Grupo de jurados participantes en el PWC entre los que se encuentra la periodista y sumiller, Ana Belén Toribio Herrero - primera fila y segunda por la derecha-. Foto: PWC,
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La Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino y las Bebidas Espirituosas (AEPEV) ha escrito un nuevo capítulo dorado con la celebración de la I Edición del Concurso de Vinos PWC (Press Wine Competition)
«El vino es la prueba de que Dios nos ama y quiere vernos felices.» – Benjamin Franklin
Este certamen no ha sido solo una competición, sino un encuentro donde la pasión por el néctar de Baco ha florecido con una intensidad memorable.
Durante dos intensas jornadas, Madrid se transformó en la «capital del silencio y el sabor». Todo un templo donde 35 guardianes del paladar —periodistas (entre los cuales me encontraba), escritores, sumilleres y enólogos — se entregaron a la solemne labor de la cata a ciegas. Además, con rigor, profesionalidad y un entusiasmo contagioso. Estos jueces, cual alquimistas del criterio, evaluaron 377 elixires (vinos, vermús y bebidas espirituosas). Muestras que llegaban desde las bodegas más tradicionales hasta los laboratorios de las propuestas más vanguardistas. La diversidad no fue una estadística; fue la poesía líquida de un sector vibrante.
Esta convocatoria se ha materializado en 113 brillantes medallas que trascendió las expectativas. Ha quedado patente que la mirada independiente y comprometida del periodismo especializado es un faro necesario en el vasto océano de la cultura vitivinícola. La AEPEV, con este hito inaugural, no solo consolida un nuevo referente en el calendario internacional, sino que refuerza su misión esencial: ser la voz que narra la belleza, el conocimiento y el profundo respeto que merece el vino.
Las tendencias desveladas hablan de autenticidad, de vinos más equilibrados y expresivos, que susurran la verdad de su terruño con una sensibilidad renovada hacia la sostenibilidad y la identidad varietal. Se buscan vinos con alma, con una coherencia que honra el pasado mientras abraza el futuro.
Concurso con el vino como uno de los protagonistas principales. Foto: agencia.
El PWC (Press Wine Competition) ha demostrado que, cuando se une la calidad en la copa con el criterio en la palabra, nace una sinergia invencible. La AEPEV ha abierto una nueva era en la valoración profesional, donde la pasión de quienes lo comunican es el impulso más poderoso. La Gran Cena de la Comunicación del Vino fue el escenario elegido para la gala de honor, donde los triunfadores alzaron sus copas en un brindis que celebraron no solo a los ganadores, sino al esfuerzo y la devoción de todas las bodegas participantes.
Un aplauso para evento. El vino ha hablado y la prensa ha sabido escucharlo. El medallero completo de esta primera edición puede consultarse a través de este enlace.