Bodegas Alta Pavina apuesta por la adaptación de variedades foráneas en la Ribera del Duero
Este nuevo vino de los Hermanos Ortega es un proyecto joven y valiente que presenta una nueva añada de su original coupage de Tempranillo y Cabernet Sauvignon.
Pago La Pavina 2016 llega al mercado en botella bordelesa y mágnum, con el reconocimiento de la prestigiosa guía The Wine Advocate, de Robert Parker, donde ha obtenido una calificación de 90 puntos.
Enclavada en la localidad vallisoletana de La Parrilla, a dos kilómetros del río Duero, Bodegas Alta Pavina es el fruto de la locura, el empuje y la pasión por el vino de los hermanos Diego y Hugo Ortega y de su apuesta por la adaptación de variedades foráneas a un terreno hasta ahora dominado por la Tempranillo.
El proyecto nació en 1985 con la plantación de las primeras cepas de Pinot Noir y Cabernet Sauvignon y a día de hoy se ha convertido en una de las bodegas más punteras de la denominación.
Cuenta, de hecho, con uno de los mejores viñedos de Pinot Noir en nuestro país y sus vinos están situados entre los mejor valorados por las guías especializadas más prestigiosas del mundo. Ahora, y con el aval del gurú del vino Robert Parker, lanza al mercado Pago La Pavina 2016: un vino que, en palabras de sus autores, «es nuestraparticular versión de los vinos que se hacen en la zona», a base de la uva autóctona Tempranillo (80%) y pinceladas de Cabernet Sauvignon (20%), «que aporta potencia, fuerza, intensidad y», explican los hermanos, «descontrol controlado».
Las uvas de Pago La Pavina proceden del viñedo del mismo nombre.
Un viñedo de suelos franco-arenosos, ubicado a una altitud cercana a los 1.000 metros que obliga a esforzarse tanto a las cepas de Tempranillo como a las de Cabernet Sauvignon, aumentando su expresividad y otorgándole al vino connotaciones completamente distintas a las de los típicos tintos castellanos.
Su producción se ha regido por la práctica de una viticultura absolutamente manual y muy selectiva y por la mezcla de la tradición con las más modernas técnicas de vinificación, elaborando las variedades por separado y ensamblándolas al final de la crianza.
Una crianza que se ha prolongado durante 14 meses en barricas de roble francés y americano.
En su fase visual, el vino se presenta rojo intenso.
En nariz desprende aromas a frutas negras muy concentrados y vívidos pero, a la vez, delicados. En la copa se va desvelando como un vino goloso, complejo y bien ensamblado, con notas especiadas aportadas por el roble francés y con recuerdos de Cabernet Sauvignon.
En boca destaca por su potencia inicial, que va dejando paso a sensaciones de finura y elegancia. Al final es largo, intenso y muy agradable, denotando un perfecto equilibrio entre las dos varietales que lo componen.
En palabras de sus autores, Pago La Pavina 2016 es «un vino único y original como él solo, dentro de una base clásica, debido a la golosidad que expresa, que es el fruto de la lucha continua de la cepa».
Por su extraordinaria calidad, reconocida con 90 puntos Parker, Pago La Pavina 2016 llega al mercado en botella bordelesa y, también, en formato mágnum.