Cinco horas de sofisticación, música y un festín que no termina nunca. Porque el verdadero lujo contemporáneo es comer sin prisas. Foto_ agencia.
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Los domingos en Madrid ya no son para recuperarse… son para celebrarlos con estilo, con calma y con ganas de alargarlo todo un poco más. Y si hay un lugar que ha entendido perfectamente ese espíritu alegre del “domingo sin reloj”, ese es Brach Madrid
Un recorrido por sabores vibrantes: desde tacos de lubina hasta la alta pastelería de La Pâtisserie. Variedad primorosa para un domingo perfecto. Brunch Brach: 11:00 a 16:00h. Foto: agencia.
Porque aquí el brunch no es solo una comida: es un plan con mayúsculas, de esos que empiezan con “vamos a probar” y terminan con cinco horas de conversación, risas, café y algún que otro descubrimiento inesperado en la mesa de al lado.
Y sí, aquí viene la clave: el tiempo. De 11:00 a 16:00 tienes permiso oficial para disfrutar sin prisas. Cinco horas enteras. Que se dice pronto. Una comida normal dura dos… aquí tienes margen para desayunar, comer, repetir, improvisar otra ronda, volver al dulce, hacer una pausa estratégica y seguir como si nada. Es, literalmente, un pequeño lujo contemporáneo: tiempo bien comido.
DJ set en vivo, conversaciones largas y una mesa que es puro arte. Los domingos en Madrid se celebran con el estilo impecable de @BrachMadrid.. Foto: agencia.
Y todo empieza, cómo no, con una sonrisa líquida.
Empieza con los zumos detox, que aquí sorprenden para bien (y eso ya es noticia). Normalmente este tipo de bebidas suelen dividir el mundo entre “saludable” y “castigo”, pero aquí no. Hay un zumo verde fresco, vibrante y muy agradable, y otro rojo de frutas del bosque que es directamente un pequeño placer dulce disfrazado de salud. Refrescantes, ricos y perfectos para arrancar el festín sin remordimientos.
Después, el recorrido se convierte en una especie de parque gastronómico alegre y bien organizado.
Primero llega la zona de picoteo, ideal para empezar sin presión: tablas de quesos, cecina, croquetas que desaparecen misteriosamente rápido, teriyaki, tapas con premio incluido, langostinos con mayonesa de albahaca, pimientos del padrón, hummus, guacamole… todo con ese punto de “esto está demasiado bueno para ser buffet”.
Luego aparece la parte verde, pero con mucha personalidad: verduras y ensaladas que no aburren a nadie. Coliflor entera asada, escalivada, huevo frito en su punto justo, ventresca con atún, aguacate cremoso, cogollos con burrata, parmesano y una vinagreta cítrica que despierta el domingo con educación.
Un despliegue de producto, elegancia y alegría. El plan de domingo que empieza con un zumo detox y termina con dos cafés (y mucha calma). 💌 Reserva tu mesa. Foto: agencia.
Los panes, por cierto, son de esos que te hacen perder la voluntad con alegría: brioche, queso San Simón, pita… pequeños detalles que cambian todo.
Y de repente el mar toma el protagonismo, con una sección fresca, divertida y muy bien ejecutada: tacos crujientes de lubina, aguachile de pulpo al josper, salmón con jengibre y sésamo, tartar de atún con su punto picante… todo con ese equilibrio entre sabor, producto y disfrute inmediato.
La parte de pescados ya sube al siguiente nivel: bacalao confitado, mariscos fresquísimos, lubina con verdinas y setas silvestres, calamar relleno con frégola sarda, lenguado entero asado con salsa bearnesa… Las carnes entran después con fuerza elegante: pollo con gremolata, carrillera melosa, kefta especiada, entrecôte al josper, tartar con tuétano y un chuletón de vaca madurada que pide conversación larga.
Las guarniciones acompañan sin molestar, que es todo un arte: arroz jazmín, espinacas, quinoa crujiente, patata baby con romesco, brócoli con pesto de pistacho…
@BrachMadrid | Domingos de 11:00 a 16:00. Foto: agencia.
Y cuando uno cree que ya ha terminado, llega el capítulo final: el dulce.
Brach La Pâtisserie es un pequeño exceso delicioso en el mejor sentido. Croissants perfectos, éclairs finísimos, flanes sedosos, chocolates intensos… y esa trampa clásica del brunch: “solo uno más”, que nunca es solo uno.
Todo con una coherencia muy cuidada: variedad, sí, pero con elegancia y sin ruido.
Y entre plato y plato, el ambiente hace su magia. DJ, café, conversaciones largas, encuentros inesperados, gente interesante, y esa sensación muy poco frecuente de que el domingo está exactamente donde tiene que estar.
Y el final, como todo buen brunch, es sencillo y perfecto: un buen café solo… o dos. Sin prisas, sin drama, como cierre natural de una experiencia que no quiere terminar demasiado rápido.
En resumen: un brunch generoso, alegre, sofisticado sin esfuerzo y peligrosamente divertido. De esos que no solo se comen… se recuerdan.
INFORMACIÓN ÚTIL
• Domingos de 11:00 a 16:00
• DJ set en vivo
• 77 € por adulto
• Se recomienda reservar
• Brach Madrid
• Instagram: @BrachMadrid