«65 aniversario de buena cocina, sencilla, cercana a Madrid y a los madrileños, en un marco moderno, acogedor y confortable, son sus sólidos argumentos
Muchos madrileños sabemos que entrar en Paulino es llegar a una casa familiar donde vamos a comer muy bien y a disfrutar.
Decidido a seguir en la brecha, Paulino renueva su ya conocida cocina clásica con nuevos aportes más actuales, añadiendo además actividades de ocio gourmet para disfrute de sus numerosos clientes y amigos.
Para ello este cocinero prepara un repertorio de nuevas recetas y promete seguir dándolo todo en los fogones para sorprender a su público y a los foodies más modernos con platos maravillosos, sencillos, en los que se ve lo que se come, sin olvidar sus soberbios platos de cuchara, menestras, escabeches, callos y estofados, que salen cada día de sus fogones para deleite de los gourmets más experimentados.
Apodado en su día por sus precios moderados «El Zalacain del Pueblo» Paulino da un nuevo paso hacia el que puede ser el comedor más cautivador del Madrid 2.0.
Así hoy, Paulino de Quevedo, abierto en 2004 en el local que ocupó una vieja carpintería transformada en uno de los salones con más encanto de Madrid reinicia sus actividades lúdico-culturales, tertulias, cursos, charlas, fiestas, etc., con el afán de convertirse en uno de los focos gastronómicos de Madrid.
Dos reconocidos críticos lo definen:
“En Paulino de Quevedo, se come y se bebe de forma magnífica, sencilla y terrenal y se goza de forma celestial». Concha Crespo.
«Qué bien se come en Paulino de Quevedo: Punto supremo, los sabores en su sitio, las ligazones en las salsas, las melosidades en la boca… y un cocinero, Paulino, que si le quitas las sartenes lo matas». Alfredo Franco Jubete.
Mi opinión:
«Cocina honesta y muy bien elaborada la de Paulino. Sabores versionados con el equilibrio perfecto. Materia prima de calidad y el punto exacto en sus texturas. Amor y felicidad a través de la comida con un servicio impecable que ya casi no se encuentra. Profesionalidad y buen hacer en los fogones en definitiva. Amor a través de la comida». Ana Belén Toribio.«