La mesa de Jade es el nuevo place to be de la auténtica cocina de la abuela china en Madrid Foto: agencia.
Tiempo de lectura: 4minutos
La mesa de Jade supone el triunfo de la cocina de la memoria china en el corazón de Madrid
En un Madrid don,de la cocina asiática ha pecado demasiada veces de la impostura del postureo y la peligrosa tentación de la occidentalización, emerge un faro de indiscutible autenticidad: La mesa de Jade.
Está ubicado en el castizo distrito de Tetuán (C. de la Reina Mercedes, 22). Este nuevo templo del paladar no viene a ofrecernos los manidos rollitos de primavera ni el sempiterno arroz tres delicias que adocenaron los paladares españoles durante décadas. No. Aquí se viene a comulgar con la verdad. Como bien señalaba el inmortal Álvaro Cunqueiro, “el hombre come por memoria”. Y La mesa de Jade ha apostado de manera radical por la cocina de la memoria. Lo hace rescatando las recetas tradicionales, íntimas y domésticas de la provincia oriental de Zhejiang.
La mesa de Jade ofrece alta tradición de Zhejiang y memoria culinaria en el corazón de Tetuán. Foto: agencia.
Una taberna familiar con aroma a Zhejiang
Bajo la filosofía que siempre defendemos en Gastroystyle.com, donde el lujo reside en la pureza del producto y el respeto a la herencia, La mesa de Jade se presenta no como un frío restaurante de vanguardia, sino con el entrañable espíritu de una taberna familiar. El objetivo es directo: replicar con exactitud militar y devoción filial la comida que las madres y abuelas chinas preparan en sus hogares.Sabores indómitos, sin concesiones ni rebajas para el gusto occidental.
“No hay amor más sincero que el amor a la comida”, sentenciaba George Bernard Shaw. Ese amor se traduce aquí en una culinaria que rinde culto a las largas cocciones, a los fondos untuosos y al fuego lento, un lenguaje que los buenos comedores españoles entendemos a la perfección, pues no dista tanto de los principios que rigen a nuestras más sagradas casas de comidas.
La mesa de Jade abre sus puertas en Madrid como el templo de la China más auténtica y hogareña. Foto: agencia.
Frescura y liturgia con el mercado en la mesa
Una de las mayores singularidades que presenta La mesa de Jade es su escaparate interior. Emulando el bullicio y la frescura de los mercados tradicionales chinos, el comensal puede contemplar y seleccionar el producto fresco que desea que le sea cocinado al momento.
La propuesta es un viaje de ida y vuelta para los sentidos. Para abrir boca, el chef despliega un festival de entrantes fríos que desafían al paladar pusilánime: desde las crujientes verduras encurtidas con brotes de bambú hasta la delicada medusa marinada o las singulares lenguas de pato estilo Wenzhou. Las patitas de pollo en aceite picante rojo y la refrescante ensalada de pepino actúan como el preludio perfecto para una sinfonía de sabores más contundentes.
La mesa de Jade revoluciona la escena asiática madrileña con paz, fuego lento y verdad. Foto: agencia.
El recetario ancestral del fuego lento a la cazuela
El verdadero corazón de La mesa de Jade late en sus cazuelas y woks. El paisaje de Zhejiang se manifiesta en preparaciones memorables que exigen horas de vigilia ante los fogones:
Panceta de la casa caramelizada: glaseada con paciencia franciscana en su propia salsa de soja, logrando esa textura que se deshace en boca sin oponer resistencia.
Estofado de jabalí en cazuela: una oda a la caza que demuestra que la culinaria tradicional china también sabe de monte y de invierno.
Taro con panceta: una combinación telúrica y reconfortante.
Láminas de pescado cocido en caldo picante Sichuan: para los amantes de las emociones fuertes y el genuino morder del pimiento y la pimienta.
Cangrejo picante aromático al wok o las costillas de cordero al comino: platos que reivindican la potencia del condimento milenario.
Mención aparte merecen los fideos y tallarines artesanos, estirados a mano con una técnica que roza la coreografía, y especialidades tan telúricas como la Torta tradicional de Qingtian o los sutiles dumplings de boniato al vapor.
La mesa de Jade es el nuevo imprescindible madrileño para devotos de la verdadera cocina china. Foto: agencia.
Un espacio para la hospitalidad y el reencuentro
Alejado de los tópicos del interiorismo exótico de baratillo, el espacio destaca por una elegancia sobria y acogedora, inspirada en las grandes casas de la hospitalidad china. Cuenta con varias salas privadas, ideales para esas reuniones donde la sobremesa se prolonga. Porque, al fin y al cabo, como bien sabemos en Gastroystyle, sentarse a la mesa es, ante todo, un acto social y cultural de primer orden.
En definitiva, Madrid está de enhorabuena.La mesa de Jade no es un restaurante chino más; es una ventana abierta a la China real, la que no se esconde tras el azúcar ni el espesante, la que se muestra orgullosa de sus raíces. Una experiencia imprescindible para el verdadero gourmet que huye de las falsificaciones y busca, por encima de todo, la verdad en el plato.
Datos de Interés:
Dirección: C. de la Reina Mercedes, 22, Tetuán, Madrid.