Un comensal degusta el Bao Imperial de Baoyilong siguiendo la tradición de Shanghái: una pajita para sorber el caldo de huevas de cangrejo antes de disfrutar de su masa al vapor. Foto: agencia.
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Madrid recibe al icónico «Bao Imperial», el gigante de Shanghái aterriza en la capital
La gastronomía madrileña suma un nuevo hito con la llegada de Baoyilong, el fenómeno viral que trae consigo el Bao Imperial de Huevas de Cangrejo(Xie Huang Da Tang Bao). Considerado un emblema de la alta cocina de Shanghái, este imponente bocado al vapor destaca por su gran formato y un delicado relleno de sabor marino que ha conquistado las redes sociales de medio mundo, consolidándose como la apertura más esperada para los amantes de la cocina asiática auténtica.
Madrid no solo es la capital de España; es, cada vez más, una sucursal del mundo. Mi última parada me llevó a las puertas de Baoyilong, donde el misticismo de Shanghái se sirve al vapor. Iba buscando un mito: el Bao Imperial de Huevas de Cangrejo (Xie Huang Da Tang Bao), esa esfera de masa que ha inundado las redes sociales y que, finalmente, ha aterrizado en la capital con la promesa de una experiencia que roza lo sagrado.
Con 10 centímetros de diámetro y un relleno de lujo, el Xie Huang Da Tang Bao llega al local de López de Hoyos como el exponente más viral de la alta cocina artesanal china. Foto: agencia.
El arte de la paciencia y el vapor
Al observar su elaboración, se percibe que no estamos ante comida rápida, sino ante ingeniería comestible. Este bao es la evolución premium del clásico Xiaolongbao. Su interior custodia un tesoro: carne de cerdo seleccionada mezclada con huevas y carne de cangrejo, un ingrediente que históricamente solo encontraba lugar en los banquetes de la alta sociedad china y en las mesas imperiales.
La técnica es fascinante: un caldo concentrado se introduce en estado sólido para que, al contacto con el calor del vapor, ocurra el milagro de la licuación. Es la «explosión de sopa»que define su identidad.
Diego Song, propietario de Baoyilong, lidera una propuesta gastronómica basada en la elaboración diaria de masas y rellenos caseros para preservar el sabor auténtico de la región de Jiangsu. Foto: agencia.
Un ritual con manual de instrucciones
Degustar el Bao Imperial es, ante todo, un ejercicio de respeto. Olviden los cubiertos tradicionales; aquí la herramienta protagonista es una pajita.
El primer contacto: se inserta con cuidado para sorber el caldo. Es una marea de sabor marino e intensidad cárnica que inunda el paladar. Tras ese primer sorbo, les aseguro que se piensa mucho mejor.
La textura: una vez extraída la esencia líquida, queda la masa: fina, elástica y esponjosa, que abraza un relleno de una jugosidad casi inverosímil.
El equilibrio: la potencia de las huevas de cangrejo aporta esa nota de lujo que convierte un almuerzo en una efeméride.
Veredicto: tradición que se bebe
En un momento donde la gastronomía a veces sacrifica el sabor por la estética, Baoyilong logra mantener la fidelidad a la región de Jiangsu. Es un bocado que combina técnica milenaria con el impacto visual que exige el siglo XXI. Madrid ya no tiene que envidiar a las calles de Shanghái; el sabor del imperio está a solo unos minutos de distancia.