Se presenta el nuevo Palacio de Bornos Gran Vino de Rueda Colección de Familia Sergio Hernández. Una edición limitada de solo 2.574 botellas donde el trazo del artista mexicano se funde con la excelencia de nuestras cepas más antiguas. Foto: bodega.
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Una obra maestra de solo 2.574 botellas. Palacio de Bornos presenta su «Colección de Familia Sergio Hernández», el debut de la bodega en la categoría de Gran Vino de Rueda. En esta edición limitada, el arte y la tierra convergen para dar vida a su expresión más premium, transformando cada botella en un testimonio único de legado y vanguardia
Palacio de Bornos, tótem histórico de la D.O. Rueda, eleva el listón del lujo contemporáneo con el lanzamiento de Palacio de Bornos Gran Vino de Rueda Colección de Familia Sergio Hernández. Esta edición limitada es un manifiesto de exclusividad donde el tiempo se detiene para hermanar la herencia con la vanguardia. Avalado por 94 puntos en el prestigioso Top 100 de Tim Atkin, este blanco no es solo una botella; es una declaración de intenciones.
Inaugurando la exigente categoría “Gran Vino de Rueda”, este tesoro nace de cepas viejas (más de 30 años) con rendimientos mínimos, garantizando una concentración que busca la perfección. Es el nuevo estándar de excelencia, distinguido por una contraetiqueta que promete una experiencia fuera de lo común.
Colección de Familia: un cuadro en cada copa
La gama Colección de Familia de Bornos Vinos & Licores es un puente entre la bodega y la galería. En este capítulo, la etiqueta viste una obra de Sergio Hernández; un trazo mexicano lleno de luz y vida que captura la génesis del racimo. Es un diálogo estético donde la etiqueta es el preludio de la obra de arte que aguarda en el interior.
Procede de uvas verdejo de viñedos en vaso con más de 50 años. Su alma se moldea mediante fermentación espontánea en ánforas cerámicas y una crianza de nueve meses sobre lías, seguida de otros nueve meses de reposo en botella. Un proceso artesanal que garantiza una estructura celestial.
Notas de cata y su veredicto
Visualmente es una joya: amarillo pajizo con destellos acerados, puro brillo. Al acercar la nariz, nos invade una complejidad magnética; hay fruta blanca madura y ese frescor herbáceo de la uva verdejo que se funde con caricias de brioche y mantequilla. El ánfora aporta un fondo mineral, casi místico, que redondea el conjunto.
En boca es pura seda. Un paso untuoso, ancho y profundamente equilibrado que deja una persistencia infinita. Es un vino con vocación de guarda, diseñado para evolucionar y contar historias con el paso de los años.
Estrenan categoría con nuestro primer Gran Vino de Rueda: 94 puntos Atkin, fermentado en ánfora y con el sello inconfundible de Sergio Hernández. Tradición, arte y el lujo de la paciencia en cada gota. Foto: agencia.
Armonías gastronómicas
La mineralidad del ánfora y las notas de brioche piden pescados con personalidad.
Rodaballo o Virrey al horno: la textura gelatinosa de estos pescados blancos grasos armoniza de cine con la sedosidad del vino.
Bacalao al pil-pil: el vino tiene la acidez suficiente para cortar la grasa de la emulsión, pero la estructura necesaria para no desaparecer.
Ahumados de calidad: un lomo de salmón salvaje o anguila ahumada resaltarán los matices complejos de la fermentación espontánea.
También armoniza con arroces y pastas de «Autor»:
Risotto de setas y boletus: las notas herbáceas de este vino de uva verdejo viejo casan con el punto terroso de los hongos, mientras que el queso parmesano abraza la cremosidad de las lías.
Arroz meloso de carabineros: la potencia del marisco requiere un blanco con «cuerpo» que sostenga el sabor intenso del coral.
Es un vino que puede sustituir perfectamente a un tinto joven en platos de carne ligera.
Steak Tartare: especialmente si tiene un toque de mostaza antigua; el vino aporta frescor y limpia el paladar.
Pularda o Capón:Las carnes blancas asadas con hierbas aromáticas (tomillo, romero) potencian el perfil varietal de la uva.
Mollejas de ternera salteadas: La untuosidad del plato busca la estructura de este Gran Vino de Rueda.
Asimismo marida con:
Quesos de oveja curados (tipo zamorano o manchego): la afinidad regional es indiscutible.
Quesos de corteza lavada o Comté: buscan esos aromas de mantequilla y frutos secos que el vino ha desarrollado durante su crianza.
Y para terminar armoniza con:
Gastronomía Mexicana: en honor al artista Sergio Hernández, pruébalo con un Mole blanco o platos de marisco con toques de chile no demasiado picante. Su acidez equilibra las especias.
Tip de servicio: No lo sirvas demasiado frío. Para apreciar toda su complejidad y el trabajo de las lías, lo ideal es disfrutarlo entre 10°C y 12°C.
Con solo 2.574 botellas, esta joya es una invitación al hedonismo más puro. Un vino que demuestra que la uva verdejo, cuando se trata con este respeto, alcanza una dimensión emocional reservada solo a los grandes mitos del mundo. P.V.P: 24,20.- €