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Psicóloga de profesión, amante de la lectura y la música, a la vez que aficionada a los puros por el aroma que sentía desde pequeña por los Habanos de su padre, Alba Revuelta estima que los cigarros cubanos son un gran motivo de celebración
Alba Revuelta Zurita es una joven de familia madrileña que estudió en los Escolapios hasta el bachillerato y después se licenció en Psicología en la Universidad de Comillas para poder realizar prácticas en diferentes empresas y estamentos.
En un principio Alba realizó sus trabajos en organizaciones de tipo social como el Teléfono de la Esperanza, aunque su verdadera vocación para desarrollar su profesión siempre fue el sector de los Recursos Humanos.
Precisamente entró como becaria en Open Bank y ahora ahí sigue trabajando como Gestora de Recursos Humanos, en la que se ocupa de la dimensión humana de la compañía, la formación de equipos según las capacidades de cada uno y el seguimiento de la vida profesional de los empleados desde que entran.
Este desarrollo profesional supone que Alba trata con los empleados de la empresa sobre cómo desarrollar sus habilidades, motivarlas para que alcancen niveles más altos de rendimiento y garantizar que sigan manteniendo su compromiso con la organización.
Para entretenernos durante la entrevista Alba elige un Montecristo Open Master y una copa de coñac que marida con su habano.
Muy familiar y entregada al núcleo que forman sus padres y su hermano, Alba prosigue –“a su edad”, comenta- haciendo viajes todos juntos cada año a distintas partes del mundo y, es por ello, que ha visitado varios continentes descubriendo sociedades y culturas tan diferentes como las del Japón, de la que es una verdadera admiradora de sus dibujos como el manga que es una forma de cómic y novela gráfica originaria de ese país.
Su primer habano fue un Montecristo Petit Edmundo y lo probó en un afterwork de Pasión Habanos, de los cuales es una absoluta adepta, puesto que le sirve de relajamiento, entretenimiento y empatía social con otras personas que tienen gustos similares a los de ella.
Nuestra Dama con Vitola de mes asegura que prefiere formatos más bien pequeños, aunque en alguna boda (y ante la sorpresa de amigos o compañeros del trabajo) también se ha fumado vitolas de mayor tamaño.
De la misma forma requiere fortalezas no excesivamente altas, ya que siente que con tamaños más grandes y sabores más fortalecidos “pareciera que me lleno y no sé si seré capaz de terminarlo”.


