fitosanitarios sólo cuando es estrictamente necesario. El resultado es la reducción de su huella hídrica y el respecto con la biodiversidad local. Emina fue la primera empresa española con certificación AENOR que midió su huella de carbono.
Emina, una palabra con significado
El nombre de esta bodega, Emina, en latín significa amada. Según la tradición del Cister, y monasterios como el de Santa María de Palazuelos y Santa María de Valbuena, una Emina representaba la cantidad que los monjes podían consumir diariamente, equivalente a lo que podría ser una copa de vino hoy en día.


