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La primera guía Corona Sunset Spots nos descubre los 100 locales españoles donde disfrutar de los mejores atardeceres este verano
Como el sol que, al caer, pinta el cielo, así Corona, la eterna musa de la «golden hour», desvela un tesoro largamente anhelado: la primera guía española de atardeceres, «Corona Sunset Spots». No es solo un compendio de lugares, sino un canto a esos instantes en que el día se rinde a la noche, y el alma se funde con la belleza efímera del ocaso, siempre con una Corona y su lima como fiel compañera.
Un viaje por la luz y la calma
100 son los santuarios elegidos. 100 remansos de paz donde el tiempo se detiene y la luz se vuelve oro líquido. Desde los acantilados milenarios de la Costa Brava hasta las arenas que susurran historias en las Baleares, estos «hot spots» han sido cincelados por la naturaleza y la mano experta de Coco Constans, la fuerza del viento hecha mujer en Gisela Pulido, y el espíritu indomable del aventurero Mikel Boisset. Su misión: hallar no solo la vista, sino la experiencia completa, donde cada atardecer es un suspiro y un ritual.

Donde el horizonte se abraza con el alma
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CAP SA SAL (Girona): En Begur, el alma de la Costa Brava, «Cap Sa Sal» se alza como un poema en piedra y pino. Aquí, el sol se desliza en un abrazo con el acantilado, y la serenidad de los árboles se entrelaza con el rumor del mar. Con Corona, este rincón se convierte en un refugio donde la tarde se desdibuja en magia, un lienzo natural donde «el mar y la montaña se encuentran, y el corazón encuentra la paz».
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ARTRUTX (Menorca): Cuando el día se despide en Menorca, el Faro de Cap d’Artrutx se erige como un centinela de piedra, testigo mudo de un espectáculo sin igual. En «Artrutx Sea Club», con una Corona en mano, el cielo se tiñe de una paleta imposible de dorados y rojizos. «Frente al Mediterráneo y con Mallorca en el horizonte, cada puesta de sol aquí es una obra maestra que no se repite», un eco de la fugacidad y la belleza de la vida.
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TIGRE MORADO (Ibiza): En el corazón vibrante de Port des Torrent, «Tigre Morado» es el epicentro de la magia ibicenca. Aquí, el sol se rinde con una majestuosidad inigualable, y la ubicación frente al mar intensifica la sinfonía de colores. Con Corona, la música se entrelaza con la luz, el ambiente pulsa con energía, transformando cada atardecer en una «experiencia sensorial y memorable», un deleite para los sentidos y el espíritu.
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BLUE BAR (Formentera): En la idílica Playa de Migjorn, «Blue Bar» es más que un lugar; es una leyenda. Este enclave histórico, arropado por la belleza natural de Formentera, se convierte en el escenario perfecto para un atardecer que es una «obra maestra irrepetible». Con Corona, el tiempo se diluye, y cada rayo de sol que se sumerge en el horizonte es un recordatorio de la singularidad de cada momento.
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EL RAYO VERDE (Cantabria): En San Vicente de la Barquera, «El Rayo Verde» irradia calidez y encanto. Cuando el sol se despide tras el Cantábrico, los prados se tiñen de dorado, y el aire se impregna de la promesa de una noche serena. Aquí, con Corona, la deliciosa comida se funde con cócteles refrescantes y el eco de la música en directo, creando un santuario donde «la vida es aquello que pasa mientras haces otros planes», y donde cada atardecer invita a la pausa.

