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Confieso que las pizzas y yo nunca hemos sido grandes amigos. En un panorama culinario que persigue tendencias efímeras, con masas finas o gruesas que coquetean con el sabor a ensaimada o diferentes texturas, reconozco mi escepticismo ante el disco napolitano
Por ello, la invitación a la reciente inauguración de La Regina en Valdemoro —la flamante expansión del maestro pizzero Gennaro Arrichiello— vino con una dosis de recelo. Solo la promesa de un genio de la harina, reconocido como Mejor Pizzaiolo Joven del Mundo en el prestigioso Mondiale della Pizza Doc 2024, me animó a cruzar el umbral de su nuevo local, que se consolida como un nuevo destino gastronómico en Valdemoro.
Lo que allí encontré, poco después del evento de apertura a cuatro manos con el chef Raffaele Bonetta, no fue solo una buena pizza; fue una lección magistral de autenticidad que redefinió por completo mi concepto. Tras degustar tres variedades de su horno napolitano, mi reserva inicial se disolvió en un asombro sincero. La experiencia fue, sencillamente, exquisita.

El verdadero milagro de Arrichiello no reside solo en la calidad de los ingredientes (impecables, por supuesto), sino en la base. El napolitano ha conseguido elevar la masa a una «otra dimensión». Olvídense de la esponjosidad blanda de otras modas; aquí la textura es única: una suavidad extraordinaria y fantástica, casi etérea, que se deshace en el paladar.
Mi analogía más cercana fue la de un «churro exquisito»: una miga aérea y tierna que envuelve el bocado con una sutil, pero presente, nota casi imperceptiblemente dulce. Es esta finura en la fermentación y la cocción, que se aprecia en el “cornicione” aireado, lo que distingue al verdadero arte napolitano. La masa no solo sirve de soporte, sino que se convierte en la protagonista, ligera, sabrosa y extraordinariamente digerible.

Por otra parte, el resto de las pizzas no desmereció la masa, variadas, originales, sorprendentes con producto Premium y de gran ligereza.
Después de la experiencia al fin entendí porque la pizza se elevó a la categoría de patrimonio inmaterial de la humanidad.
En un mercado saturado de experimentos, La Regina no solo trae la pizza italiana a Valdemoro, sino que afianza la propuesta del campeón Arrichiello en Madrid. Es un retorno a la excelencia pura y a la técnica impecable. Si, como yo, creen que las pizzas ya no tienen nada que ofrecerles, permítanme decirles que Gennaro Arrichiello es la excepción que confirma la regla. Es la parada obligatoria para entender por qué la pizza, en manos de un embajador de este calibre, es alta cocina.

📍 Lugares donde el arte se sirve en plato:
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La Regina Pinto: C/ Aragón 2, 28320 Pinto, Madrid.
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La Regina Valdemoro: C. Agustina de Aragón, 8, Local ,2, 28342 Valdemoro, Madrid.

