Rollo de bonito del Restaurante Casa Bacho, en Lué. Foto: autora.
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El restaurante lleva abierto 2 años y medio
Para comer lo que nunca has comido, hay que tomar caminos que nunca has recorrido. Desde Villaviciosa, basta seguir la N-632 y desviarse hacia Casa Bacho… donde la cocina de siempre se encuentra con el duende y la vocación para hacer de la gastronomía y la hostelería una experiencia para repetir.
Quizás la anécdota que más los define es que, de sus 306 reseñas en Google, apenas dos aparecen como negativas; una de ellas, además, contiene en realidad un comentario positivo. Otra es que sus propietarios funcionan en tándem: Carlos en cocina y Carla en sala.
Carlos dirige la cocina junto a Mercedes; Carla, la sala junto a Andrea. La combinación de los 4, el buen producto y el inmejorable recinto, que en cada esquina te recuerda que estás en un pueblo, hace que la experiencia sea para repetir, al menos, una vez cada par de meses, ya que la carta cambia al ritmo de la temporada.
‘Restaurante Casa Bacho, en Lué’. Foto: autora.
Y no solo cumple la función hostelera. Casa Bacho es el único restaurante de Lué, una parroquia del concejo de Colunga con 136 habitantes en zona centro-oriental de Asturias. Por lo que ha devuelto la vida social a sus vecinos, que se reúnen casi diariamente para compartir platos y vida.
Lejos de focos, distracciones, medallas o estrellas, solo pretenden dar de comer y es a lo que se limitan; quizás por eso lo hacen tan bien, porque tienen bien marcado su objetivo y cualquier otro logro conseguido vino después. La experiencia profesional y la vocación son otros de sus dos pilares.
‘El tomate de la huerta en Casa Bacho, Lué’. Foto: autora.
He comido allí en numerosas ocasiones, lo que se vive en una mesa del restaurante, y nunca faltó el teléfono sonando y la respuesta era la misma: completo.
Es difícil marcar un plato estrella, pero las carnes y los arroces no paran de salir de cocina y, para terminar, el suflé es la insignia de los postres.“Van saliendo de la cocina en todo momento”, asegura una persona de su equipo. Casi como un partido de tenis, mientras un cuenco se posa en una mesa, presumido, pulido y suflado, otro vacío vuelve a la cocina. El pasado 19 de septiembre se colocó en primer puesto en el ranking de ‘Yantar’, suplemento decano de la gastronomía asturiana.
‘Rollo de bonito de Casa Bacho, en Lué’. Foto: autora.
Los fondos de los guisos merecen un capítulo aparte: bien reducidos, ni rastro de sabores quemados, con un color profundo y con capacidad para sostener el producto principal que pocas veces se encuentran. Como, por ejemplo, el que acompaña al rollo de bonito, que no tiene comparación y no es fácil de describir. Casi como una espuma, con el sabor de un bonito del norte y una presentación que casi parece una hoja arrancada del libro ‘Cocinar bonito el pescado’. El único plato que he repetido en las veces que visité Casa Bacho, además del tomate de la huerta (exclusivamente en temporada).
Y, entre nosotros, os cuento un secreto cargado de privilegio, ya que el personal de cocina no ofrece información ni entrevistas. El suflé, seleccionado el mejor de Asturias por los expertos, es el orgullo de Mercedes Sánchez, ayudante de cocina, ya que “marchaba a casa llorando porque no me salían”.