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El Espigón: donde el alma del mar andaluz florece en la mesa madrileña

Tiempo de lectura: 2 minutos

El Espigón, restaurante de la familia Cascajo Moro, nos trae a la capital los mejores pescados y mariscos de las lonjas andaluzas

Es en el restaurante El Espigón donde el alma del mar besa la mesa madrileña. En el mismo corazón latente de Madrid, a orillas del majestuoso Paseo de la Castellana, se alza un santuario culinario: El Espigón. Este encantador rincón está gestado por el cariño de la familia Cascajo Moro. Siempre nos envuelve en una atmósfera de bienvenida que transforma cada visita en una celebración. Desde hace casi tres décadas, este elegante restaurante ha tejido un manto de lealtad entre sus comensales, convirtiéndose en un faro para los amantes del buen comer.

Un viaje al corazón de la cocina andaluza

El alma de El Espigón reside en el matrimonio Cascajo, Ana y Carlos. Juntos, nos embarcan en un viaje sensorial, donde la cocina de producto es la protagonista indiscutible. Los pescados y mariscosson joyas recién llegadas de las lonjas andaluzas. Son el pilar de su propuesta. Un tándem perfecto. Además, con la vitalidad de su hijo Carlos, ha forjado un modelo de éxito basado en la honestidad y la calidad.

Espacios que abrazan cada momento

El Espigón es un lienzo de versatilidad, con espacios que se adaptan a cada suspiro de la ocasión. Desde la vibrante zona de barra, que invita a la espontaneidad, hasta los salones acogedores y los reservados íntimos, cada rincón es una invitación. Aquí, los aperitivos se transforman en pequeñas epifanías. Las comidas con amigos y familiares en memorias doradas, y los eventos en celebraciones inolvidables. Su adaptabilidad lo convierte en el destino ideal, siempre.

Sinfonía de sabores del Atlántico y el Mediterráneo

La carta de El Espigón es una melodía de antojos, donde las famosas frituras dan la nota inicial. Los salmonetes de Motril son delicados como susurros marinos. Las puntillitas de Isla Cristina son pequeñas maravillas de sabor. Y los boquerones victorianos, diminutos y suculentos, son solo el preludio. Luego, los impresionantes pescados y mariscos, que danzan al compás de la temporada, toman el escenario: gambas blancas de Huelva, cañaíllas de Isla Cristina o langostinos de Trasmallo. Comparten el aplauso con sus afamados arroces y sus imponentes cortes de carne, para paladares que anhelan la tierra.

La travesía culinaria culmina con un apartado de postres caseros. Son pura seducción, un dulce epílogo para los más golosos.

El Espigón no es solo un restaurante; es un trozo de Sevilla que aterriza en el plato madrileño. Este acogedor rincón de la encantadora familia Cascajo Moro es, sin duda, uno de esos destinos que, una vez descubiertos, nos llaman a volver… ¡Antes de lo que habíamos soñado!.

Ana Belén Toribio
Ana Belén Toribio
Periodista y sumiller. CEO y Directora.

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