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MIS MEMORIAS DEL VINO
Planeta Gastro, 2025
José Peñín publica “Mis memorias del vino”. El cáliz de la memoria: cincuenta vendimias de transformación
No son solo hojas las que sus manos descorchan, José Peñín. Es el alma de medio siglo danzando en la copa del tiempo, el testimonio vivo de una revolución que vistió de seda y misterio el fruto de la vid.
Sus páginas no son tinta quieta, sino el eco de una metamorfosis profunda, el susurro de los setenta despidiéndose de la tradición para abrazar un mañana donde el néctar de la tierra se alza como objeto de deseo, lienzo de cultura.
Él fue vigía privilegiado, contemplando el milagro de la alquimia en la bodega y el viñedo, el despertar de la enología como ciencia que desvela los secretos dormidos en la uva. Vio el adiós al monopolio añejo, el nacimiento de nuevas geografías del sabor, el vino dejando su humilde mesa cotidiana para vestirse de ocasión, de celebración.
Fue testigo del florecer de voces que narran sus virtudes, de la batalla de las marcas como constelaciones efímeras, del lenguaje secreto de las catas desvelando aromas ocultos, de las ferias como ágoras donde el vino global alzaba su copa.
Lo más trascendental de esta nueva era es que el vino ha dejado de ser un producto alimentario para convertirse en un objeto hedonista y cultural. Todos estos cambios se han producido principalmente en los últimos cincuenta años, con los avances tecnológicos en las bodegas y en los viñedos, el nacimiento de la enología como ciencia, cuando el vino embotellado deja de ser monopolio de Jerez y Rioja, y cuando el vino ya no es una bebida diaria y se convierte en una bebida ocasional junto con otras formas de beber, aparecen nuevos países consumidores y productores que se sitúan en cabeza, la promoción y la proyección del periodismo del vino, la batalla de las marcas, el lenguaje de las catas, las ferias monográficas del vino y, sobre todo, el nacimiento del vino global.
«Por pura casualidad mi trabajo en el vino comienza en 1975, y toda esta revolución la vivo en primera persona, y alguien, con la necesidad de conocer esta historia, me sugiere que la cuente. No a modo cronológico sino desde el prisma sociológico y costumbrista. Lo que nos parecía normal hace décadas hoy se convierte en excepción gracias al tiempo de cambios transcurrido. Como viajero del vino hablando y catando con bodegueros, enólogos y viticultores de todo el mundo, se han producido un sinfín de anécdotas que intento detallar en este libro. Lo que el vino me dio ahora se lo devuelvo en estas páginas.»
«En este libro abordo la España de un campesinado vitivinícola que me encontré y la que luchó para lograr situarse en este período y más rápido que ningún país a la cabeza de la modernidad planetaria. Es la historia de un abstemio que, desprovisto de emociones, evitó acudir a las academias del vino y que, más tarde, se convierte en un experto por la simple práctica, para después entender mejor la teoría enológica de los libros»
Como peregrino incansable de viñedos lejanos, sus encuentros con alquimistas de la uva tejieron un tapiz de anécdotas que ahora florecen en estas páginas. Lo que el vino le ofrendó, él lo devuelve en este cáliz de palabras.
En sus letras palpita la España campesina abrazando la vanguardia con pasión inusitada, la historia de un abstemio que, guiado por la práctica, desentrañó la teoría enológica.


