Tiempo de lectura: 2 minutos
Hay varios lugares donde hacen concursos de paellas, pero Borriol – en la montaña, a solo 9 kilómetros de Castellón- se lleva la palma
El domingo después del de Resurrección las empinadas calles del pueblo se llenan de ellas. El Ayuntamiento en cuestión proporciona todo lo necesario para realizarlas: gratis la leña, los hierros para colocar la paella, y el arroz. Así que no hay familia, pandilla o grupo que no haga la suya.
Más de cien conté, repartidas sobre todo por la fuente frente al Ayuntamiento y calles aledañas. Parece que había sitios reservados para minusválidos. Grupos de chicas jóvenes haciendo realidad el refrán: “Arroz que carne hay”, chicos del colegio uniformados, mayores curtidos de los que llevan haciéndolas años, o mujeres siempre dando consejos: “Mejor no menear el arroz, aunque se queme”. Paellas chicas, medianas y grandes, pero todas con parecidos ingredientes (eso sí, solo de carne y nunca pescado o marisco). Haciendo honor al lugar que es de interior.
Era toda una clase de cómo hacer una buena paella. Primero calentar el aceite, luego echar las carnes: pollo, conejo, pato (y algunos caracoles) … durante una hora al fuego y añadiendo las ”verduras”. Al final, el arroz -veinte minutos- y eso si: “Mejor no menearlo aunque se queme”. Había hasta algunas familias de emigrantes colombianos -con la cara colorada- que llevaban ya años afincados haciendo cierto el dicho: “Quien arroz come, buenos carrillos pone”.


