Lengua entre panes, lujo entre manos. La casquería más refinada se convierte en kebab en una colaboración irrepetible
Cuando el Kebab deja de ser kebab: la alquimia de MÓMÖ y la lengua de Javi Estévez se unen.
Hay bocados que alimentan, y luego están aquellos que susurran historias, que despiertan sentidos dormidos y nos invitan a un viaje sin movernos de la mesa. En ese rincón mágico, donde la audacia culinaria se encuentra con la perfección técnica, reside MÓMÖ. No son solo «kebabs»; son lienzos efímeros donde el arte se funde con el street food, y cada entrega es una provocación deliciosamente ejecutada.
La audacia de la lengua
Esta vez, el telón se alza para recibir a un auténtico maestro de la metamorfosis gastronómica madrileña: Javi Estévez, el alma de La Tasquería. Y sí, la audacia se viste de lengua de ternera. Al principio, la palabra puede sonar a desafío, a un eco de cocinas de antaño. Pero MÓMÖ, en su incansable búsqueda de redefinir lo conocido, ha tejido un milagro – doy fe -.
Imagina: la lengua, esa joya olvidada, renace aquí cocinada a baja temperatura, su carne tan melosa y profunda que se deshace en el paladar, liberando un sabor que evoca la más pura tradición. Es la firma inconfundible de Estévez, el alquimista que ha elevado la casquería a los altares de laalta cocina. En cada mordisco, siento el respeto por el producto, la técnica depurada y un homenaje sincero a la vibrante gastronomía de Madrid, todo ello abrazado por el pan MÓMÖ, esa nube dorada y crujiente que esconde un universo.
Un festival de texturas y sabores
Lo que acompaña a esta protagonista inesperada es una sinfonía en sí misma. La salsa especiada y untuosa acaricia la lengua, mientras el pepinillo encurtido despierta con su acidez chispeante. Pero la verdadera sorpresa llega con el crujiente de cacahuete con curry y comino, una explosión de texturas que rompe la melodía y añade un contrapunto inesperado. La lombarda en juliana y la lechuga iceberg aportan frescura y ligereza, equilibrando la riqueza del conjunto. Es un baile donde cada ingrediente tiene su papel, donde cada capa es esencial y donde la armonía final es sencillamente sublime.
Lengua a baja temperatura con crujiente de cacahuete.
Efímero deleite: una oportunidad única
Esta creación de Javi Estévez no es para siempre, lo que añade un velo de misterio y urgencia. Es una edición limitada, un fugaz instante de genialidad que solo estará disponible del 18 de junio al 23 de julio en el corazón de Chamberí. Es la invitación de MÓMÖ a saborear la excepción, a vivir una experiencia culinaria que, como todo lo verdaderamente bueno, es preciosa precisamente por su brevedad.
Esta colaboración se suma a una constelación de talentos que han pasado por MÓMÖ, dejando su impronta en la memoria gustativa de Madrid. Desde las mollejas al carbón de Hugo Muñoz, pasando por el chicharrón callejero de Roberto Martínez Foronda, el pato laqueado de Don Lay o el pastrami reinventado de Los Cañitas, MÓMÖ se ha consolidado como el epicentro de la reinvención del kebab.
Con Estévez y su atrevida lengua, MÓMÖ no solo expande el universo de ingredientes posibles, sino que reafirma su manifiesto: liberar a los chefs más brillantes del país para que exploren el kebab desde una perspectiva radicalmente nueva, con una libertad creativa y una técnica que transforman un simple bocado en una verdadera obra de autor.
Mi consejo: no dejes pasar esta oportunidad. Sumérgete en esta receta insólita, experimenta este ingrediente inesperado de la mano de un chef que domina la emoción del producto. Es una experiencia que, te lo aseguro, resonará mucho después del último bocado.