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Entre copas y fábulas en Solar de Samaniego

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La riojana Solar de Samaniego se abre al canal de restauración de la mano del reconocido enólogo José Hidalgo

Fotos cedidas por Solar de Samaniego

Es mucha la historia que acompaña a esta bodega riojana a lo largo de sus 52 años de existencia. No sólo porque sus cepas sumen ese medio siglo, sino porque los guiños históricos jalonan su trayectoria. Lo hacen otorgándole el reconocimiento patrimonial de su arquitectura. Arquitectura que el otrora grafitero Guido van Helten convirtiera siete depósitos de hormigón en murales o el nexo que vincula la finca La Escobosa con la familia del inmortal fabulista Félix María de Samaniego, cuatro siglos atrás. Ahora ha llegado el momento de enfocarse a una línea de negocio nueva: el canal Horeca.

La elección del canal de hostelería como nueva vía de negocio en Solar de Samaniego se produce de manera similar a la trayectoria de otras bodegas españolas de renombre. Es por la demanda de sus clientes cuando acuden a los restaurantes. Desean maridar almuerzos y cenas con los vinos de la bodega laguardiense.

Es en los municipios alaveses de Laguardia y Elvillar donde se distribuyen las 87 hectáreas propias de viñedo. Viñedo con una antigüedad de entre 35 y 50 años. A las que se suman otros 70 de viticultores bajo el paraguas de calidad de Solar de Samaniego.

La orientación, la altitud, la diversidad de suelos y las variedades tempranillo, graciano y Maturana tinta otorgan el verdadero valor a los vinos de la bodega. En esta y desde hace ocho años cuentan con la colaboración del reputado enólogo José Hidalgo.

“Nuestra filosofía de trabajo tiene tres pilares, como son el viñedo, con un control de calidad mejorado y aplicable al destino de cada viña, las instalaciones, donde destacan los depósitos de fermentación de hormigón, con un grosor de 30 centímetros y prácticamente inexistentes en otras bodegas”, dice José Hidalgo. Palabras ofrecidas durante la presentación en Madrid de los nuevos proyectos de la empresa, hace una semana.

Ese grosor confiere una inercia térmica que se traduce en una mayor sostenibilidad. “El depósito de hormigón tiene más porosidad que la barrica, por lo que proporciona una mayor oxigenación”, dice Hidalgo. Para él,  el tercer pilar de la bodega es, sin lugar a dudas, “el personal dedicado y profesional con el que tenemos el orgullo de contar”.

Términos como viticultura sostenible o recuperación de suelos son de sobra conocidos en Solar de Samaniego. Terrenos arcilloso-calcáreos ubicados en la falda sur de la Sierra de Cantabria. Terrenos donde acciones como el control de plagas no excluye el respeto al ecosistema.

El estilo arquitectónico de la bodega se conoce como “industrial de los años setenta”. Nueve años atrás se llevó a cabo una reforma, conjuntamente con la cátedra de la UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio, mediante la que se consiguió integrar el edificio en el paisaje, sin quitar ni un ladrillo de la arquitectura original, dado su alto valor patrimonial.

La comercialización de la bodega se diversifica ahora hacia el canal de hostelería. Lo hace con una gama de vinos enfocada hacia tales clientes. Y que discurrirá en paralelo a la Cofradía de Solar de Samaniego. Cofradía fundada en 1980 a modo de club de vinos, como canal de venta directa al cliente.

Esta última ya dispone de 80.000 cofrades. Ellos son quienes han sido, en parte, los instigadores de que la bodega se enfoque ahora hacia los restaurantes. Dos vinos de Rioja clásicos como Solar de Samaniego Reserva 2019 y Solar de Samaniego Crianza 2020 serán los primeros en figurar en las cartas de los establecimientos.

Beber entre líneas

“Es voz comun que á más del medio dia / En ayunas la Zorra iba cazando / Halla una parra, quédase mirando / De la alta vid el fruto que pendia./ Miró, saltó, y anduvo en probaduras;/ Pero vió el imposible ya de fijo: / Entónces fué cuando la Zorra dijo: / No las quiero comer: no están maduras”.

El fragmento pertenece a “La zorra y las uvas”. Es una de las fábulas más populares de Félix María de Samaniego (1745-1801). Este rabudo, por nacimiento en el municipio alavés de Laguardia, escribió un total de 157 fábulas publicadas en nueve libros. “La cigarra y la hormiga”, “La gallina de los huevos de oro” o “El león y el ratón” son algunas de las rimas en las que Samaniego hace una crítica de algunas emociones humanas.

Las fábulas dejan entrever una moraleja. Como ocurre en “La zorra y las uvas” que bien puede concretarse en el desprecio hacia aquello que no se puede alcanzar.

No es el caso de Solar de Samaniego, donde se ha logrado unir literatura y vino. Ha sido a través de un innovador y reconocido proyecto, “Beber entre líneas”.

Todo parte de La Escobosa, la finca que cuatro siglos atrás perteneció a la familia de Félix María de Samaniego, el inmortal fabulista laguardiense.

Aunque la fusión de la cultura y el vino también entronca con la plasmación artística. Es el caso de “La catedral del vino” (2016), nombre con el que se conoce la obra del artista Guido van Helten en Solar de Samaniego.

Usando algunos de los depósitos de hormigón de la bodega como grandes murales (13 metros de altura) ha logrado, a juicio de los entendidos, aunar los procesos de creación literaria y de la elaboración del vino.

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