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Madrid despide el verano con el festival gastronómico Chefs on Fire
Para que algo salga bien necesita de una buena historia. En el caso de Chefs on Fire la historia comienza en un cumpleaños. “Mi hermana me pidió que cocinara para sus amigos”, recuerda Gonçalo Castel-Branco, director del que hoy es el más importante festival europeo del fuego.
Al cumpleaños familiar celebrado en 2017 acudieron sesenta invitados. En las 14 ediciones de vida de Chef on Fire suman más de 30.000. La más reciente, en Madrid, ha reunido a varios miles sin perder ni una pizca del ambiente cotidiano e íntimo de las celebraciones familiares. ”Ese sentimiento de familiaridad es lo que buscamos”, explica Castel-Blanco.
La primera sensación que asoma al entrar en el Jardín Botánico Alfonso XIII de la Complutense, donde se ha celebrado, es la de estar en casa. En un espacio vivido. Sofás de piel gastada por el uso, mesas con sillas intencionadamente desemparejadas, manteles de cuadros sobre el césped, tumbonas de rayas y cojines por aquí y por allá, componen escenas de esas que se recuerdan mucho tiempo después. Lo que allí se respira también está enraizado en la memoria: amigos que despiden el verano celebrando junto al fuego.


