Tiempo de lectura: 4 minutos
El escritor gallego Manuel Rivas impartió un curso sobre su obra literaria y periodística en la UIMP de Santander
“Deberían escribirse los titulares con la voluntad de estilo de un verso y transmitir la información esencial, y debería hacerse un reportaje con la misma voluntad de estilo de un relato”, afirmó el escritor y periodista Manuel Rivas durante el curso impartido en la Universidad Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander.
El primer gesto para inaugurar el curso por parte de Manuel Rivas fue hacer sonar una caracola en pleno Comedor Real del imponente Palacio de la Magdalena de Santander. Un sonido primigenio para hablar sobre los dioses literarios que han inspirado su universo personal para ir construyendo a golpe de periodismo, narración y poesía, textos de belleza y verdad. Así empezaba el curso “Literatura Mayday (cuando las palabras todavía quieren decir). Previamente, Rivas fue presentado como un autor que se ha caracterizado por avivar la conciencia crítica y por su compromiso social. Durante cinco días, Rivas fue articulando su discurso en torno a sus diferentes obras, dejando para el final su faceta como periodista.
En 2022 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, y en 2024 fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas. Su novela “El lápiz del carpintero” (1998) obtuvo Premio de la Crítica, y la película “La lengua de las mariposas”, basada en sus relatos, recibió el premio Goya en 1999 al mejor guion adaptado.
“En momentos en los que todo está perdido, sirve la literatura como una luciérnaga”
Sobre el oficio de escritor, y su compromiso social, aseguró Manuel Rivas que no puedes estar sólo escribiendo; hay que levantar de vez en cuando la nariz del papel para ver lo que está pasando. Advirtió, asimismo, que “en momentos en los que todo está perdido, sirve la literatura como una luciérnaga”.
Preguntado sobre literatura y periodismo, Rivas considera que no son incompatibles: “hay voluntad de estilo literario y voluntad de informar lo más sucinto posible”. En su opinión, tienen mucha más relación de lo que parece: “hay un compromiso de las palabras y se trabaja con la verdad, la mentira y los eufemismos”. Considera un nexo imprescindible “la lógica del asombro; la permanente curiosidad, desplegar antenas; algo común y extraordinario”. El periodismo usa todos los recursos de la ficción: “un titular es un verso en el sentido de fogonazo; de condensación de la información”.
Opina asimismo que “no se puede ser periodista siendo un cínico o un indiferente a lo que está pasando”. “Lo terrible -añade- es que te vas encontrando cínicos en altas posiciones dentro del periodismo”.

Carta de presentación: el libro de notas escolares y unos poemas
Rivas habría querido ser ornitólogo. Pero también quería ser escritor. Eso lo supo desde que estaba en el Instituto. A los quince años, se presentó en la redacción de “El Ideal Gallego”, con el libro de notas escolares y unos poemas. Empezó a ser el “meritorio” del periódico. Lo mismo hacía la crónica portuaria, los sucesos o el horóscopo. Rivas recordó los tiempos en que se cerraba, siempre con prisas, la primera edición del periódico, mientras el gerente apremiaba a los redactores para que terminasen sus crónicas: “Dejen ustedes de escribir a la eternidad; vamos a perder el enlace de Ortigueira por su culpa”. El periódico en papel recorría largas horas en furgonetas para llegar a toda la geografía gallega y estar, al día siguiente de forma puntual, en los quioscos de prensa. Aunque, “la esquela de última hora era más importante que el enlace de Ortigueira”, añade Rivas con ironía. En cuanto al periodismo de hoy, señala que “hay una crisis existencial del propio oficio, y una tristeza paisajística por la desaparición de los periódicos en papel, y por tanto, de buena parte de los quioscos de prensa.
“La poesía siempre fue voz de emergencia”
Quienes le han seguido en su etapa como periodista, y posteriormente como narrador, se sorprendieron al encontrar una marcada línea lírica de Manuel Rivas, que inició su primera charla en la UIMP afirmando que “la poesía siempre fue voz de emergencia, el primer y último faro; el activismo de la verdad. La poesía es la que nos protege”.
Tampoco dudó en asegurar que la fuerza de la literatura es esa capacidad de interrelacionarlo todo; la verdad nace de la imaginación, y ésta sirve para profundizar y llegar a lugares donde no puede llegar el pensamiento convencional”. Confesó Rivas que “la poesía me abre los ojos a la narrativa; en realidad la poesía poliniza a la narrativa”. “La poesía es como un fogonazo, una mirada a la eternidad, bordeando algo que no estaba antes a la vista, pero que se encontraba ahí”.
La lógica del asombro
Otro aspecto a tener en cuenta durante el proceso creativo, según Rivas es “la lógica del asombro; la disposición a la escucha, también interior. Así las historias irán a buscarte tarde o temprano”. El autor de “El lápiz del carpintero” distingue también entre la literatura de rostro pálido, o el refinado distanciamiento de la realidad, y la literatura de piel roja; que refleja aventura, algo indómito, con autores como Walt Whitman, Poe o Jack London.
Como buen gallego, Rivas aludió a la saudade, que puede ser por lo que no se encuentra, por lo que has perdido, o bien por un sueño. Reconoció, no obstante, que es una emoción universal que el propio Van Gogh reflejaba a su hermano Theo en sus cartas. “Estoy poseído de una melancolía activa”.
Rivas, autor de textos que dieron pie a la película “La lengua de las mariposas” considera que en un relato “hay profecía; el final de la historia tiembla ya en los cimientos”.
Con aspecto de hombre tranquilo, pero también crítico con la prepotencia de los poderosos, Manuel Rivas recordó la destrucción de la biblioteca de Lovaina en 1914 y en 1940, coincidiendo con las dos grandes guerras mundiales, y parafraseó al novelista francés Georges Bernanos cuando dijo que “la ira de los imbéciles está llenando el mundo”.
Gallego y enamorado de los pájaros, Rivas recuperó durante estos días un viejo dicho de su tierra que dice: “Saúde e cante o merlo” (Saludos y que cante el mirlo).
Autor: UIMP

