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Una escapada a Fillaboa alrededor del vino y su cultura con turistas en su mayoría nacionales
En Salvatierra do Miño, a solo 36 kilómetros del océano atlántico, existe un lugar único donde el viento suena a silencio y huele a albariño. Es Bodegas Fillaboa. Fillaboa ofrece una experiencia enoturística única en el corazón de Rías Baixas, Galicia. El entorno invita a la desconexión y el relax de vivir a ritmo lento. Árboles como los magnolios y los camelios rodean el pazo y su historia en una alfombra verde. Existen leyendas que conviven con las obras de arte y el estilo arquitectónico del pazo en sí.

Cuando estás en Fillaboa el tiempo se detiene. Solo allí puedes desconectar tu mente y encender cada uno de los sentidos para dejarte arrullar por la brisa atlántica. En esta bodega de la D.O. Rías Baixas, encontrarás quietud, calma y delicadeza sobre un bello paisaje en el que el Albariño es el único protagonista. Fillaboa es un remanso de paz. En él, las viñas ofrecen unas cepas esbeltas que nos regalan elegantes uvas para elaborar los vinos albariños y licores más exquisitos.

Porque como dice el refrán: «En tierra de viñas, no bebas agua». Fillaboa te envuelve… En Bodegas Fillaboa la belleza es una sensación que te invade por completo sin que sepas cómo ni por qué. ¿Te contamos el secreto? Como casi siempre, la respuesta está en la sutileza de cada detalle. Porque aquí la tierra se junta con el cielo y con el mar hasta conseguir que la naturaleza hable a través de las vides.

‘Experiencia Premium’ en Bodegas Fillaboa
Puedes recorrer sus viñedos, conocer el proceso de elaboración del vino y degustar sus excelentes albariños. También puedes participar en catas guiadas, talleres de cocina y otras actividades especiales.
El pazo histórico de Fillaboa, que pertenece a Grandes Pagos de España, oferta una ‘Experiencia Premium’ con la que el enoturista puede realizar un recorrido por el viñedo en todoterreno hasta la parcela de Monte Alto y degustar, en un escenario mágico, el vino elaborado con uvas de este Pago y que lleva su nombre. La experiencia incluye visita a la bodega para conocer en detalle la elaboración de vinos, y una degustación de vinos y aguardientes acompañados de productos gourmet gallegos.

Fillaboa es una finca de 50 hectáreas con una única protagonista: la uva de la variedad albariño. Ella manda. Ella es la reina de la tierra. Ella y solo ella, hace que se vivan las cuatro estaciones pendientes de su evolución para que, cuando esté preparada, unas manos expertas la recojan con mimo y delicadeza en lo que será el inicio de un maravilloso viaje hasta las botellas de vinos blancos.
Es un territorio que vive por y para el vino durante todo el año. Pero además de disfrutar de éste puedes visitar Tuy. Tuy es una ciudad de la provincia de Pontevedra en Galicia. Es la capital de la comarca del Bajo Miño. Cuenta con unos población de 17.327 personas.
Está situado al sur de la provincia junto al río Miño que ejerce de frontera con Portugal. Está unido a la ciudad portuguesa de Valença a través de dos puentes, el de la autovía A-55 y el puente internacional de Tuy. Desde 2012 forma junto a Valença una eurociudad como muestra de cooperación e integración entre ambas localidades.
En ella se sitúa una de las catedrales más famosas de Galicia, la catedral de Santa María, sede de la diócesis de Tuy-Vigo que se remonta a la época romana. Tuy fue también capital de la provincia de Tuy, una de las siete en las que se dividió Galicia hasta 1833.
Te recomiendo alojarte en el Parador de Tui. Se encuentra en la frontera de Galicia con Portugal, en el centro de la ciudad de Tui y junto a la ribera del río Miño. El edificio reproduce fielmente la arquitectura de un pazo tradicional gallego, rodeado por un entorno montañoso y fluvial. Es el destino perfecto para amantes de la naturaleza que quieran combinar su actividad con la práctica de deportes fluviales como el piragüismo. El hotel dispone de elegantes salones, acogedoras habitaciones, un extenso jardín con piscina y pista de tenis.
También recomiendo visitar el Museo del Vino de Salvaterra del Miño. Es uno de los mayores espacios de divulgación de la viticultura y enología de España. Es altamente interactivo, didáctico, idóneo para el disfrute de toda la familia. Asimismo, cuenta con un marco expositivo incomparable: el Castillo de Doña Urraca, cuyo trazado moderno pertenece al siglo XVII y que, junto a la Fortaleza, está declarado Bien de Interés Cultural, protección que ostenta desde el año 1949.
Una de las recomendaciones para realizar es la visita guiada a los petroglifos. Se trata de grabados rupestres previos a la Edad de Bronce, con cazoletas (huecos), ajedrezados (cuadrículas) y otros motivos geométricos cuyo uso y significado aún se sigue analizando. Unos de los más interesantes lo puedes ver en la Finca Coto de Prado –en Santiago de Ribarteme–, una de las parcelas de las Bodegas Fillaboa.
Si ya te has enamorado de este entorno, ahora toca catar los vinos y disfrutarlos. Bodegas Fillaboa abre todo el año y ofrece visitas completas y casi personalizadas, con muy pocas personas –desde 40 minutos hasta dos horas y con precios que van desde 15 €–, que incluyen cata de uno o más vinos acompañada de productos de la zona, visita a la colección de arte y la bodega y paseo por los viñedos. Si lo prefieres, tienes la opción de organizar eventos de empresa y privados. Además en verano, como cortesía, te envían el vino a casa para que no tengas que cargarlo si vas a la playa.


