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Bajo el farol de Villanueva, una nueva estrella brilla, donde el sabor de Siam, de la mano de Estefanía Serrano, se desdobla. No es solo cocina, es un cuadro de especias y fragancias, El segundo templo erigido a la alta mesa de Tailandia
Tras el éxito de su cuna, el modelo único se consolida. La excelencia tailandesa, en el dentro de Madrid, ya es vida. Un puente de seda y arroz que une Oriente y la Villa, donde cada plato es un secreto, y cada bocado, una maravilla.
Con visión de alquimista y corazón de anfitriona, Estefanía nos regala un viaje que en el alma entona. Así florece su empeño, con gracia y con certeza elevando el sabor a arte, pura y sublime destreza.

«La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes.» – John Lennon. Y afortunadamente para Madrid, en la trama de la alta cocina, el plan maestro de Thai Arturo Soria ha dado un salto sublime: el nacimiento de Thai Retiro en la histórica Calle Villanueva, encrucijada entre el señorío del Retiro y la elegancia de Salamanca.
No es una mudanza, sino una expansión, un eco gourmet que replica la sofisticación y autenticidad que ya había conquistado el paladar madrileño.

La filosofía del equilibrio perfecto
Al frente, la inquebrantable Estefanía Serrano Dobbs, alma máter de esta travesía culinaria, quien rige con una máxima de oro: «El secreto del éxito no es la suerte, sino la constancia en el propósito.»
Su visión no es competir, sino duplicar la excelencia. En sus palabras, la elegancia se mantiene: «Ofrecer la misma experiencia gastronómica de calidad en el corazón de Madrid.» Es una promesa de sabor intacto, un juramento de fidelidad a los mejores cuadros, desde el pato Rougié hasta las carnes de Los Norteños y los huevos que cantan a campo de Huevos Redondo. La perfección, aquí, se cocina a fuego lento; las salsas, un arte de la casa, conservadas al vacío para que el matiz de Tailandia no pierda un ápice de su esplendor.

Un remanso de Chiang Mai en la villa
«El arte es la contemplación del mundo en estado de gracia.» – Hermann Hesse. Y el nuevo santuario de 100 metros cuadrados es una obra de arte y calidez. Un pequeño refugio que teje la atmósfera de Chiang Mai: maderas nobles, textiles genuinos, objetos que viajan desde el corazón de Asia. Es un abrazo íntimo para 40 comensales, un espacio donde la gastronomía se siente en el alma, con barra para brindis y comedores que invitan a la calma.

Toques de Autor: del clásico a la poesía líquida
La carta es un poema conocido, pero con versos nuevos. La tradición convive con la audacia de autor:
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Las icónicas Brochetas de Pollo (Kai Satee) y los Triángulos de Pato (Parn Thong), guardianes del sabor.
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Novedades que brillan, como las Perlas Thai, vieiras que descansan en espuma de mantequilla y lemongrass, o las Colas de Langostinos Rebozadas (Khung Siam), crujientes con panko y albahaca.
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Platos mayores que son sinfonías: desde los refinados Taquitos de Merluza (Kaeng Khei Wham Praw) hasta el profundo y aromático Massaman Thai con Angus, canela y anís.
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El rey indiscutible, el Pad Thai, un lienzo de noodles donde cada ingrediente encuentra su lugar, y los currys como el Chu-Chi Plaa de Salmón o el Panang Nua, donde la técnica de Estefanía alcanza el punto áximo del equilibrio.


