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Por Antonio Emilio Martínez Verdasco. Fotos: Gastroystyle
En el umbral de una nueva semana, cuando el siete de abril despuntaba en el calendario, el Fórum Evolución de la noble Burgos se vistió de gala para acoger la séptima danza de “El Alma de los Vinos Únicos”
Es un evento bienal que, como un néctar preciado, destila la esencia de la tierra y la pasión de sus creadores.
La alcaldesa Cristina Ayala, cual musa inspiradora, inauguró esta celebración que tejía dos aniversarios en un mismo lienzo: la vigésimo quinta primavera de la distribuidora, floreciendo en el tiempo, y la sinergia con “Burgos, Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO”, un maridaje de sabores y culturas.

Un crisol de terruños se congregó bajo el techo del Fórum: ciento treinta bodegas, un mapa líquido que abarcaba la piel de España y trascendía fronteras. Desde la elegante Francia hasta la melódica Italia, pasando por la sobria Alemania, la cálida Portugal, la imperial Austria, la exótica Marruecos, la ancestral Rumanía y la prometedora América, todos acudieron a la llamada del vino singular. Alrededor de dos mil almas, entre profesionales que respiran el aroma del mosto y aficionados con el paladar curioso, se sumergieron en este océano de sensaciones.


