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Rosquillas de San Isidro: guía definitiva para diferenciarlas y cómo elaborar en casa las rosquillas más madrileñas que el chotis
¡Oh, mayo florido en el corazón de Madrid!… Tus calles despiertan con el alegre trino de claveles carmesí, besando el adoquín, mientras los chulapos, con garbo divino, danzan al son de un organillo sin fin.
Receta rosquillas San Isidro
Ingredientes (para 40 rosquillas)
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4 huevos camperos Pazo de Vilane
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100 g de azúcar
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80 ml de aceite
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60 ml de licor de anís dulce
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1 cucharadita de semillas de anís
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400 g de harina
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2 cucharaditas de levadura
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Una pizca de sal
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Clara de huevo para pintar
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Para el almíbar:
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400 ml de agua
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250 g de azúcar
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Para el merengue:
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100 g de azúcar
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100 ml de agua
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1 clara de huevo
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Algunas gotas de limón
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Elaboración
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Precalienta el horno a 200º. Tamiza la harina junto con la levadura, añade las semillas de anís y reserva.
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En un bol grande, coloca los huevos con el aceite de oliva, el licor de anís, el azúcar y una pizca de sal. Bate con unas varillas manuales o eléctricas hasta que la mezcla se vuelva esponjosa. Luego agrega poco a poco la harina, mezclando hasta obtener una masa homogénea.
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Enharina ligeramente la superficie de trabajo y vuelca la masa. Amasa durante unos 5-8 minutos. Aunque te resulte demasiado pegajosa y creas que necesitan más harina, no lo hagas o las rosquillas te quedaran duras. El resultado final de la masa debe ser suave y blando.
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Forra una bandeja de horno con papel vegetal. Toma porciones de masa de unos 30 g y, con las manos, forma las rosquillas, procurando que no queden demasiado gruesas, ya que aumentan bastante de tamaño al hornearse.
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Colócalas en la bandeja y pincélalas con la clara de huevo para que se doren bien. Precalienta el horno a 200ºC y hornea durante 10-12 minutos, hasta que estén doradas.
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Mientras, calienta el agua y el azúcar en una cazuela hasta que se disuelva. A continuación, y con el almíbar templado, sumerge las rosquillas en él y ponlas a secar sobre una rejilla.
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En otra cazuela calienta el agua con el azúcar hasta que empiece a hervir. Deja que cueza a fuego suave durante aproximadamente 10 minutos, hasta que espese.
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Monta la clara de huevo a punto de nieve, incorpora el almíbar lentamente en un hilo muy fino sin dejar de batir las claras y añade unas gotas de limón para obtener un merengue más blanco y brillante. Sigue batiendo hasta que gane consistencia. Te llevará tiempo, ¡no desesperes!
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Sumerge la parte de arriba de las rosquillas en el merengue, levantándolas rápidamente para que se forme un pico en la parte superior.

