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En el corazón palpitante de la Puglia, donde el Adriático susurra melodías ancestrales a la costa, florece un evento que trasciende la mera sucesión de notas: el Festival Ritratti de Monopoli
No es un simple eco de estío, sino una invitación delicada a sumergirse en las profundidades sonoras, a redescubrir la música como un abrazo, un diálogo íntimo entre el artista y el alma que escucha.
Este año, la vigésimo primera edición se alza como un faro para los viajeros sedientos de cultura, transformando la experiencia musical en un viaje sensorial inolvidable. Bajo el evocador manto de «Secret Codes – Elogio de la locura», la pianista Antonia Valente, alma mater del festival, nos convoca a desentrañar los enigmas ocultos en el pentagrama, a sentir la vibración primigenia del arte que desafía la lógica y enciende la chispa de la creatividad.
Del solsticio de verano al preludio de septiembre (del 21 de junio al 1 de septiembre), Monopoli se metamorfosea en un escenario vivo y palpitante. La música, espíritu libre, abandona los confines convencionales para resonar en lugares insólitos: el sacro atrio de la basílica catedral, los tejados que besan el cielo añil de la ciudad. El festival, con deliberada audacia, teje una nueva cartografía sonora, donde el público y la melodía se encuentran en un abrazo inesperado, generando una conexión visceral y profunda.
Como un ritual anual, el festival desdobla su alma en diversas secciones. El Premio Ritratti, crisol de talento emergente forjado en memoria de Maria Giannulo, ilumina el futuro musical con la promesa de una beca. Su veredicto se desvelará en la vibrante Fiesta de la Música (21 de junio), donde la joven orquesta del Conservatorio Nino Rota de Monopoli ofrecerá sus primeras alas sonoras.
La diversidad artística, como un jardín exuberante, es la esencia misma de Ritratti. Este 2025, el espíritu revolucionario de Astor Piazzolla revivirá en las notas de su emblemática L’Operita-Tango María de Buenos Aires, con la maestría del bandoneonista Marcelo Nisinman, la voz cálida de Anne-Lise Binard y la narración evocadora de Crescenza Guarnieri. Un homenaje onírico a Federico Fellini nos transportará a sus universos cinematográficos, mientras que un innovador Concierto en la oscuridad despojará a la música de su ropaje visual, intensificando la percepción sensorial hasta límites insospechados.
Ritratti se expande como una melodía sin fronteras, abrazando el talento que emerge de diversos confines del mundo. Este año, recibe con los brazos abiertos a una delegación del prestigioso Festival La Habana Clásica y a la arpista italiana Claudia Lamanna, cuyo virtuosismo ha resonado en escenarios internacionales.

Las secciones Find Me y Breakfast with Bach nos invitan a una aventura sonora en el corazón histórico de Monopoli. Los artistas, como trovadores modernos, se dispersarán en conciertos sorpresa, transformando la ciudad en un laberinto musical interactivo, donde el descubrimiento se convierte en parte de la magia.
Pero Ritratti es mucho más que la vibración de las cuerdas y el aliento de los metales. Es un crisol de expresiones artísticas. Ritratti Exhibit nos regalará la mirada profunda de las fotografías originales de Francesco Zizola, mientras que talleres de teatro sin palabras, charlas íntimas con los creadores y experiencias sensoriales como Eau de Ravel, un concierto que marida la música con la alquimia de las fragancias, expanden los horizontes de la percepción.
Cineritratti, una joya singular, nos invita a redescubrir obras maestras del cine mudo, arropadas por la improvisación sonora del pianista estadounidense Steven Prutsman, tejiendo un diálogo fascinante entre la imagen y el sonido.
El epílogo de septiembre resonará con nombres consagrados como Giorgia Angiuli, Eugenio Finardi y Cristina Donà, celebrando la riqueza de la diversidad musical y la danza armoniosa entre diferentes lenguajes creativos.
Más allá de los grandes escenarios, la música de Ritratti se infiltra en la intimidad de la vida cotidiana, ofreciendo conciertos en residencias de ancianos, viajando a bordo de un peculiar Apecar amarillo, y sembrando semillas sonoras en los corazones jóvenes en la Biblioteca Rendella. Este compromiso profundo con la comunidad reafirma el poder universal de la música como un lenguaje que une y consuela.


